"Estamos en el descanso del partido por así decirlo y ahora empieza la segunda parte en la que vamos a jugar primorosamente y vamos a ganar". Lo dijo el secretario general del PSOE-A y presidente de la Junta, José Antonio Griñán, quien en Canal Sur se mostró de nuevo convencido de que pueden remontar tras el desplome del domingo y no perder el Gobierno andaluz en las elecciones de la primavera. Eso sí, admitió que el PP-A "tiene más cerca que nunca" la victoria. Los socialistas defienden que la remontada comenzará en Andalucía y por eso Griñán ha conseguido que el congreso federal que elegirá al próximo líder del PSOE se celebre en Sevilla en febrero.

En ese juego primoroso que quiere Griñán no entran las disputas ni las guerras internas. Ese es el mensaje central que viene lanzando el secretario general, además de cumplir con su misión de dar ánimo a una tropa desmoralizada después de haber cosechado una durísima derrota en España y haber perdido más de 750.000 votos en Andalucía. El pasado lunes desde San Vicente, y tras reunirse con su ejecutiva regional, exigió "unidad" y descartó totalmente que se fueran a abrir tensiones internas.

Ese mismo día se reunió para almorzar con sus secretarios provinciales a los que pidió un cierre de filas hasta que pasen las autonómicas. Obtuvo ese respaldo pero a cambio algunos dirigentes provinciales pidieron manos libres para dirigir el partido en su territorio. Uno de los que levantó la mano fue el dirigente jiennense, Francisco Reyes.

Y fue llegar a su ciudad la noche del lunes y proponer una gestora que liderará el partido en Jaén capital, eliminando así a la exalcaldesa Carmen Peñalver. El secretario de Organización del PSOE-A, Juan Cornejo, estará al frente. Una prueba de que Griñán dio luz verde a ese movimiento que lamina a la cúpula socialista de la capital, crítica con la dirección provincial que preside Gaspar Zarrías, número dos al Congreso.

Reyes aseguró que este movimiento era su "obligación" después de que tras las municipales un grupo de críticos se levantaran contra Peñalver. Esa era la tesis oficial ayer en la ejecutiva regional, que éste era un conflicto "congelado" al que había que buscar una solución "porque así lo mandan los estatutos".

"UN ATROPELLO" No compartirá esa reflexión la exalcaldesa Carmen Peñalver, que ofreció una rueda de prensa con duros descalificativos. Calificó la gestora de "atropello" y dijo sentirse "acosada política y personalmente". Además dimitió de sus responsabilidades en la Diputación, que preside el propio Reyes. "Se me exigió responsabilidad por perder 3.000 votos en las municipales pero quién va a asumir la de haber perdido 12.000 en la ciudad en las generales", señaló. "El secretario general de Andalucía no deja de pedir unidad y que se aparquen conflictos. Eso es sensato. Lo que está ocurriendo en Jaén no lo es", aseguró.

Caben muchas lecturas en la crisis del PSOE de Jaén pero hay una inequívoca: el conflicto desborda a la provincia en el momento en el que detrás del pulso de Reyes y Peñalver hay una pugna abierta entre Zarrías y la consejera de la Presidencia, Mar Moreno. La luz verde que Griñán dio a la ejecutiva provincial para laminar a sus críticos, afines a Moreno, dejan a la mujer fuerte del Gobierno en una situación complicada. Hasta ahora Moreno no ha tenido inconveniente en pronunciarse a favor de Peñalver. Hasta protagonizó un enfrentamiento hace unos meses con la ejecutiva por el nombramiento del delegado de la Junta en la provincia. El mismo motivo que llevó al exconsejero de Gobernación, Luis Pizarro, a dar un portazo y dejar la Junta.

Es el principal problema interno que tiene Griñán. Hay dos provincias que le han hecho frente: Jaén y Cádiz. Tras la primera late el pulso de Moreno y Zarrías. En el segundo caso un enfrentamiento entre la vieja guardia de Manuel Chaves y Luis Pizarro y la nueva dirección. Además en Málaga, Córdoba o Sevilla las direcciones provinciales no tienen problemas con San Vicente, pero sí problemas internos, con críticos en contra.