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'Manchonero', cómplice del triunfo de El Cid - Diario Córdoba

santoña / FERIA DE LA VIRGEN DEL PUERTO

'Manchonero', cómplice del triunfo de El Cid

Manuel Jesús, ‘El Cid’ dando un pase durante su faena ayer en Santoña.
EFE / PEDRO PUERTO
Agencias

Toros de Victorino Martín, con seriedad en sus diferentes hechuras. Noble y repetidor, sin finales, el primero; encastado, áspero y duro, el segundo; sin ritmo ni clase, el tercero; excelente el cuarto; sin recorrido el quinto; y peligroso y sin pasar, el sexto.

Manuel Jesús "El Cid": estocada contraria (oreja); y pinchazo, estocada y dos descabellos (oreja).

Juan del Álamo: estocada tendida (oreja); y seis pinchazo y estocada caída (silencio tras aviso).

Fortes: estocada caída y cinco descabellos (silencio tras aviso); y "sartenazo" enhebrado y media tendida (silencio).

En cuadrillas, Curro Robles saludó tras banderillear al cuarto.

En la enfermería fue intervenido el banderillero Domingo Siro de: "Cornada de 10 centímetros en el glúteo izquierdo con trayecto al muslo y contusión en el labio superior".

La plaza rozó el lleno en los tendidos.

El toro Manchonero, cuarto de la tarde, fue, sin duda, lo más emocionante del festejo celebrado ayer en Santoña (Cantabria), también el único que salvó el debut ganadero de Victorino Marín en esta plaza cántabra, de donde salió a hombros tras cosechar un triunfo amable el sevillano Manuel Jesús El Cid.

Suavón fue el victorino que abrió la tarde en que debutaba esta ganadería en Santoña. De menos a más, desde su aparente falta de fuerza en los primeros tercios hasta su viaje noblón y repetidor en la muleta. Sin excelencias. Por la mano derecha surgió el acople con la tela del Cid, sólo en dos series. Le faltaba deslizar en el tramo final del muletazo. Lo mejor, la estocada. Oreja al canto. Su buen lote lo completó un animal con todas las hechuras de la casa: de rata el hocico, degollada la papada, hacia el cielo los pitones. Nobleza excelsa por ambos lados y duración, con un puyazo demoledor a cuestas. El Cid basó todo en las series de naturales que no siempre estuvieron a la altura de la categoría de Manchonero. Lo pinchó, cortando una oreja a un toro de dos.

Excelente pelea en varas la del segundo, la cara abajo en el peto. Y el derribo, sin consecuencias. Cortó en banderillas a Domingo Siro, lo alcanzó, y, certero, le hirió en el glúteo.

Encastado, duro y difícil a partes iguales, no tenía ni uno por el izquierdo. Por el derecho hubo un auténtico combate en el que Juan del Álamo remontó la áspera pelea en los últimos asaltos: una serie diestra poderosa y mandona, y el espadazo, aunque tendido, tuvieron mérito. También derribó el quinto, que lo único bueno lo hizo en el caballo. Simplón, de viaje deslucido por lo cortito, por la falta de entrega. Con el freno de mano echado. Para Del Álamo, de nuevo voluntarioso, fue el peor lote del encierro. Con la espada, mal.

Fortes trató con mimo la embestida sin ritmo ni clase del tercero, deslucido por su sosería, que no facilidad. Largo trasteo en el que se pasó los pitones muy cerca con gran honestidad. Peligro sordo traía el que cerró plaza. Que se paraba en las ingles. Hasta que tras una labor entregada prendió a Fortes en un muletazo preparatorio de la muerte. Se libró de la cornada.

En la enfermería fue intervenido el banderillero Domingo Siro de: cornada de 10 centímetros en el glúteo izquierdo con trayecto al muslo y contusión en el labio superior. La plaza de la localidad cántabra rozó el lleno en los tendidos.

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