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Balance de la campaña

El corcho aguanta otro año con poca saca en Córdoba a la espera de mejores precios

El importe del producto con buena calidad ronda los dos euros, cuando el límite de rentabilidad está por encima de los tres euros por kilo n La industria del vino prefiere los tapones de aglomerado

Un alcornoque recién descorchado en Trassierra en una saca.  | CÓRDOBA

Un alcornoque recién descorchado en Trassierra en una saca. | CÓRDOBA

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Rafael Verdú

Rafael Verdú

Córdoba

Los productores de corcho en la provincia de Córdoba afrontan en la presente campaña el mismo problema que aqueja a otros productos del agro: la bajada en el precio que reciben a la hora de vender el fruto de su esfuerzo. Ocurre así también en gran parte del mercado de aceite de oliva, en los cereales o el girasol, por citar solo algunos.

Córdoba tiene la única cooperativa andaluza especializada en la comercialización del corcho. Se trata del Grupo Cooperativo del Guadiato (anteriormente conocido como Coforest), en la localidad de Villaviciosa. Su presidente, José García Cabello, relata cómo este año la producción está siendo muy inferior a la de otros años, en torno a un 20% menos, principalmente debido a la caída de los precios. «Si el corcho es bueno, se está pagando a dos euros el kilo, cuando debería estar de tres euros para arriba para que sea rentable», asegura García Cabello. Un poco por encima de esa cifra es lo que liquidó la cooperativa el año pasado a sus socios. Otros años se ha llegado a los 4-5 euros por kilo, dependiendo de la calidad.

La ventaja del corcho

El corcho tiene al menos una ventaja respecto a los cultivos agrícolas anuales, ya que hay un cierto margen para efectuar la saca, el momento en que se arranca la corteza de los alcornoques. Las aceitunas se recogen todos los años en la misma época, con poco margen de maniobra. «Eso el corcho lo permite», apunta el presidente de la entidad, ya que en vez de hacer una saca cada nueve años (la media habitual) se puede esperar hasta los diez, o incluso hasta los 12 o 13 años, «pero más tiempo no porque entonces empieza a deteriorarse».

Los corcheros cordobeses, en gran medida, han optado por retrasar la saca al menos un año más. Según García Cabello, «aguantan por si hay un cambio de tendencia en los precios». Ya ocurrió el año pasado, cuando «no tuvimos mucho corcho», una situación que se repite en toda Andalucía.

La principal causa que explica esta caída en los precios es simple: el corcho malo le hace la competencia al bueno. El presidente de la cooperativa indica que cada vez más los tapones de corcho para el vino, principal destino de este producto natural, se elaboran a base de aglomerado, un producto que se obtiene a partir de corcho molido de baja calidad que después se prensa, abaratando así los costes. García Cabello asegura que «eso se está vendiendo mucho, mientras que quien hace tapones de una sola pieza está teniendo poco tirón». El problema radica en que con los precios que se pagan por el corcho de baja calidad no compensa cuidar los montes de alcornocales. «Se puede venir abajo todo el sector y los propios bosques de alcornoques», se lamenta el responsable de la cooperativa del Guadiato.

Los datos de la Junta de Andalucía acerca de la producción en sus montes públicos, aunque sólo reflejan una parte del sector, son indicativos de la caída en la producción. Así, este año la saca tenía previsto obtener unos 38.000 kilos de corcho en la provincia de Córdoba; hace menos de una década, los mismos montes públicos daban en torno a 200.000 kilos.

Otra de las claves para entender lo que está pasando con la situación del corcho radica en la propia estructura interna del sector, atomizado y con una forma de trabajar más propia del siglo XIX que del XXI. García Cabello relata que los corcheros «siguen haciendo la guerra por su cuenta y no tienen defensa o estructuras para poder mover volumen o almacenar el producto». Agruparse en cooperativas como la del Guadiato, según su presidente, puede ser parte de la solución, ya que eso permitiría «ganar volumen» para negociar las operaciones de venta y clasificar mejor el corcho, vendiendo el de buena calidad a mejores precios. «Siempre se pueden hacer cosas, pero una de las claves pasa por agruparse como han hecho en otros sectores», concluye García Cabello.

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