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Análisis

Cae la aceituna pero el aceite no se mueve

Los precios del aceite se mantienen estables a pesar de la bajada en la producción, lo que revela la complejidad del mercado.

Un olivar anegado en Córdoba a finales del mes pasado.

Un olivar anegado en Córdoba a finales del mes pasado. / A.J. GONZÁLEZ

Rafael Verdú

Rafael Verdú

Córdoba

Los precios del aceite de oliva siguen estables y en la misma línea desde que comenzó la campaña el otoño pasado, a pesar de que los últimos temporales han dañado la producción hasta un punto que no se esperaba. La lógica del mercado dicta que cuando hay un descenso en la oferta, los precios suben siempre que se mantenga la demanda. No ha ocurrido así.

En la última semana de febrero, según los datos oficiales del Ministerio de Agricultura, los precios del aceite de oliva virgen extra pagados en origen están de media en España en 4,30 euros por kilo (las operaciones del aceite se realizan según el peso, aunque el consumidor pague por litro). En Andalucía están al mismo nivel, mientras que en Cataluña se encuentran ligeramente por encima (4,5 euros/kilo), así como en Castilla La Mancha (a casi 4,40 euros). Sólo en Extremadura están por debajo (4,18 euros).

En estos últimos siete días el incremento del precio medio ha sido de tan solo un 1,1%, que entra dentro de la normalidad, con un 1,2% de subida en Andalucía. En el de categoría virgen la tendencia es similar, con pagos de 3,8 euros por kilo en Andalucía.

Ahora bien, si se comparan estos datos más recientes con la media de las últimas cinco semanas, justo el tiempo que duraron los temporales, la curva es descendente, con una caída de un 3% en Andalucía. Aunque hay comunidades en que los precios han subido en este tiempo, la comunidad andaluza es la que marca los precios medios del país al ser la mayor productora. Así, la media del país registra una bajada del 1,89% desde comienzos de enero.

España y Andalucía

Es normal que haya ligeras oscilaciones en los precios del aceite de oliva (en todas sus categorías) cada semana. Lo importante es la curva estadística desde el inicio de la campaña, y ahí apenas ha habido variaciones: un 1,3% de media de subida en el país, que se ha quedado en un 0,9% en Andalucía.

La producción ha caído debido a los daños de los temporales, que en el caso de Córdoba se han cebado con la Subbética, donde aún quedaba casi toda la aceituna por recoger. Habrá que esperar a los balances finales, pero todo parece apuntar a que la provincia va a terminar con una cuarta parte o un tercio menos de la producción prevista en el aforo. Así lo insinúan los informes oficiales de elaboración de aceite en las almazaras cordobesas del pasado mes de enero. En Jaén están en una situación parecida, y ambas provincias concentran el grueso de la producción, en torno al 70% de todo el aceite andaluz.

Recolección de la aceituna en el norte de la provincia de Córdoba

Recolección de la aceituna en el norte de la provincia de Córdoba / Rafael Sánchez

Entonces, ¿por qué no han subido los precios en origen si ya se sabe que habrá menos aceite este año? Organizaciones agrarias como Asaja ya se han posicionado alertando de que podría haber una manipulación del mercado para mantener los precios bajos, una situación que beneficia a los operadores pero perjudica claramente a los agricultores, que van a tener casi los mismos gastos (se ahorrarán algo en recogida y producción) pero muchos menos ingresos.

No obstante, la dinámica del mercado del aceite de oliva es compleja. Lo cierto es que las existencias de aceite de oliva en España siguen siendo abundantes al terminar el mes de enero, dado que todas las regiones del centro y el noroeste peninsular prácticamente habían terminado de recoger su cosecha de aceituna. Los almacenes contaban el 31 de enero con unas 727.000 toneladas de aceite de oliva, y eso después de unas salidas de casi 480.000 toneladas. Las almazaras cordobesas aún tienen casi 130.000 toneladas para abastecer la demanda, pero habrá que ver cómo evolucionan las operaciones en las próximas semanas.

Mercados internacionales

Mientras tanto, los mercados internacionales están cumpliendo con las expectativas. Italia espera una buena cosecha este año, que debería rondar las 300.000 toneladas finales, lo que supondría volver a la normalidad después de una serie de campañas marcadas por fenómenos externos que redujeron la producción.

Ya desde el inicio de la campaña en el país transalpino, su patronal olivarera advirtió de que un aumento de la producción podría llevar a una caída de los precios, siguiendo la lógica interna de la ley de la oferta y la demanda. En este caso, esa regla no escrita sí que se ha cumplido.

El aceite italiano se está pagando ahora a casi 6,8 euros el kilo, una cifra muy elevada si se compara con los precios abonados en España y otros países del arco mediterráneo. Pero allí los productores están acostumbrados a recibir mucho más por su aceite, por encima de los 9 euros en las tres campañas anteriores. Desde el otoño pasado, los precios del aceite en Italia se han desplomado un 28%, tal como había vaticinado su asociación sectorial.

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