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Economía

El aceite de oliva se lanza a por India y China: así son los mercados más exóticos

La UE dispone de un acuerdo para rebajar a cero los aranceles en India, que, junto con China, tienen un gran potencial para el AOVE

Marcas de AOVE en la oleoteca de Aceites de Oliva de España.

Marcas de AOVE en la oleoteca de Aceites de Oliva de España. / J. J. Guillén / Efe

Rafael Verdú

Rafael Verdú

Córdoba

Casi en silencio, al menos en comparación con todo el ruido que ha motivado el pacto arancelario con Mercosur, la UE acaba de firmar un acuerdo de libre comercio con la India, el mayor mercado nacional de todo el mundo gracias a su enorme población. El convenio, al menos sobre el papel, es beneficioso para los productores europeos en casi todos los sectores, ya que supondrá una reducción drástica de unos aranceles que ahora mismo son prohibitivos en muchos casos.

Los productores de aceite de oliva ven con buenos ojos este pacto, a diferencia de las controversias que ha generado el pacto similar con los países del cono sur. El motivo que explica esa diferente apreciación en acuerdos parecidos es obvio: India no produce casi nada de aceite de oliva (menos de 150 toneladas en 2023, unos cinco camiones a granel) y, casi más importante aún, tampoco reúne las condiciones para hacerlo en el futuro.

El problema es que los indios tampoco consumen aceite de oliva, a pesar de disponer de un mercado potencial de 1.450 millones de clientes. Sus importaciones alcanzaron los 270 millones de euros en 2022 tras remontar la pandemia, de acuerdo con un informe reciente del ICEX, y dos tercios de esas compras se hicieron en España. Aun así, el aceite de oliva apenas supone un 4% del consumo de grasas vegetales en la India.

El mercado indio: escaso poder adquisitivo y altos aranceles

El hándicap para los exportadores de aceite de oliva a la India radica en el precio. Los consumidores indios tienen un escaso poder adquisitivo, con una renta per cápita de 2.335 euros anuales, según los datos del Banco Mundial. Eso es cinco veces menos que la renta de China y poco más del 11% de lo que gana un español de media. Con esos ingresos, es difícil que un consumidor indio se decante por un producto que, de media, les cuesta a 13 euros el litro, el triple que aquí.

El elevado coste del aceite de oliva en la India tiene que ver, por supuesto, con los costes de los operadores y del transporte, como ocurre con cualquier compra en el exterior. Pero ese factor es nimio en comparación con los aranceles excesivos que hasta ahora aplicaba el Gobierno indio. Eran un 45% sobre el precio de la mercancía más un impuesto social del 10%.

El acuerdo de la UE reducirá a cero el arancel al aceite de oliva, aunque lo hará de forma paulatina en los próximos cinco años. En la práctica, eso supondría rebajar el coste del producto a la mitad en los mercados indios. Seguirá siendo un bien de consumo caro para los estándares del subcontinente, pero mucho más asequible que ahora. Y con un mercado tan enorme, los productores creen que puede convertirse en un gran cliente.

El mercado chino: consumidores bien informados

Cerca, en términos planetarios, está el otro gran mercado exótico para el aceite. China, a primera vista, puede parecer un cliente similar a la India, pero no lo es. Para empezar, China tiene una pequeña industria productiva de aceite de oliva capaz de poner en los lineales unas 12.000 toneladas anuales gracias a 217.000 hectáreas de olivares, una superficie equivalente a la que dedica al cultivo la vecina provincia de Sevilla.

China consume ahora unas 50.000 toneladas de aceite de oliva anuales, por lo que tiene que importar la mayor parte; el 85% de las compras proceden de España, que exportó por valor de 166 millones en 2024 (según datos del ICEX). Al igual que en la India, el aceite de oliva es un producto residual dentro de las grasas vegetales, ya que apenas supone el 3%. De media, los consumidores chinos consumen unos 37 gramos de aceite de oliva al año, lo justo para aliñar una ensalada familiar. En España cada habitante gasta 7,5 kilos, 200 veces más.

Pero el mercado chino del aceite de oliva está maduro y cuenta con una importante red de distribución, de modo que dos tercios de las ventas tiene lugar en los supermercados. El resto se distribuye a través del canal Horeca o mediante comercio on line. El consumidor chino, a diferencia del indio, conoce bien las ventajas saludables del aceite de oliva y la dieta mediterránea y está dispuesto a pagar más por un producto de calidad. Hay una «creciente demanda y cultura de la alimentación saludable, que beneficia especialmente a los productos de alta calidad como el AOVE», estima el ICEX.

En cuanto a la fiscalidad, es inferior a la que aplica India antes del acuerdo con la UE. El arancel chino se sitúa en un 10% y también se aplica un IVA del 9%. Unido a los costes de transporte, distribución y gestión, son factores que hacen que el aceite de oliva sea un producto caro en China, pero asequible para un consumidor medio. Las principales marcas españolas que tienen presencia en los supermercados chinos son, entre otras, Borges, Abril, Casas de Hualdo, Betis y Oleoestepa. No hay ninguna marca cordobesa entre las más vendidas, pero los aceites de Priego de Córdoba han logrado premios en el país asiático y además tienen su indicación geográfica protegida gracias a un acuerdo con la UE.

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