Un auténtico tejemaneje es lo que describió ayer el que fuera chófer del exdirector general de Trabajo Francisco Javier Guerrero, el principal imputado en el caso por las supuestas irregularidades en los expedientes de regulación de empleo (ERE). Un testimonio por el que todas las acusaciones han pedido prisión preventiva, imputado por 11 delitos: tres de obtención ilegal de subvenciones, otro de falsedad en documento mercantil, tres de falsedad en documento oficial, además de los continuados de cohecho, tráfico de influencias, prevaricación y malversación de caudales públicos. Al cierre de esta edición (02.00 horas) la jueza aún no había dictado el auto. Ante la jueza Alaya narró una serie de hechos delictivos con los que él y su jefe, los dos únicos imputados en la cárcel por este caso, se garantizaron una importante cantidad de dinero público "para sus gastos". En concreto, un millón de euros en cocaína. Gastaban "unos 25.000 euros mensuales", gracias a dos ayudas a empresas, una póliza y cuatro facturas falsas. Todo en tres años.

FIANZA Juan Francisco Trujillo estuvo ocho horas declarando. La Fiscalía Anticorrupción, la Junta, el PP y el sindicato Manos Limpias pidieron cárcel por el riesgo de fuga, la gravedad de los hechos que se le imputan y el peligro de que pueda interferir en la investigación. Las tres acusaciones, además, le reclamaron una fianza de 2,3 millones de euros como responsabilidad civil. El PP también pidió la inmediata detención del comercial de la aseguradora Vitalia Antonio Albarracín, imputado en el caso, y el precinto y clausura de la sede de la entidad en Madrid, después de que el exchófer dijera que la entidad le entregó dos sobres con dinero para Guerrero.

La declaración de Juan Francisco Trujillo no tiene desperdicio. El que fuera chófer de Guerrero recibió dos ayudas de 450.000 euros a dos empresas que, según dijo, fueron creadas para este fin "por indicación" de su jefe. Gran parte del dinero, algunos miles de euros que destinó a la entrada de un piso y a un terreno en Jaén, todo lo demás fue para cocaína para ambos, regalos y otros gastos. Y es que, según relató, llegó a gastar "unos 25.000 euros" al mes en cocaína para él y para su jefe.

Trujillo, que se mostró nervioso y casi no se le escuchaba la voz, relató que él y Guerrero "consumían cocaína a cualquier hora" y que él mismo se encargaba de adquirirla y luego "hacía bolsitas" que le entregaba a su jefe. Fue el exalto cargo, siempre según su versión, el que le dijo que "la cocaína le mantenía despierto", por lo que decidió probarla, llegando a consumir "unos cinco gramos como mínimo al día" cada uno. La droga se la compraba al hijo del dueño de un restaurante, que también recibió ayudas públicas.

Cuando se quedaron "sin liquidez", el exdirector general le dijo que se buscara a una persona mayor para poder hacerle una póliza. Fue entonces cuando Trujillo cogió la documentación de su madre, Estrella Blanco, y falsificó su firma "delante de Guerrero" para poder recibir más de 122.000 euros. "La única motivación de la póliza era tener liquidez para la cocaína", afirmó.

En dos ocasiones fue a Madrid enviado por su exjefe. La primera vez quedó en Atocha con Antonio Albarracín, uno de los imputados en el caso y responsable de la aseguradora Vitalia, quien le entregó un sobre "tamaño folio con billetes grandes". La segunda acudió al despacho de éste para recoger otro sobre. Vitalia es una de las entidades que se beneficiaron de las comisiones por intermediar en los ERE.

Por último, incluso reconoció que está cobrando el paro de forma ilegal, ya que pidió a varios empresarios que le declararan en la Seguridad Social para cobrar el desempleo.