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Anuario del olivar en Córdoba 2025

El mercado exterior del olivar

Un 2025 de récord en facturación, la consolidación de Estados Unidos y Asia como mercados y la amenaza arancelaria definen el mapa comercial del olivar y su aceite

Embotellado de aceite de oliva en la planta de envasado de Deoleo, situada en Alcolea.

Embotellado de aceite de oliva en la planta de envasado de Deoleo, situada en Alcolea. / Manuel Murillo

Víctor Recuerda

Córdoba

Si el olivo es el corazón, la exportación es el oxígeno que le permite latir. En un mundo cada vez más interconectado, lo que ocurre en una cocina de Shanghái o en un restaurante de Nueva York tiene una repercusión directa en la cuenta de resultados de un agricultor de la Subbética o de la Campiña.

Analizar la salud del sector olivarero cordobés sin mirar hacia afuera es un ejercicio incompleto, porque, como bien dicen los expertos, aquí ya no existen las fronteras. Y los datos más recientes, los que arroja 2025, confirman una realidad incontestable: el campo cordobés tiene músculo, tiene prestigio y, sobre todo, tiene una vocación internacional que no deja de crecer, incluso cuando los vientos de la geopolítica soplan en contra.

Las estadísticas ayudan a comprender la magnitud de este fenómeno. Según los datos del Anuario Agroalimentario 2025 y el análisis del comercio exterior del primer semestre, la maquinaria exportadora de la provincia funciona a pleno rendimiento. Entre enero y junio de este año, las exportaciones del campo cordobés alcanzaron un valor de 783,4 millones de euros, lo que representa un incremento global del 11,7% si se compara con el mismo periodo de 2024. Este crecimiento habla de un sector dinámico. Y aunque este dato engloba lo agrícola en general, el informe es tajante al señalar al responsable de este éxito: es un récord histórico que llega «de la mano del olivar».

Esta tendencia viene de atrás, pues las exportaciones de Aceite de Oliva Virgen Extra (AOVE) se dispararon el pasado año alcanzando los 577,5 millones de euros (un 36,4% más en relación con los 423,7 millones exportados en 2023). Y le siguió el apartado de «aceite de oliva y sus fracciones», que pasó de 215,6 millones de euros en 2023 a 254,1 millones en 2024, lo que representa un aumento del 17,8%.

Las exportaciones del campo cordo bés crecieron un 11,7% en el primer semestre de 2025 (783 millones), con Italia y EEUU a la cabeza

Desgranando este 2025, el mapa de los destinos del aceite cordobés nos dibuja una radiografía de las relaciones comerciales. Italia se reafirma como el gran cliente -socio preferente y a veces competidor- que necesita del aceite de aquí para mantener su propia maquinaria comercial. En estos primeros seis meses del año, las compras italianas se dispararon hasta los 241,4 millones de euros, lo que supone una gran subida del 36% respecto al mismo periodo de 2024. Este dato sugiere que el país transalpino ha acudido masivamente a las bodegas cordobesas para abastecerse.

Por su parte, Estados Unidos sigue ‘enamorado’ del aceite de esta tierra. A pesar de la fortaleza del euro o de las tensiones comerciales, las exportaciones a EEUU alcanzaron los 116,8 millones de euros en este primer semestre, creciendo un 4,6%. Es un mercado maduro, exigente y fiel. Otros vecinos europeos muestran comportamientos dispares: Francia sube con fuerza un 32,2% (70,4 millones), mientras que Portugal desciende un 7,7% (99 millones) y Alemania se mantiene estable con una ligera bajada del 1,8% (43,7 millones). Mención aparte merecen mercados emergentes que empiezan a pedir paso, como Arabia Saudí, que aunque con cifras menores (10,8 millones), ha protagonizado un llamativo ascenso del 79,2%.

Diversidad de aceites de oliva virgen extra en una gran superficie.

Diversidad de aceites de oliva virgen extra en una gran superficie. / CÓRDOBA

En este sentido, Córdoba conserva, año tras año, su segunda posición en el ranking de provincias españolas exportadoras de este producto, con un 15,6% de las ventas al exterior (primer semestre de 2025); aunque ocupa idéntico lugar en las importaciones en el mismo periodo (acumulando un 14,9% de las compras).

Si ampliamos el foco y miramos hacia atrás, hacia el cierre de 2024, la tendencia se consolida y se explica mejor. Desde la delegación territorial de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural en Córdoba aportan una visión panorámica: 2024 fue el año del valor. Europa compró aceite cordobés por valor de 500 millones de euros. Pero la mirada de las cooperativas y almazaras está puesta cada vez más lejos. Las ventas a todo el continente americano ascendieron a 283 millones de euros, y aquí el dato obliga a mirar de nuevo a EEUU, que acapara casi el 70% de esas ventas. Es, sin duda, el pulmón extracomunitario del sector. Y no podemos olvidar a Asia, con más de 87 millones de euros en 2024. Incluso Oceanía duplicó sus compras hasta rozar los 24 millones.

La relación entre lo que se produce y lo que se vende es buen indicador de salud comercial. Los datos de la Junta para la campaña 24-25 son clarificadores: se produjeron en la provincia 291.046 toneladas de aceite y las ventas fueron de 290.766. Es decir, prácticamente se vendió todo lo que se produjo. No hay ‘stock’ sobrante, lo que demuestra una fortaleza de la demanda, capaz de absorber toda la producción incluso en un año donde la oferta mundial ha sido alta.

