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Recursos hídricos

Iznájar y La Breña, los dos grandes embalses de Córdoba, acumulan cerca del triple de agua que hace un año

Córdoba afronta la canícula con los pantanos en niveles muy superiores a los de los últimos veranos, pese al descenso registrado en junio por el calor y la falta de lluvias

La situación de los embalses de Córdoba a primeros de julio de 2026.

La situación de los embalses de Córdoba a primeros de julio de 2026. / CÓRDOBA

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Córdoba

Córdoba afronta la segunda ola de calor de la temporada con los dos grandes embalses de la provincia en una situación muy distinta a la de los últimos veranos. Según los datos de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, a fecha de 1 de julio de 2026, los embalses de Iznájar y La Breña casi han triplicado el agua almacenada respecto al mismo momento del año anterior. Entre ambos acumulan 1.464,991 hectómetros cúbicos, frente a los 572,777 hectómetros cúbicos que registraban el 1 de julio de 2025.

El dato supone que estos dos pantanos han multiplicado por 2,56 sus reservas en doce meses, un salto que refleja la notable mejoría hídrica registrada en la provincia tras un invierno y una primavera especialmente lluviosos.

Vista del embalse de Iznájar, en torno al cual discurren las cuatro rutas.

Vista del embalse de Iznájar. / CÓRDOBA

Iznájar y La Breña sostienen el gran salto hídrico de Córdoba

Los dos mayores embalses cordobeses son, con mucha diferencia, los de mayor capacidad de la provincia. Iznájar, el mayor embalse de Andalucía, tiene una capacidad de 920,233 hectómetros cúbicos y se sitúa a comienzos de julio de 2026 en 787,691 hectómetros cúbicos, el 85,60% de su capacidad.

Por su parte, La Breña, con 823,400 hectómetros cúbicos de capacidad, alcanza los 677,300 hectómetros cúbicos, lo que representa el 82,26%. En términos absolutos, Iznájar gana 515,632 hectómetros cúbicos en un año, mientras que La Breña suma 376,582 hectómetros cúbicos más.

Entre ambos explican buena parte del cambio hídrico de la provincia y colocan a Córdoba en una posición mucho más holgada que la registrada en los veranos marcados por la sequía.

Tras estos dos gigantes, el embalse cordobés de mayor capacidad es Bembézar, con 327,982 hectómetros cúbicos. A fecha de 1 de julio de 2026, almacena 297,964 hectómetros cúbicos, el 90,85% de su capacidad.

Junio marca el primer descenso tras meses de subidas

La fotografía de julio llega, sin embargo, después de un mes de junio especialmente seco y caluroso. La ausencia de precipitaciones, unida a las altas temperaturas de las últimas semanas y a la primera ola de calor de la temporada, ha provocado el primer descenso relevante en los pantanos tras meses de subidas continuadas.

El 1 de junio de 2026, los embalses de la provincia se encontraban al 89,44% de su capacidad, con 2.971,781 hectómetros cúbicos. Treinta días después, cerraban junio al 85,27%, con 2.833,125 hectómetros cúbicos. Es decir, una bajada de 4,17 puntos en solo un mes.

La misma tendencia se observa en el conjunto de la cuenca del Guadalquivir, que ha pasado durante junio del 86,45% al 82,41%, con un descenso de 4,04 puntos.

En la provincia, los pantanos que más han acusado la caída han sido Sierra Boyera y Guadanuño, mientras que los de mayor capacidad, como La Breña e Iznájar, apenas han notado el descenso, con una bajada en torno a tres puntos.

Córdoba pasa del 55,59% al 85,13% en solo un año

La mejora no se limita a Iznájar y La Breña. El conjunto de los embalses de la provincia de Córdoba ha pasado de 1.845,712 hectómetros cúbicos el 1 de julio de 2025, el 55,59% de su capacidad, a 2.828,553 hectómetros cúbicos el 1 de julio de 2026, el 85,13%.

La ganancia provincial se acerca a los 983 hectómetros cúbicos en doce meses. En el conjunto de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, la situación también mejora de forma clara: la cuenca pasa de 4.483,234 hectómetros cúbicos, el 55,80%, a 6.611,381 hectómetros cúbicos, el 82,27%.

La comparación con los últimos años muestra la magnitud del cambio. El 30 de junio de 2023, en pleno escenario de sequía, los embalses de Córdoba estaban al 17,75% de su capacidad, mientras que los de la cuenca del Guadalquivir se situaban al 23,37%. Aquel verano comenzó con la alerta por la falta de agua y con el anuncio de posibles restricciones a partir de septiembre.

Un año después, las lluvias de la primavera de 2024 aliviaron parcialmente la situación y elevaron los pantanos cordobeses al 36,97% a las puertas del verano, con la cuenca al 42,21%. En 2025 se produjo otro avance, hasta el 55,75% en Córdoba y el 55,96% en el conjunto de la cuenca. Pero ha sido 2026 el año que ha marcado la diferencia, con un incremento de alrededor de 30 puntos respecto al verano anterior.

La situación actual no elimina la necesidad de prudencia, especialmente en plena ola de calor y con el verano por delante, pero sí ofrece un margen de seguridad mucho mayor para el abastecimiento, el campo y los usos productivos.

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