La primera encuesta sobre intención de voto realizada tras la llegada al poder de Mariano Rajoy rebaja las opciones del PP de gobernar en Andalucía tras las elecciones del 25 de marzo. El estudio Instantáneas de la Sociedad Andaluza, presentado ayer por la Confederación de Entidades para la Economía Social (Cepes), otorga a Javier Arenas el 45,1% de los votos, 7,5 puntos más que el PSOE (37,6%). Los populares conservarían la victoria que han vaticinado todos los sondeos publicados hasta ahora, pero su ventaja sobre los socialistas. Con los 57 escaños como máximo que obtendría el PP y los 46-47 del PSOE, Arenas "rozaría la mayoría absoluta" que necesita para gobernar. IU conservaría sus diputados (7,5%), y UPyD, el partido de Rosa Díez, tendría opciones de entrar en el Parlamento con el 3,3%, relegando de nuevo al PA (2,8%).

Es la primera vez en dos años que un sondeo fotografía al PP yendo hacia atrás y al PSOE hacia adelante. Dado que más de una docena de encuestas --amén del resultado electoral de las municipales y las generales-- no han hecho sino confirmar la tendencia al alza del PP en Andalucía, el sondeo de Cepes fue recibido ayer con júbilo por los socialistas, y ninguneado por el PP-A.

El pasado 20-N, el PP-A obtuvo una distancia de nueve puntos sobre el PSOE, dos más de lo que había conseguido en las municipales de mayo (7,2). Los socialistas andaluces perdieron 750.000 votos, los populares ganaron 260.000, IU logró 177.000 más y UPyD presentó sus opciones de dar batalla con 165.000 sufragios. El barómetro del IESA, que se publicó justo después de las generales, confirmó que todo lo que había ocurrido el 20-N podría reproducirse en las autonómicas: con un 46,4% del escrutinio, el PP obtendría, como mínimo, un diputado más en cada provincia y amarraría la mayoría absoluta; el PSOE, con el 36% de los votos, se desplomaría 12,9 puntos respecto a su resultado actual; IU mantendría sus apoyos y UPyD metería a dos diputados en la Cámara (3,2%).

¿Qué ha cambiado desde entonces? Principalmente dos factores: la cercanía de las autonómicas, que ha empujado a los partidos a movilizar a los ciudadanos, y las primeras medidas adoptadas por Rajoy, que parecen estar jugando en contra de las expectativas de Arenas. Para el vicepresidente de Cepes, José María Algora, una de las causas de que el equipo de Griñán haya acortado distancia respecto al PP son las fuertes políticas de choque que aprobó Rajoy al aterrizar en Moncloa: reforma laboral, recorte de gastos públicos y subida de impuestos. La reforma laboral es la que provoca más ruido en la calle, pero Algora le atribuye una influencia "parcial" en la intención de voto, porque la recogida de datos finalizó tan solo unos días después de que el Ejecutivo la aprobara. Aún así, apuntó que "la afluencia a las manifestaciones" contra la reforma el 19 de febrero indican "un claro rechazo" que "puede tener" influencia en el 25-M.

Otro de los datos del sondeo que atribuye la recuperación del PSOE-A a Rajoy es que el 53% de los entrevistados acusa al PP de incumplir sus promesas electorales. Aunque esto no es del todo determinante, ya que el 35,7% cree que el cambio de Gobierno central ha tenido efectos positivos para Andalucía, mientras que el 30,6% cree que ha afectado negativamente.

Lo que sí se repite respecto a encuestas anteriores es la mayoría de votantes que admite que el PP lo haría mejor en el Gobierno andaluz (36,5%) que los socialistas (24,7%). Si se produjese un cambio de Gobierno el 25-M, los andaluces creen que las políticas sociales y la sanidad empeorarían, mientras que la educación y el empleo mejorarían. El sondeo, basado en 1.600 encuestas telefónicas, se realizó entre el 1 y el 14 de febrero.