En la campaña pasada se vendió prácticamente todo lo producido en Córdoba (291.000 t), lo que demuestra la fortaleza de la demanda

Ahora bien, si hay un factor que cambia las reglas del juego de un año a otro, ese es el precio. El pasado ejercicio fue de precios altos, con una media de exportación de 7,6 euros el kilo. Este inicio de campaña 2025 muestra una corrección del mercado y los últimos datos sitúan el precio medio de exportación sobre los 4 euros el kilo. Es una bajada sensible que obliga al sector a replantear sus estrategias y centrarse en vender más volumen para mantener la rentabilidad de las exportaciones, algo que, según la administración, «es complejo» especialmente en destinos como EEUU.

Y es aquí, en el análisis cualitativo, donde las voces del sector agrario (Asaja, COAG, UPA y Cooperativas Agroalimentarias) aportan dosis de realidad. En las valoraciones de los líderes agrarios sobre el mercado exterior hay consenso: la internacionalización no es una opción, es la vía. Rafael Sánchez de Puerta, presidente de Dcoop, lo ilustra a través del hecho de que España exporte las dos terceras partes de lo que produce define la estrategia. Si fallan las ventas fuera, el sistema se resiente dentro.

Pero el mercado global tiene riesgos. Juan Luque, desde COAG, pone el dedo en la llaga de la mayor amenaza actual: la política. La retórica proteccionista en la Casa Blanca ha encendido las alarmas. «Las políticas de Trump y los aranceles no paran de amenazar», advierte. El miedo a una subida arancelaria del 15%, 20% o 25% es real. Aunque Luque matiza que al final «el que paga los aranceles es el consumidor» y que el aceite ya es un producto imprescindible en muchas mesas americanas. Al tiempo, reconoce que un encarecimiento excesivo podría frenar el consumo. «Si no le interesa al que lo lleva, no lo lleva», sentencia.

A pesar de estas nubes, también hay rayos de luz. Carlos Molina (Asaja) prefiere centrarse en las oportunidades y en la «marca España». Para Molina, la estrategia de internacionalización debe pivotar sobre un concepto clave: la salud. «El mensaje que tenemos que lanzar es dar a conocer las cualidades beneficiosas del aceite de oliva», afirma. En mercados como China o Estados Unidos, donde el consumidor se cuida cada vez más, vender aceite es vender bienestar cardiovascular y longevidad. Molina identifica a China y a India como los grandes caladeros por explorar, países con una clase media creciente y un poder adquisitivo en aumento que empiezan a interesarse por la dieta mediterránea.

Cata de aceite del certamen Evoleum celebrado en Córdoba.

Cata de aceite del certamen Evoleum celebrado en Córdoba. / CÓRDOBA

La competencia también aprieta en los precios. El informe de Comercio Exterior señala que competidores como Túnez se enfrentan a aranceles más altos en algunos mercados, lo que podría ser una ventaja competitiva para el aceite español. En este sentido, la Junta de Andalucía insiste en que los riesgos para el sector vienen principalmente «por factores ajenos» (geopolítica, clima) y defiende su labor de «colchón de seguridad» mediante la promoción y el apoyo a la calidad. «Las perspectivas del aceite de oliva cordobés son positivas», aseguran desde la Delegación de Agricultura, confiando en un sistema innovador y modernizado que produce cada día «más y mejor».

El mercado asiático merece un capítulo aparte en esta estrategia. Con ventas que superaron los 87 millones de euros en 2024, Asia deja de ser una promesa para ser una realidad. Luque (COAG) destaca que en China se están abriendo mercados, pero son mercados que requieren paciencia, pedagogía y mucha promoción. No basta con enviar el contenedor; hay que enseñar a usar el producto, a valorarlo, a entender por qué este oro líquido de la Subbética vale lo que vale.

Señalan que una gran baza internacional es la salud; en mercados de China y EEUU hay que vender las cualidades beneficiosas del aceite

Por su parte, Francisco Moreno (UPA), aunque más centrado en la defensa de los precios en origen para el olivar tradicional, no olvida que la estabilidad de esos precios depende de que la cadena de exportación no se rompa. La rentabilidad del agricultor de la sierra, al final, depende de que un consumidor en Berlín o en Chicago decida comprar esa botella. Por eso, cualquier traba en la frontera, cualquier arancel o cualquier crisis logística es un problema directo para la economía local de los pueblos cordobeses.

En conclusión, el sector exterior del olivar cordobés navega en 2025 con el viento a favor de los datos, batiendo récords de facturación y diversificando destinos, pero con la vista clavada en el radar para detectar las tormentas políticas. La capacidad de adaptación de las cooperativas y empresas cordobesas está demostrada, salvando pandemias, sequías, etc. Ahora, el reto es mantener el valor del producto en un escenario de precios a la baja y defender la cuota de mercado frente a un proteccionismo que amenaza con levantar muros donde el aceite cordobés siempre ha tendido puentes. La calidad del olivar y su aceite está garantizada; toca seguir convenciendo al mundo de que merece la pena pagarla.

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