Paisajes literarios
La al-Rusafa de Ibn Zaydum
En el arrabal surgido en torno al palacio levantado por Adderramán I nació el poeta Ibn Zaydum, que dedicó una casida a su añorado hogar.

Parte del muro del convento de San Francisco en el parador de La Arruzafa. / Pepe Aumente

En el año 756 el primer Emir Omeya de Córdoba, Abd al-Rahmán I el Inmigrado, llegó a la capital de al-Andalus huyendo de la matanza de su familia en Damasco perpetrada por los abasidas, se hizo con el poder y creó el emirato independiente de Córdoba. Mientras edificaba su alcázar en la urbe, residió en una finca de recreo que bautizó como al-Rusafa, nombre que tomó del palacio construido por su abuelo Hisham II, décimo califa de Damasco, junto al Éufrates, donde se había criado. Enviados suyos viajaron a Siria para traerle árboles que no crecían aquí, sobre todo palmeras y granados que hizo plantar en su palacio, para habitar así el espacio íntimo de la memoria, convirtiéndose de este modo en el primer jardín botánico de al-Andalus del que se tiene noticia. Cuenta al-Razi que cuando Abd al-Rahmán I ya se había instalado en su nueva y lujosa residencia, su mayor debilidad era contemplar una palmera traída desde Siria que, al agitar su ramaje, le recordaba a su tierra natal. Invadido por la melancolía, a ella dedicó los siguientes versos:
«¡Se nos ha mostrado en medio de la ruzafa una sola palmera! En la tierra de Occidente se halla muy alejada del país de las palmeras ¡Y digo! Se parece a mí en hallarme separado de mis parientes y mi familia ¡Creces en la tierra que eres peregrina! ¡Como yo, te encuentras en lo más remoto y alejado! ¡Descienda en ti el agua de la lluvia matutina, en el lugar de alejamiento, que hace correr y derramar a torrentes a la constelación de los Peces!»
Abderramán I será recordado no sólo por sus gestas militares y su capacidad de gobierno, sino también por su interés por el desarrollo de las artes y las ciencias, así como por su talento para la oratoria y la poesía; y estos versos dedicados a la palmera que plantó en al-Rusafa son los precursores del que será un sugerente paisaje literario que inspiraría a otros poetas, como a Mumin ibn Said, panegirista del emir Muhammad I.
Aquel alcázar fue embellecido y ampliado por los sucesivos emires y califas, al tiempo que entre las élites cordobesas cundió la moda de asentarse en sus cercanías, levantando hermosas y lujosas almunias. Durante el reinado de Alhaken II, en la Arruzafa vivía lo más granado de la sociedad cordobesa, entre ellos Almanzor, que residía en un palacio de dicho arrabal antes de que alcanzara su máxima autoridad y mandara construir su mítica ciudad de al-Zahira.
Un año después de la muerte de Almanzor, en el año 1003, en el arrabal de al-Rusafa nació Ibn Zaydun, uno de los poetas de mayor trascendencia, elegancia y reconocimiento del mundo árabe, que ocupó altos cargos en la administración del Estado y desarrolló su inspiración poética en diversos géneros, muestra de su refinamiento, elevada cultura e inteligencia penetrante. Sus casidas son una magnífica expresión de la fusión del amor con la naturaleza, de una sensibilidad innata hacia todas las cosas, de la variedad de temas y estados amorosos, de la modernidad, de su apasionada relación con su amante Wallada, de sus deseos de unificación de al-Andalus que devolviera a Córdoba y al Islam de la Península el antiguo esplendor.
En febrero de 1009, cuando Ibn Zaydun todavía era un niño, estalló una rebelión contra los núcleos de poder amiríes, representados por el hijo y sucesor de Almanzor, Adderramán Sanchuelo. Los seguidores de Al- Mahdi, un descendiente de Abderramán III, descargaron su ira contra Medina Alzahira y el palacio y arrabal al-Rusafa. Ibn Zaydum asistió a estas tremendas turbulencias que se ensañaron con la capital del califato y, sin salir del barrio en que había nacido, pudo presenciar la brutal destrucción del real sitio de al- Rusafa, el palacio almunia tan evocador y evocado, símbolo de un sistema que se hundía sin remedio. Y, melancólico, dedicó a su añorado hogar una de sus casidas:
«...aun en Arruzafa brotan muchas flores sonrientes en sus almunias tan regadas por las nubes abundantes; ¡Cuán hermosos jardines de diversión que en su sombra todavía nos escancian vino de locura los obsequiantes! Tiempo aquel en el que eran muy verdes todos los arriates de la vida, y las aguas del buen gozo eran muy abundantes; si lejos de mí sus horas se han marchado, brasas ardientes es lo que siento ahora por mis maltrechos huesos dolientes; de mis días pasados siempre me acuerdo apenado, lágrimas me brotan, como se desatan de súbito unas perlas tan brillantes...»
El nombre Arruzafa ha permanecido a lo largo del tiempo, pasando de musulmanes a cristianos, de almunia a convento y de convento a fonda y parador. Llama la atención que una denominación árabe haya llegado a nuestros días significando y simbolizando casi lo mismo, y probablemente en el mismo lugar.
Tras la conquista de Córdoba en 1236, los terrenos fueron pasando de manos en manos entre reyes y nobles hasta que en 1417 la familia de Pedro González de Hoces, quinto Señor de la Albaida, cedió una parte para la fundación del convento de San Francisco de la Arruzafa, que perduró hasta la desamortización de 1836.
Desaparecido el convento, adquirió el edificio el hostelero Juan Rizzi para transformarlo en fonda, que más tarde vendió a los hermanos Puzzini. En 1898 adquirió la venta la sociedad Carbonell, que la mantuvo hasta que en 1947 la compró el Sindicato de Iniciativas y Turismo, que finalmente la cedió al Estado para la construcción del Parador de Turismo de La Arruzafa, edificado entre 1954 y 1960.
Cuando contemplamos desde el parque de La Arruzafa la copa de una palmera con sus racimos amarillos recortada sobre el fondo de la ciudad de Córdoba, estamos viendo un paisaje inventado hace mil doscientos años por la voluntad y nostalgia de un hombre, tal como recuerda un monolito que reproduce el poema de Adderramán I, ubicado en propio jardín del Parador Nacional.

