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Cultivos

La vigilancia del olivar se intensifica ante el riesgo de aceituna jabonosa

La enfermedad fúngica, favorecida por la humedad y las temperaturas, puede afectar a la calidad del aceite y a la salud del olivo si no se previene

Un olivar en una finca de la provincia de Córdoba.

Un olivar en una finca de la provincia de Córdoba. / A.J. González

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Juan Pablo Bellido

Juan Pablo Bellido

Montilla

La Red de Alerta e Información Fitosanitaria (RAIF) sitúa el inicio del envero (maduración del fruto) como el comienzo del periodo de riesgo para el desarrollo de la antracnosis o aceituna jabonosa en el olivar, una enfermedad favorecida por la maduración del fruto, las lluvias, la humedad relativa elevada y unas temperaturas propicias para la aparición de nuevas infecciones.

Durante esta fase del cultivo, la combinación de diferentes factores ambientales puede facilitar que la enfermedad se extienda con rapidez entre los frutos. Y es que la maduración de las aceitunas coincide con un momento especialmente sensible para el cultivo. La presencia de precipitaciones, una humedad relativa elevada y temperaturas favorables crean las condiciones adecuadas para que se produzcan nuevas infecciones y aumente la propagación de la enfermedad.

Los técnicos detallan que la antracnosis o aceituna jabonosa, causada por hongos del género Colletotrichum, se manifiesta principalmente mediante la podredumbre de las aceitunas, que adquieren un aspecto blando o jabonoso.

Detalle de una aceituna afectada por antracnosis.

Detalle de una aceituna afectada por antracnosis. / CÓRDOBA

Además, los frutos afectados pueden terminar cayendo al suelo o permanecer momificados en el árbol. En ambos casos se convierten en la principal fuente de inóculo para la campaña siguiente, lo que favorece la continuidad de la enfermedad si no se adoptan las medidas preventivas recomendadas.

De igual modo, la antracnosis puede provocar la desecación de las ramillas del olivo y repercutir negativamente en la calidad del aceite obtenido. Sus consecuencias, por tanto, no se limitan al aspecto exterior o a la pérdida del fruto, sino que también pueden alcanzar al producto final.

Prevención y seguimiento de las explotaciones

Los técnicos de la Red de Alerta e Información Fitosanitaria afirman que "la prevención constituye la base del control de esta enfermedad". Por ello, desde que comienza el envero resulta fundamental intensificar el seguimiento de las parcelas, sobre todo en las explotaciones con antecedentes de antracnosis o situadas en lugares donde las condiciones ambientales puedan favorecer su desarrollo.

En cuanto a la aplicación de productos fitosanitarios, los técnicos indican que "no existe un umbral de intervención para la antracnosis". La decisión de efectuar un tratamiento debe basarse, por tanto, en la presencia de la enfermedad, los antecedentes registrados en la parcela y la previsión de condiciones climáticas favorables para su desarrollo.

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