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Los Desayunos de Diario CÓRDOBA

Antonio Luque, presidente de Dcoop: "El mercado del aceite de EEUU no se puede sustituir por ningún otro"

El presidente de la mayor cooperativa olivarera del mundo alerta sobre los riesgos para el sector oleícola del aumento de la producción en terceros países como los de Mercosur o Australia

Antonio Luque, en Los Desayunos de Diario CÓRDOBA

Víctor Castro

Rafael Verdú

Rafael Verdú

Córdoba

El presidente de la cooperativa agroalimentaria Dcoop, Antonio Luque, ha protagonizado este martes los Desayunos de Diario CÓRDOBA con una ponencia en la que analizado la situación actual del sector del aceite de oliva. Luque ha sido presentado por el director general de la empresa, Rafael Sánchez de Puerta, en un acto presentado por el periodista Francisco Javier Domínguez y que ha contado con el patrocinio de la Universidad Loyola y Kutxabank.

Ingeniero agrónomo de profesión y buen conocedor del mundo olivarero (Dcoop es la principal comercializadora de aceite del mundo), Luque ha analizado la coyuntura de los mercados internacionales, muy volátiles por la situación internacional, la política arancelaria de Donald Trump y los acuerdos comerciales de la UE. En este complejo mundo, la clave para el futuro del olivar cordobés está sobre todo en EEUU, a juicio del presidente de la cooperativa de segundo grado.

Luque estima que solo en Estados Unidos, "si se hace bien el trabajo", el consumo podría llegar a los 550 millones de litros de aceite cada año, lo que lo pondría a la cabeza de los mercados de todo el planeta, por encima incluso de España e Italia; ahora ronda los 400 millones de litros. Ningún otro país se acerca a esas cifras. Luque ha asegurado que en Brasil se podrían alcanzar "como mucho" los 150 millones de litros. La India, otro "mercado interesante", compra tan solo 10 millones de litros y harían falta "20 años para llegar a los 100 o 150 millones de litros".

En esas condiciones, "no hay ningún país a corto plazo, a menos de 20 años, que pueda sustituir el mercado americano de aceite de oliva", en palabras del presidente de Dcoop. Pero para mantenerlo, considera que la Unión Europea debería presentar una "voz única y una postura única", en lugar de que "cada miembro salga con un planteamiento sin tener en cuenta las consecuencias a posteriori".

Luque entiende que la postura del Gobierno español puede ser particularmente dañina para los intereses de los productores oleícolas en EEUU si los norteamericanos "toman la percepción de que España es un país enemigo", lo que puede ser "preocupante".

Mercosur, con más facilidades para producir

El tratado de libre comercio entre los países de Mercosur y la UE puede tener más inconvenientes que ventajas para los productores oleícolas, ya que todos los miembros del otro lado del Atlántico pueden fabricar su propio aceite y "pegarnos un adelanto importante en un plazo de 10 o 20 años". A ello contribuye, en opinión de Luque, que "allí no tienen problemas para hacer un pantano, trasvases o acceso al agua, o para usar fitosanitarios". El empleo de productos químicos que están prohibidos en el continente europeo es una de las principales quejas de las asociaciones agrarias desde que se anunció el desbloqueo del acuerdo comercial con los países del Cono Sur.

Luque ha ofrecido una visión negativa del acuerdo con Mercosur y se ha preguntado "¿quién va a invertir en España o Portugal? Es más fácil invertir en estos países que lo van a tener más asequible". Su predicción de los efectos del acuerdo de libre comercio con la mayor parte de Sudamérica apunta a un aumento de la competencia "que nos va a quitar del medio a mucha gente" y que solo aportará beneficios a Europa para vender "más coches".

Otro competidor en las antípodas

También preocupa al presidente de Dcoop un posible aumento de la producción de aceite de oliva en Australia, país que ahora pone en el mercado entre 20 y 30 millones de kilos anuales, pero consume en torno a 80. Luque cree que los olivareros de las antípodas pueden "multiplicar por 10 o 20 sus producciones y creo que lo van a hacer". Esa previsión colocaría a Australia en cifras similares a las de España, el primer productor del mundo.

