El Consejo de Gobierno aprobó ayer el decreto que regula la vigilancia y el control sanitario de las aguas de consumo humano, una medida que "garantiza" la máxima seguridad y calidad en el abastecimiento, mejorar los sistemas de tratamiento y establece un sistema unívoco de evaluación y gestión de los riesgos. Entre otras novedades, la normativa andaluza obliga a que todas las nuevas conducciones de agua potable discurran convenientemente cerradas y no al aire libre, que los depósitos tengan que incorporar sistemas de desinfección automáticos y que los puntos de muestreo en redes de distribución cuenten con dispositivos automatizados. Además, los organismos gestores estarán obligados a identificar suministros alternativos en caso de incidencia.

El nuevo reglamento refuerza los requisitos sanitarios ya establecidos por la legislación estatal para las infraestructuras de abastecimiento, así como las previsiones ante posibles situaciones de riesgo.

Los organismos encargados del abastecimiento y del control de calidad (ayuntamientos o empresas) elaborarán un protocolo de gestión.