Anuario del olivar en Córdoba 2025
Mucho más que un cultivo: Superficie, importancia y valor económico
Las previsiones de la presente campaña de 1,53 millones de toneladas de aceituna y 269.000 de aceite no son casualidad, tienen sus raíces en dos milenios de historia y cultura

Enorme tronco de un olivar centenario de un solo pie situado en la provincia de Córdoba. / A.J. GONZáLEZ

La mejor prueba de que el olivar es mucho más que un cultivo en Córdoba no se encuentra en la provincia y ni siquiera es de ahora. El monte Testaccio, junto a Roma, se levanta a 35 metros de altura (en su época medía más) sobre dos hectáreas y está compuesto, una a una y a lo largo de dos siglos, por 53 millones de ánforas desechadas de aceite tras su envío desde provincias. El 80% de ellas, certifican los arqueólogos, provenientes de la Bética. Si cada uno de estos recipientes transportaba de media 26,2 litros de aceite, hablamos de 1,11 millones de toneladas de aceite las que llegaron a la capital del imperio desde las riberas del Guadalquivir. Y eso solo fue lo que exportó la Bética romana a la Urbe, sin contar el consumo propio ni la exportación a otras ciudades del Imperio.
Por supuesto que en este ‘Anuario del olivar en Córdoba 2025’ vamos a dar cifras mucho más actuales. Faltaría más. Pero coincidirán en que pocos números son más significativos que los del monte Testaccio para recordar que no solo hablamos de agricultura y de un pilar económico de Córdoba. También de historia, cultura, antropología y, si nos apuramos, hasta una forma de entender la vida desde hace dos milenios en esta tierra.
Pero centrémonos ya en la actualidad para, primero, resumir algunas claves a desarrollar más adelante, comenzando por unos precios que en los últimos años han ido desde aquellos 2,20 euros el kilo del aceite de oliva virgen extra (AOVE) de 2020 a los 9,30 euros el kilo de febrero de 2023. Una locura. Todo ello para ir moderándose en los actuales 4,65 euros el kilo de la cotización de la Lonja de la Junta de Andalucía de final de noviembre, pero sin que falten tensiones, como las que se generaron por las escasas reservas de enlace entre campañas este año 2025, que volvió a elevar el precio. Y a ello hay que añadir las incertidumbres generadas por las plagas, los vaivenes en las amenazas arancelarias de EEUU o la falta de relevo generacional y de mano de obra, particularmente en el olivar de sierra y con una nueva necesidad: la de trabajadores con cierta cualificación en el cada vez más importante olivar intensivo.
Aunque por supuesto, y más aún en estas fechas de plena recolección de la campaña 2025/26, la actualidad viene marcada por esas previsiones de aforo de 1.530.900 toneladas para la aceituna de almazara en la provincia de Córdoba, esperándose 269.100 toneladas de aceite de oliva con un rendimiento medio del 17,6%, un 7,5% menos aceite que en la temporada 2024/25, pero superando en 16,6% la media de las últimas cinco campañas. De todo ello, y de mucho más, se hablará largo y tendido en este anuario.
En un cuarto de siglo, el olivar ha subido un 20% hasta las actuales 382.571 hectáreas, el 58,3% de toda la tierra cordobesa cultivada
Lo primero, la superficie
Comencemos tratando la propia presencia del olivar en la provincia, que ha pasado de ser el «rey» del campo cordobés al «emperador» de los cultivos en la provincia, todo ello desde 1997 en donde entró en vigor un nuevo sistema de ayuda europea que propició el que aquella ya imponente superficie de 317.639 hectáreas se disparase hasta las 345.317 hectáreas de 2000, 359.624 del año 2007, 373.200 hectáreas de 2020 y las 382.571 actuales que le otorga el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) en la Encuesta sobre Superficies y Rendimientos de Cultivo (Esyrce).
Ciertamente, un aumento del 20% en superficie en un cultivo a lo largo de un cuarto de siglo no tendría que ser necesariamente algo significativo, siempre que se tratase de alguna especie herbácea y leguminosa de poca inversión y moderadamente extendida, que no tenga que esperar años para ponerse en carga y dar los primeros rendimientos y que no posea tantísima presencia en el territorio. Pero es que en el caso del olivar cordobés hablamos de un cultivo que ha aumentado su superficie en nada menos que 55.561 hectáreas entre 1997 y 2024, ocupando en la actualidad el 58,3% del total de las 656.527 hectáreas de suelo cultivado en una provincia que se ve casi lanzada a medio y largo plazo hacia cierto monocultivo, aunque afortunadamente con muchas variedades de olivar en carga.