En su conferencia, Luque ha pasado de puntillas por la reforma de la Política Agraria Común, que cada vez presenta "más recortes" y "más complejidad en su funcionamiento". En lugar de eso, ha indicado que "la mejor PAC que tendríamos es agua para todos los agricultores que quieran tener acceso a ella. La única posibilidad es la agricultura con agua, sin ella es imposible mantenerla". De hecho, gran parte de su discurso se ha centrado en las políticas hidráulicas.

"Estamos cansados de oír que Europa no va a permitir más hectáreas de regadío", ha manifestado Luque para posteriormente señalar que "eso es mentira" puesto que las decisiones en materia de gestión del agua dependen de cada país. Y ha puesto a Israel como ejemplo de una buena política hidráulica.

Más agua sostener el mercado

Durante la pasada sequía, el sector oleícola (como en general todo el campo) sufrió una caída de la producción que se registró tanto en los cultivos de secano como en los de regadío debido a las restricciones en el consumo de agua. Ahora bien, la caída en el rendimiento es incluso anterior, tal como ha detallado Luque, dado que a pesar del incremento en la superficie destinada al olivar, las salidas han tenido ligeras bajadas.

El problema radica, a juicio de Antonio Luque, en la fluctuación de las cosechas de secano debido a las condiciones climatológicas. Los efectos en la economía son evidentes, puesto que "consigues abrir un mercado, pero luego no tienes mercancía" para abastecerlo. Ocurrió antes de la última escasez hídrica, cuando España rondaba 1,5 millones de toneladas de aceite, pero en un solo año bajó a casi la mitad, unas 800.000 toneladas.

"A mí no me preocupa tener dos millones de toneladas de aceite", ha expresado, pero "sí que al año siguiente tengamos un millón u 800.000. Eso es una locura". Los cultivos de regadío permiten mantener bajo control esas fluctuaciones tan grandes, de modo que "el agua es importante no solo para el agricultor, sino para tener mercados lo más estables posible".

¿Cómo se puede llevar a cabo esa transformación agraria desde el secano al regadío? Es ahí donde entra cada agricultor, que en opinión de Luque debe buscar la mejor forma de ser "lo más eficiente posible", puesto que "los costes de producción en los últimos años o incluso días se nos están disparando, como en los fertilizantes o combustibles". Y para mejorar la eficiencia productiva "el factor limitante es el agua".

Autoridades asistentes a Los Desayunos de Diario CÓRDOBA este martes.

Autoridades asistentes a Los Desayunos de Diario CÓRDOBA este martes. / Víctor Castro

También se necesitan nuevas infraestructuras de almacenamiento o recuperación del agua. Luque se ha quejado de los desembalses tras los últimos temporales, que en caso de disponer de más pantanos habrían sido suficientes para "duplicar" las hectáreas dedicadas al regadío en todo el país. Pero también se podrían conseguir mejoras con el uso del agua tratada en las depuradoras, que casi siempre terminan en los ríos. Solo en Málaga, ha señalado Luque, se desperdician 50 hectómetros cúbicos al año, pero "cuando incluyes toda la Costa del Sol son 80 o 100 hectómetros cúbicos".

Por otro lado, el presidente de Dcoop también cree que para avanzar hacia una mayor eficiencia en el sector oleícola se necesita concentrar una producción que ahora está muy atomizada; hay muchos vendedores y productores pero pocos comercializadores en comparación. Esa transformación "significa concentración de oferta y empresas con tamaño", ha explicado, como hizo en su día Dcoop, fruto de la fusión de otras cooperativas.

Según Luque, "antes era fácil vender aceite, porque solo tenías que descolgar el teléfono para vender un camión o siete de aceite de oliva", pero "eso puede cambiar si el clima no nos acompaña". En esa tesitura, la mejor solución es apostar por "la concentración de la oferta y ordenar el mercado".

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