Un incidente nocturno en aguas próximas al Peñón entre la Royal Navy y la flota gaditana, que iba escoltada por la Guardia Civil, ha estado a punto de hacer saltar por los aires unas relaciones diplomáticas de por sí muy endebles. El acoso de Gibraltar a los pescadores andaluces ha elevado aún más la tensión entre el Gobierno de la Roca y el español. El Ministerio del Interior aseguró ayer que España seguirá protegiendo a los barcos que salgan a faenar y avisó de que no aceptará "humillaciones". Gibraltar condenó la "provocación orquestada" y "peligrosa" de los pescadores de Algeciras que, a diferencia de los de La Línea, no tienen permiso para pescar en estas aguas.

El enfrentamiento se produjo en la madrugada de ayer y fue de película. Los pesqueros algecireños La Joaquina, Unión Vázquez, Blanco y Cabo Negro habían salido a faenar por la noche escoltados por embarcaciones de la Guardia Civil. El método que utilizan consiste en desplegar un bote pequeño que se conoce como lucero porque ilumina con gran potencia para atraer al pescado. Fue el lucero el que llamó la atención de la autoridades gibraltareñas. Hasta el lugar se desplazaron varias embarcaciones de la Policía del Peñón y una patrullera de la Royal Navy.

MOMENTO DE TENSION El momento de mayor tensión ocurrió tres horas después de que los pesqueros saliesen a faenar por la zona. Las embarcaciones británicas se colocaron de tal forma que entorpecían las labores de pesca y hostigaban a los españoles. Esto provocó la aparición de tres patrulleras de la Guardia Civil para proteger a la flota gaditana. La intervención no evitó, sin embargo, que continuase el acoso. Los barcos de uno y otro lado de la verja llegaron a chocar casco con casco. Hubo insultos y amenazas. Las autoridades británicas llegaron a amagar con abordar los pesqueros. Al final, los botes algecireños pudieron terminar su trabajo y regresar a puerto, escoltados por la Guardia Civil, sin que el incidente pasase a mayores.

La reacción más contundente de España fue la del ministro del Interior. Jorge Fernández Díaz aseguró que el Gobierno continuará protegiendo a los pescadores españoles y advirtió de que "no vamos a aceptar ni intimidaciones ni humillaciones". El ministro aclaró que la Policía gibraltareña "se ha disculpado" alegando que pensaba que los pesqueros "eran ceutíes". Fernández confió en que "a pesar de las dificultades, lleguemos a un entendimiento haciendo valer nuestras razones y derechos". El Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación quiso rebajar la tensión y quitó hierro al incidente. Fuentes del departamento que dirige José Manuel García Margallo indicaron a Europa Press que el episodio nocturno fue "uno más" de los que se vienen sucediendo desde marzo.

UN "DESAFIO" No opina lo mismo el Gobierno de Gibraltar, que condenó la "provocación orquestada" y "peligrosa" por parte de varios barcos de Algeciras. El Ejecutivo de Fabian Picardo interpreta la actitud de los pescadores algecireños como una operación "cuidadosamente premeditada" para desafiar la "soberanía, jurisdicción y control" del Reino Unido y Gibraltar sobre esas aguas. Reino Unido y Gibraltar reclaman hasta tres millas de mar territorial, que España no les reconoce porque por el Tratado de Utrecht de 1713 solo cedió las aguas del interior del puerto. El Peñón aseguró que su Policía y la Armada británica respondieron de una "manera efectiva y comedida".

La situación es delicadísima. El presidente de los armadores andaluces, Pedro Maza, alertó de que podría ocurrir "una desgracia" si no se llega a un arreglo en breve. Desde el Gobierno andaluz, la consejera de la Presidencia, Susana Díaz, afirmó que la Junta "quiere que la solución" al conflicto sea "lo antes posible y en beneficio de nuestros pescadores, que siempre han faenado en esas aguas". Garantizó que la Junta se va a "colaborar con el Gobierno de España, que es el competente en la materia".