Mientras el secano mantiene la superficie de hace un cuarto de siglo, el regadío ha pasado de 22.000 a 61.717 hectáreas
Este aumento de la superficie del olivo, además, no ha sido ni mucho menos lineal. La cantidad de terreno de secano (entre la aceituna para almazara, doble aptitud y mesa) apenas se ha movido desde el año 2000, manteniéndose en torno a las 320.000 hectáreas, mientras que el regadío parece haber captado todo ese incremento de superficie desde que a principio de siglo tenía menos de 22.000 hectáreas hasta las 61.717 actuales.
Aunque hay que tener en cuenta dos cuestiones: primero, que durante este tiempo en el secano se han arrancado olivos (incluso sustituidos por plantones de intensivo y superintensivo en las fincas donde podía optar al riego) mientras se plantaban en igual medida en otras localidades y fincas. Y en segundo lugar, hay que recordar que ese mayor incremento del olivar de regadío ha venido acompañado, especialmente a partir de la década pasada, de un cambio financiero y de la propiedad de la tierra por parte de fondos de inversiones internacionales, que han entrado como un elefante en una cacharrería, sin dejar lugar a la competencia a la hora de comprar fincas, gracias a sus enormes recursos y larguísimos años para amortizar la inversión y siempre buscando las mejores tierras de regadío.

Recogida de la aceituna en un olivar de sierra del término municipal de Zuheros. / CÓRDOBA
Capítulo aparte está, a la hora de ofrecer datos, esas disparidades entre la Esyrce y el Aforo de Producción de Olivar, algo que iremos encontrando a lo largo de este anuario y que responde a su distinta metodología, a veces con datos muy similares por ambas fuentes y en otros con diferencias significativas, como ocurre en el caso de la superficie destinada al regadío, con notables disparidades.
Para almazara y mesa y variedades.
En todo caso, en este primer cuarto del siglo XXI que estamos usando como referencia, Córdoba mantiene, proporcionalmente, esa presencia mayoritaria de las variedades de aceituna de almazara (sobre todo picual) y de doble aptitud (particularmente hojiblanca y arbequina), frente a la aceituna exclusivamente de mesa.
Hablamos concretamente de 265.181 hectáreas de olivar de transformación, 109.100 hectáreas de doble aptitud y 2.686 de olivar para mesa, siguiendo en este caso los datos del aforo de octubre de la Junta de Andalucía.
Al respecto, y ya que se toca el tema de las variedades, siguiendo esta última fuente citada hay que recordar que la variedad picual sigue siendo la predominante en la provincia con mucho más de la mitad de la superficie, 194.527 hectáreas, seguida de hojiblanca (106.952), arbequina (22.008), picuda (15.658), nevadillo negro (5.916), arbosana (3.452), lechín (1.835) y otras 4.700 hectáreas que se reparten entre más de una decena de diversas variedades.
La variedad picual ocupa 194.527 hectáreas en la provincia, seguida de la hojiblanca (106.952), arbequi na (22.008) y picuda (15.658)
Por municipios y denominaciones de origen
Para terminar esta breve mirada a la superficie del olivar en Córdoba, básico para obtener la mejor radiografía de la situación actual del cultivo en la provincia, debe hacerse al menos un breve repaso a la superficie según los municipios y las denominaciones de origen, aunque ambas cuestiones e incluyendo otros puntos de vista más amplio, se traten también con profundidad en los próximos capítulos de este Anuario del Olivar 2025.
Respecto a los municipios, la lista la sigue encabezando desde hace años Baena, que actualmente cuenta con 29.548 hectáreas, 4.693 de ellas de regadío, a la que le sigue Lucena con 28.782 hectáreas y Córdoba, con 25.552 hectáreas. Curiosamente, Lucena es el municipio con más superficie de olivar de secano (28.439 hectáreas), mientras que Córdoba es el segundo con más regadío (6.647), aunque el récord en olivar sobre terreno regable lo ostenta un municipio que está en la casilla 14ª de esta lista: Santaella, con 7.072 hectáreas de olivar de regadío, aparte de otras 3.160 de secano.