Las cuevas de al-Rusafa
El muro norte de las instalaciones hoteleras es lo poco que queda del convento de San Francisco de La Arruzafa. En frente de la entrada principal, en un pequeño jardín, vemos restos de un acueducto que servía para el abastecimiento del convento, posible reutilización del original, que debía llevar agua a los jardines de al-Rusafa. Al otro lado, un precioso y bucólico camino nos permite acceder a parte de la fachada del convento, donde se observan antiguos sillares que bien pudieron pertenecer a antiguas construcciones del arrabal de al- Rusafa reaprovechadas en la construcción del cenobio. En el entorno del Parador Nacional de la Arruzafa nos encontramos en la actualidad tres cuevas artificiales excavadas en rocas calcarenitas del mioceno de gran tradición eremítica: la más conocida, ubicada a escasos metros del parador, es la cueva de san Diego de Alcalá o de los Huesos, donde vivió como ermitaño este fraile natural de san Nicolás del Puerto, antes de formar parte de la comunidad religiosa franciscana; dentro de los terrenos del establecimiento hotelero, pero retirada de zona construida, concretamente en el lateral oriental del campo de golf, se encuentra la cueva de la Higuera o de La Mula; y bajo el mismo edificio se localiza una tercera gruta que apareció durante las obras de ampliación del edificio realizadas en 2001. Las tres han sido identificadas como canteras de época andalusí, y los sillares de ahí extraídos pudieron ir a parar a la almunia de al-Rusafa. Actualmente se están llevando a cabo unas excavaciones arqueológicas en el Jardín de los Granados Sefardíes, pocos metros al sur del Parador Nacional, y se cree que los restos allí encontrados pudieran corresponder a parte de la almunia del emir Abderramán I.
- Crimen machista en Córdoba: muere una mujer a manos de su expareja tras una agresión con arma blanca en la Fuensanta
- Un hombre resulta herido por un disparo en los genitales en una pelea en plena calle en Posadas
- Una rotonda en proyecto y unos jardines exteriores completarán el centro comercial de Palma del Río
- La agenda para seguir un Rally Sierra Morena con una participación histórica
- Indignación en Córdoba tras el crimen machista en La Fuensanta: 'La orden de alejamiento era un cachondeo
- La víctima de la Fuensanta ha sido asesinada una hora antes de un juicio por violencia machista en Córdoba
- Los polígonos industriales de Córdoba resurgen con casi el 100% de ocupación y más trabajadores
- Dónde comer cerca de las Sierras Subbéticas: estos son los cinco restaurantes mejor valorados en TripAdvisor