Ciencia
Un estudio del IAS-CSIC revela que los extremos de los cromosomas del trigo son clave para su mejora genética
La investigación demuestra que telómeros y subtelómeros influyen en la estabilidad del genoma y abren nuevas vías para desarrollar variedades más resistentes y productivas

Tareas de recolección del trigo en una finca de la provincia, en una imagen de archivo. / José M. Raya

Un trabajo liderado por el Instituto de Agricultura Sostenible del CSIC (IAS-CSIC) y la Universidad de Córdoba (UCO) ha demostrado que los telómeros y subtelómeros del trigo, las regiones situadas en los extremos de los cromosomas, desempeñan un papel esencial en la estabilidad del genoma y en la correcta asociación de cromosomas durante la meiosis.
La investigadora principal del estudio, Pilar Prieto (IAS-CSIC), subraya que “comprender la variabilidad de estas regiones nos abre nuevas oportunidades para mejorar el trigo de forma más precisa”, destacando la relevancia del hallazgo para uno de los cultivos más importantes a nivel mundial.
Códigos de identidad cromosómica
El estudio analiza múltiples especies y cultivares y revela, por primera vez, que los telómeros presentan una variación estructural mucho mayor de la que se pensaba, lo que sugiere funciones adicionales a las conocidas hasta ahora.

Telómeros de trigo. / CÓRDOBA
Según los investigadores, esta variabilidad actúa como un auténtico “código de identidad cromosómica”, permitiendo a la célula reconocer qué cromosomas deben asociarse entre sí durante la meiosis, un proceso crítico en un cultivo poliploide como el trigo.
Nuevas oportunidades para la mejora genética
Los subtelómeros se identifican además como zonas de rápida evolución genética, ricas en genes y señales de recombinación, lo que los convierte en objetivos estratégicos para los programas de mejora.
Estas regiones facilitan la incorporación de genes procedentes de otras especies y la manipulación de la recombinación para introducir caracteres de interés agronómico, como:
- Mayor resistencia a enfermedades (roya, oídio).
- Mejor tolerancia a la sequía.
- Uso más eficiente de nutrientes.
- Modificación de componentes del gluten para desarrollar variedades aptas para personas con sensibilidad.
En conjunto, estas estrategias permitirán avanzar hacia trigos más productivos, sostenibles y adaptados a las necesidades actuales de producción y consumo.
El trabajo, publicado en la revista BMC Plant Biology, aporta una nueva perspectiva sobre el papel de los extremos cromosómicos en la evolución y estabilidad del genoma del trigo y abre vías innovadoras para acelerar su mejora genética.