Transporte de los sacos de aceituna en un olivar de sierra de la comarca de Los Pedroches. / CÓRDOBA
Para no fatigar con cifras, puede decirse que la media de hectáreas de olivar por municipio cordobés se sitúa ya en 4.953, estando 21 términos municipales por encima de esa ratio, con Villanueva de Córdoba como municipio olivarero tipo con ese dato. Además, hay 14 localidades por encima de las 10.000 hectáreas de olivar, ya que tras las tres primeras citadas (Baena, Lucena y Córdoba) se encontrarían Montoro, Castro del Río, Priego, Cabra, Aguilar, Adamuz, Puente Genil, Pozoblanco, Montilla, Bujalance y Santaella.
Capítulo aparte es cómo se agrupan las localidades olivareras para defender sus intereses a través de entidades como la asociación de municipios y, por supuesto, en sus cuatro denominaciones de origen reconocidas. Hablamos de las 29.628 hectáreas de 6.771 agricultores de la premiadísima DOP Priego de Córdoba; las 55.000 hectáreas en donde pueden inscribirse en la DO Montoro-Adamuz, particularmente centrada en el olivar ecológico; las 60.000 hectáreas y sus 8.642 agricultores de la pionera DOP de Baena, con 25.000 hectáreas inscritas, y las más de 22.000 hectáreas que se encuentran en el sello de Lucena en un ámbito de 72.000 hectáreas.
En Andalucía, España y el mundo
Sin embargo, antes de dejar el capítulo de la superficie de olivar en Córdoba es necesario poner a este cultivo en su contexto andaluz, nacional e internacional. Para ello basta con echar un vistazo al aforo previsto para la presente campaña, con 5,69 millones de toneladas de aceituna para almazara y 1,08 millones de toneladas de aceite en Andalucía, del que prácticamente la cuarta parte (el 24,9%) corresponde a Córdoba.
La producción de aceite de oliva en toda España se espera que llegue a 1,37 millones de toneladas, por lo que Córdoba supondría el 19,63%, rozando la cuarta parte de la producción nacional, lo que casi es hablar de producción mundial.
En la campaña 2024/25, Córdoba superó ampliamente la producción de toda Italia junta y en la actual quedará solo un poco por debajo
Y es que, por ejemplo el año pasado, con una desastrosa campaña debido a la sequía en Italia, solo la provincia de Córdoba llegó a producir un tercio más que todos los olivos del país transalpino. Este año, con 300.000 toneladas de aceite en una Italia, que tendrá una cosecha normal, la producción de Córdoba estará apenas un 10% por debajo de ese país.
Todo ello explica que se siga comercializando, particularmente en EEUU, tantísimo aceite de Córdoba bajo marcas italianas, ante la ignorancia generalizada del consumidor norteamericano y de algún responsable a la hora de fijar los aranceles del país norteamericano a los de la Unión Europea.
Exportaciones
Esta última cuestión ya nos saca del capítulo de la superficie del cultivo para entrar de lleno en los aspectos económicos, comenzando por las exportaciones, una de las facetas que más satisfacciones da al campo cordobés, cuando no la única que le aporta algo de alegría. Y es que Córdoba acumuló en la pasada campaña récords mensuales de ventas al extranjero. Hablamos de 1.483,6 millones de euros de las exportaciones de productos alimentarios (de los casi 3.348 millones del total de ventas al extranjero de la provincia) registrados a lo largo del año 2024, con un crecimiento del 24,3% respecto al año anterior, el 2023, con el aceite de oliva en sus diversas modalidades como gran valedor.
Ayudado por una altísima cotización del producto, el valor de las exportaciones de aceite se disparó hasta los 577,5 millones de euros en AOVE en 2024, lo que representa un impresionante aumento del 36,4% en relación con los 423,7 millones exportados un año antes. Le siguió de cerca el apartado del aceite de oliva y sus fracciones, pasando de 215,6 millones de euros en 2023 a 254,1 en 2024, con un incremento del 17,8%.
La catastrófica cosecha en Italia del pasado año (y sus compromisos exportadores a EEUU) llevó a que el país transalpino se colocara como principal comprador del aceite a granel cordobés, con un total de 429,2 millones de euros y superando las ventas desde Córdoba a EEUU.

Imagen de una empresa dedicada a la aceituna para mesa. / córdoba
Capítulo aparte, y todo hay que decirlo, también Córdoba hace de mediadora en este globalizado mundo comercial. Ello explica que la provincia también sea una gran importadora de aceite de oliva con nada menos que 151,4 millones de euros de AOVE en 2024, 34,5 millones de euros en aceite de oliva virgen, 23,6 millones en otras fracciones de esta grasa vegetal, otros 13,1 millones de euros de aceite de orujo de oliva en bruto...
