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Agricultura

El olivar tradicional cordobés pide un sitio propio en el sector: "Hay que reconfigurar los derechos del agua y la PAC"

El nuevo colectivo OliveA defiende los olivares tradicionales frente a modelos productivos más intensivos, buscando un reconocimiento digno para sus productores

Paisaje de olivares de montaña en la Subbética; en el círculo, José Gilabert.

Paisaje de olivares de montaña en la Subbética; en el círculo, José Gilabert. / A. J. González

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Rafael Verdú

Rafael Verdú

Córdoba

José Gilabert tiene un olivar ecológico en Jaén como tantos otros que hay en Córdoba. Es un pequeño productor que comenzó la recogida de la aceituna el 10 de octubre del año pasado, una fecha muy temprana incluso para los cánones de la provincia vecina. Con una cuadrilla de 14 jornaleros, para noviembre ya había terminado la cosecha. "Cuando otros empiezan nosotros ya vamos por el 40%", afirma. Una recogida tan temprana supone una menor producción (la aceituna aún no ha terminado la lipogénesis) y más dificultad para recoger un fruto que se aferra al árbol. A cambio, obtiene un aceite de calidad superior que llega antes al mercado: "Tengo menos producción y algo menos de rendimiento, pero el valor se duplica".

Esa práctica tan sencilla es una de las formas que tiene el olivar tradicional para garantizar su supervivencia frente a modelos de cultivo mucho más productivos. Así lo considera Gilabert, que además de agricultor es el nuevo presidente de la asociación OliveA Tradición y Progreso, un colectivo creado a finales del año pasado para defender los olivares de toda la vida. Este martes Gilabert ha presentado en Córdoba la asociación, en la que Nuria Yáñez, directora técnica de Almazaras de la Subbética, ejerce como vicepresidenta y Rafael Almirón, de Aceites Algarinejo (Granada), como secretario.

Rafael Almirón, José Gilabert y Nuria Yáñez, directivos de OliveA, durante la presentación de la asociación en Córdoba.

Rafael Almirón, José Gilabert y Nuria Yáñez, directivos de OliveA, durante la presentación de la asociación en Córdoba. / A. J. González

Las técnicas tradicionales de cultivo siguen estando presentes en el 70% de los olivares andaluces, un porcentaje válido también para Córdoba. En su mayor parte son fincas con menos de 150 olivos por hectárea (los modelos superintensivos pueden llegar a los 3.000), pero también hay más de un 23% de plantaciones en alta pendiente, predominantes en la Subbética, como ha detallado Yáñez. En muchos casos, es imposible la modernización; en otros, el aceite se vende a granel sin diferenciación ninguna para al menos ir tirando. No pueden competir con las grandes producciones de las fincas altamente tecnificadas, y es ahí donde está parte del problema. "El error es querer competir donde tenemos las de perder", asegura Gilabert.

"El error es querer competir donde tenemos las de perder"

José Gilabert

— Presidente de la asociación OliveA Tradición y Progreso.

OliveA nace con la intención de hacer frente a esos problemas y cambiar las cosas. La asociación no quiere transitar por la vía fácil -vender a precio más caro-, porque "un olivar tradicional no puede pretender que le paguen más solo por serlo", en palabras de su presidente. Más bien pretende fomentar las buenas prácticas en el cultivo, fomentando la sostenibilidad en tres áreas: medioambiental, social y económica.

Las demandas de la asociación del olivar tradicional

El adelanto de la cosecha, ya comentado, puede ser una vía para mejorar los resultados del olivar tradicional, pero OliveA propone más cosas. Para Gilabert, "los derechos del agua y de la PAC hay que reconfigurarlos" puesto que "ahora son muy injustos"; además, las ayudas de la UE "hay que dárselas a quien más se las merezca". Como ejemplo pone el consumo de agua de regadío en las pocas ocasiones en que un olivar tradicional consigue una dotación, que alcanzan los 1.500 metros cúbicos por hectárea y año. En las huertas y vegas se mantienen unos 6.000 metros cúbicos mientras que un olivar superintensivo requiere entre 2.500 y 3.000 metros cúbicos.

Con respecto a la Política Agraria Común, Almirón ha expresado las quejas de la asociación. En su opinión, esta herramienta de la UE "se creó para fortalecer las zonas más desfavorecidas y garantizar la alimentación en el mundo" pero "eso se ha distorsionado y vamos por unos caminos que no están llegando a su objetivo". El reparto de las ayudas, asegura, "no es justo" porque una hectárea de un olivar muy productivo "cobra lo mismo que uno en secano, en montaña o pendiente". Así, OliveA quiere que el olivar tradicional "sea reconocido pero no con una miseria de 40 euros por hectárea, sino con una renta digna".

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