Encuesta sobre Superficies y Rendimientos de Cultivos
El olivar ocupa el 28% de la superficie agrícola de Córdoba con 385.000 hectáreas
Casi todas las fincas están dedicadas a abastecer a las almazaras para obtener aceite de oliva, o bien son aceitunas de doble aptitud como la Hojiblanca

Vista panorámica de olivares de montaña en la Subbética cordobesa. / A. J. González

El olivar cordobés sigue siendo el cultivo más extendido en la provincia y tiene un elevado impacto en la economía agroindustrial así como en las exportaciones alimentarias, que están entre las más destacadas año tras año. El aceite de oliva tiene aún un buen potencial de crecimiento y no son pocos los agricultores cordobeses que están optando por nuevas plantaciones de olivar en detrimento de otros cultivos tradicionales, especialmente los cereales.
Según la Encuesta sobre Superficies y Rendimientos de Cultivos que publica cada año el Ministerio de Agricultura, con los datos referidos al año 2025 (aún provisionales), en la provincia de Córdoba hay plantadas 385.939 hectáreas de olivar en diferentes formatos, lo que equivale a triplicar toda la superficie del término municipal de Córdoba capital, uno de los más extensos en el territorio. Ningún otro cultivo se le aproxima aunque los prados y pastizales (que no son propiamente plantaciones destinadas a la alimentación) se acercan bastante con sus 370.974 hectáreas. Detrás está la superficie forestal, también muy destacada en Córdoba con 257.889 hectáreas.
Dedicados a almazaras
Casi todos los olivares cordobeses están plantados exclusivamente a abastecer las almazaras para elaborar aceite de oliva. Son en total 301.820 hectáreas las que están dedicadas a los molinos, a las que hay que añadir otras 82.863 hectáreas de olivares de doble aptitud, aquellos que valen tanto para elaborar aceitunas de mesa en las entamadoras como para obtener zumo de aceituna. Un ejemplo de esas variedades es la Hojiblanca, muy extendida por toda la provincia. Tan solo hay 1.256 hectáreas destinadas específicamente a la aceituna de mesa, una opción que prefieren los agricultores en otras provincias como Sevilla.
La provincia de Córdoba tiene, según la encuesta del Ministerio de Agricultura, un total de 1.377.197 hectáreas de todos los tipos de cultivos, incluidas tierras baldías o en barbecho. La superficie de olivar, con sus más de 385.000 hectáreas, supone por tanto un 28% sobre el total. Y no para de crecer.
Otra característica de los olivares cordobeses es el paulatino incremento de los regadíos en este cultivo. El olivar requiere menos agua por superficie que otros cultivos, lo que lo convierte en un candidato ideal para la implantación del regadío, si bien no siempre es posible acceder a las dotaciones de riego. Por lo general, las nuevas plantaciones con sistemas de regadío son reconversiones de otros cultivos para los que los agricultores ya tenían concesiones previas.

Recogida de aceituna en una finca cordobesa. / MIGUEL PARRAGA / COR_EXTERNAS
Aproximadamente una cuarta parte de todos los olivares cordobeses cuentan con sistemas de riego, de acuerdo con los datos oficiales del Ministerio de Agricultura. Alcanzan las 93.313 hectáreas, y de nuevo la mayor parte están destinados a las almazaras, ya que suponen más de 74.000 hectáreas de plantaciones. El resto son variedades de doble aptitud y una pequeña cantidad de aceituna de mesa.
Pérdidas en el cereal
Las sucesivas encuestas de rendimientos y superficies revelan además cómo ha aumentado el olivar en Andalucía en los últimos años. En 2017 había plantadas en toda la comunidad autónoma más de 1,6 millones de hectáreas de olivar; el año pasado ya había 100.000 hectáreas más con un ritmo de crecimiento sostenido. La superficie solo se mantuvo relativamente estable durante los dos peores años de la sequía (los ejercicios de 2022 y 2023), cuando la producción cayó a la mitad de los que es habitual y los precios subieron hasta más del doble de lo que se paga ahora a los agricultores por su aceituna.
Por contra, los cultivos que han visto mermadas sus superficies y producciones son los cereales de grano y los cultivos industriales como el girasol, la soja o la remolacha azucarera. En Córdoba, este último cultivo ha desaparecido por completo. También está de capa caída en la provincia un cultivo tradicional como el viñedo, que ya no llega ni siquiera a las 5.000 hectáreas cuando a principios de los años 80, en su época de mayor esplendor, se plantaban cuatro veces más viñas.
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