Este otro aspecto puede explicar, al menos en parte, que Portugal (con 148,8 millones de euros en total) sea el primer importador a Córdoba y que en el tercer puesto se encuentre Túnez, con 50,6 millones de euros que en su práctica totalidad correspondería, sin duda alguna, al aceite. De hecho, Córdoba está la primera en el ranking de provincias españolas que más subieron proporcionalmente en sus importaciones agroalimentarias: un 36,4% desde los 334 millones de euros en 2023 a 443,1 millones en 2024.
En todo caso, la entrada de otros aceites no le quita mérito a la producción cordobesa, sino que más bien habla de su capacidad comercializadora en aumento. Mientras, en 2025 las exportaciones siguen por el mismo camino. En los ocho primeros meses de este año las exportaciones totales de la provincia crecieron otro 8,2% respecto al año pasado, con el aceite como gran referente y a pesar de una caída del 20% de las ventas a EEUU. Para entonces, el valor de las exportaciones de aceite de oliva llegaba a _.-, 386 de ellos de virgen extra que suponen un 11,7% más que en los mismos primeros ocho meses de 2024.
Los jornales
Con todo lo dicho, no hay que ser muy intuitivo para vislumbrar el impacto que el olivar tiene en el PIB cordobés, aunque quizá falten estudios con cifras concretas al respecto. En todo caso, y además de las exportación, ahí están los números del aforo de la Junta para 2024/25 sobre el empleo que se generará. Así, en Andalucía, se prevén 18,1 millones de jornales en las labores en campo para el olivar de almazara (4,25 millones más para la aceituna de mesa), de los que 11,5 millones de peonadas serán para la recolección (2,66 millones en la aceituna de mesa).
Extrapolando la cifra a Córdoba de acuerdo a su producción esperada, estaríamos en 4,7 millones de jornales para la aceituna de almazara y unos 710.000 jornales más para la aceituna de mesa. Claro está... si es que se encuentra personal para todo este volumen de trabajo, un problema más acuciante cada año, especialmente en el olivar de montaña. Hablamos de un coste de mano de obra con el que a muchos agricultores no le salen las cuentas ni siquiera con los altísimo precios de cotización registrados en unos meses recientes, mientras que para los sindicatos es imprescindible que existan remuneraciones justas y que el ajuste de los costes no se convierta en una excusa para prácticas de contratación abusivas.
En todo caso, estamos hablando de más de 5,4 millones de jornales que moverá en esta campaña el olivar cordobés, con el impacto que tendrá también en el empleo indirecto de los municipios con más presencia de este cultivo, así como la molturación y la comercialización que cuando se realiza desde el origen multiplica el valor añadido. Una riqueza que posteriormente se transmitirá a todos los sectores económicos de las localidades: comercio, transporte, consumo, cuentas de la administración pública a través de impuestos y tasas de la actividad generada... Incluso se notará en el turismo en una forma indirecta o muy directamente con las incipientes rutas y servicios turísticos en torno al mundo del olivar, algo que también trata el presente Anuario 2025.
Solo la aceituna de almazara generará 18,1 millones de jornales en Andalucía en esta campaña, 4,7 millones de ellos en Córdoba
Y todo ello por no hablar del lo que sería Córdoba sin ese 58,3% de su suelo agrícola destinado al olivo y que en muchos casos apenas cuenta con alternativas de cultivo. ¿Podría pensarse en un apocalíptico paisaje desértico en muchas de las comarcas de la provincia? A buen seguro. En relación a ello tampoco podemos olvidar cómo el olivar ecológico se suma a esos beneficios de una nueva sociedad pendiente de la sostenibilidad y de los beneficios que aporta a la naturaleza, al productor y al consumidor. También en este aspecto Córdoba puede sacar pecho pensando en sus 18.813 toneladas de aceite ecológico producidas en la campaña 2024/25.
Más aún, el olivar extiende su presencia incluso a la investigación, como la que realiza la UCO a nivel internacional desde hace décadas, y hasta algo tan difícilmente cuantificable como es la autoestima de las poblaciones y el papel del olivar como elemento identitario y de orgullo... Una cuestión cultural e histórica mucho más allá de lo meramente económico que nos lleva a afirmar de nuevo, como se decía al principio de este reportaje, que en Córdoba el olivar es, incluso, una forma de entender la vida.
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