Entrevista
José Gilabert, presidente de OliveA: «El olivar tradicional no debe competir en volumen y costes, sino en calidad»
José Gilabert, olivarero de Jaén, es el presidente de la nueva asociación creada para defender los intereses del olivar tradicional

A. J. González

-Para que lo entienda la gente, ¿qué diferencia al olivar tradicional de otros sistemas de cultivo del olivar?
-Siempre debemos partir de una premisa: hablamos de un olivar tradicional bien gestionado. Un olivar tradicional mal gestionado, igual que un superintensivo mal gestionado, no es una buena estrategia. Dicho esto, el olivar tradicional conserva un patrimonio centenario, en la mayoría de las ocasiones muy ligado al territorio, y está sostenido principalmente por pequeños y medianos agricultores. Si se trabaja con buenas prácticas —producción integrada, producción ecológica, cubiertas vegetales, no laboreo en pendientes— aporta sostenibilidad social y medioambiental.
Además, hay un elemento muy importante: nuestras variedades tradicionales. Ahí tenemos una ventaja competitiva. El superintensivo la tiene en volumen y costes; nosotros, en variedades tradicionales bien elaboradas, con aceites diferenciados
-Se habla mucho de sostenibilidad ambiental y social, por la mano de obra que genera el olivar tradicional. Pero ¿qué ocurre con la sostenibilidad económica?
-Ahí es donde queremos llegar desde la asociación. Por eso hablamos de defender políticas justas, pero también de compartir estrategias. Algunas empresas, cooperativas y no cooperativas, estamos trabajando ya en diferenciación y calidad. Se trata de poner esas estrategias en común para diferenciar el aceite. Podemos aportar valor adelantando la cosecha, produciendo aceites diferenciados, no vírgenes extra normales, sino vírgenes extra superiores si es posible. Y una herramienta fundamental son las denominaciones de origen y las indicaciones geográficas protegidas. Ese debe ser nuestro sello de calidad y nuestra garantía de origen ante el consumidor. El recorrido del olivar tradicional está más en el valor y en el precio que en el coste. Por eso considero una estrategia equivocada querer competir en volumen y costes. Ahí la batalla está perdida. Debemos ir a diferenciación, calidad, origen y generación de mayor valor.
-¿Cómo se consigue eso cuando la mayor parte del aceite andaluz se comercializa a granel, sin diferenciación?
-Es un camino largo, aunque es verdad que algo está cambiando. Hoy tenemos denominaciones de origen trabajando bien, pero los aceites certificados siguen siendo pequeñas producciones dentro del volumen total. La mayor parte sigue siendo granel. Después hay envasados sin denominación y, finalmente, una parte pequeña de envasado con sello de calidad. Debemos evolucionar hacia esa última parte. Ahora bien, el dilema no es simplemente envasado o granel. El dilema es valor añadido. En mi cooperativa tenemos experiencia vendiendo graneles de calidad a precios diferenciados. Por supuesto, envasar ayuda a promocionar una marca y a crear un mercado más fiel y directo, pero lo esencial es aportar valor.
-En el fondo, usted está hablando de mejorar la comercialización.
-Sí. Tenemos que incentivar el adelanto de campaña, la producción de aceite de calidad, la producción sostenible y todos esos valores diferenciales. Pero siempre con buenas prácticas.
-Usted ha sido crítico con la situación actual del mercado del aceite. ¿Qué está ocurriendo con los precios?
-La situación actual es, en mi opinión, ilógica y forzada. Creo que los precios no se están conformando de acuerdo con la realidad del mercado. Atendiendo a las cifras, parece que hay una intención de concentrar la producción, la elaboración y el envasado en pocas manos. La distribución ya está concentrada, pero la producción sigue muy atomizada, con muchas pequeñas parcelas y pequeños productores. Por eso hablo de estrategia desde el campo, la elaboración y la comercialización. No puedo pedir más dinero por un aceite simplemente porque proceda de olivar tradicional si no doy calidad. Hay que hacer los pasos previos para que sea realmente diferenciado.
-También ha cuestionado la calidad de algunos aceites que se venden como virgen extra.
-Ahora mismo, muchos vírgenes extra que vemos en oferta en el lineal son muy justitos o directamente no lo son. Lo que ocurre es que se está vendiendo como virgen extra algo que, en muchos casos, no lo es realmente, y eso lastra a los extras de verdad y a los aceites certificados. Hay dos eslabones débiles en la cadena alimentaria: el productor y el consumidor. Esta dinámica bajista perjudica a ambos. Al productor lo arruina y al consumidor se le ofrece un producto que no responde a lo que se le está diciendo.
-¿Están los precios por debajo de los costes del olivar tradicional?
-Sí. Los costes medios del olivar tradicional están en torno a los cinco euros por kilo. Si el aceite está a cuatro euros, estamos en pérdidas. Algunos dicen que las ayudas compensan, pero entonces el mercado estaría descontando esas ayudas. Como empresarios, debemos ganar dinero. Además, cuando a todo se le pone el apellido de extra, incluso a lo que no lo es, el mercado dice: «Me lo pone usted como extra, pero se lo pago cincuenta céntimos menos». Eso está ocurriendo. No estoy hablando de fraude en términos jurídicos, pero sí de una dinámica que provoca la ruina del agricultor y, como mínimo, un engaño al consumidor.
-¿Dónde sitúa usted la responsabilidad?
-En las tres administraciones. La normativa europea sobre aceites está desfasada y obsoleta. Por un lado, los parámetros que exige a los vírgenes extra son muy laxos y, por otro, está muy encorsetada en cuestiones como el etiquetado y la posibilidad de informar sobre las propiedades saludables del aceite. También hay normativa nacional, como la ley sobre aceiteras irrellenables o la ley de la cadena alimentaria, que no se está haciendo cumplir. Y la administración autonómica, que es competente en inspecciones, tampoco está actuando como debería.
Suscríbete para seguir leyendo
- Iznájar y La Breña, los dos grandes embalses de Córdoba, acumulan cerca del triple de agua que hace un año
- 1.000 bellotas para salvar la dehesa andaluza: el ensayo que busca regenerar las encinas de Los Pedroches
- Un vermú y un PX de Montilla-Moriles logran los dos únicos Grandes Oros concedidos en el Concurso VinoSub30 2026
- La gran pregunta de los olivareros cordobeses: ¿por qué el aceite italiano se vende más caro? 'Estamos equivocando el tiro
- Los embalses de Córdoba resisten al estrés térmico del primer mes sin lluvia y a las puertas de la canícula: así empiezan los pantanos en el mes de julio
- Túnez e Italia, más aceite de oliva en el mercado para competir con el cordobés
- Los precios del aceite de oliva caen por debajo de los cuatro euros por kilo en Andalucía
- Cooperativas Agroalimentarias de Andalucía apuesta por el biogás para impulsar el olivar andaluz