Agricultura
La recogida del ajo se inicia en Córdoba con una previsión de cosecha baja por la pérdida del 50% de superficie
El cultivo necesita mucha agua y muchos productores optaron por no sembrar en la provincia al no contar con los recursos hídricos suficientes
Este año se quedará muy por debajo del millar de hectáreas cultivadas, aunque tendrá gran calidad

Jornaleros trabajan en la recogida del ajo, en una imagen de archivo. / CÓRDOBA

El arranque mecanizado y la recogida del ajo en la provincia de Córdoba se ha iniciado con una previsión de cosecha baja al haber disminuido este año en más de un 50% la superficie cultivada debido a la sequía. Así lo ha dado a conocer el presidente de la sectorial del ajo de Asaja, Miguel del Pino, quien ha recordado que la situación de emergencia por el bajo nivel de los embalses en los pasados otoño e invierno originaron que un gran número de productores optaran por no sembrar al no contar con los recursos hídricos suficientes como para que el cultivo se desarrollase con garantías.
Según los datos de la sectorial del ajo de Asaja, esta disminución respecto a la temporada anterior, que ya experimentó una bajada sensible, supone que la superficie total se quedará muy por debajo del millar de hectáreas, una cifra que contrasta con las 2.000 que se han venido registrando los últimos años, y que repercute en una "brusca disminución de la producción".

Recpgida de ajos en una finca de la campiña cordobesa. / FRANCISCO GONZÁLEZ
El cultivo del ajo requiere una inversión anual muy cuantiosa, según Miguel del Pino, entre los 12.000 y los 13.000 euros anuales por hectárea, por lo que el hecho de que en el momento en el que se llevó a cabo la siembra, entre octubre y diciembre, "no hubiera muchas esperanzas entre los productores de poder contar con agua para que la cosecha fuera rentable por el estado de la cuenca del Guadalquivir provocó que optaran por no cultivar aquí e irse a otras provincias como Granada, Málaga o Ciudad Real, con más recursos hídricos".
El Genil-Cabra, colmatado de barro
En su opinión, parece que la situación para la próxima campaña "puede ser más halagüeña", con las dotaciones hídricas para verano y otoño que recientemente ha aprobado la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG), y que son superiores a los 750 metros cúbicos por hectárea aprobados el año pasado. No obstante, Del Pino insiste en que "hay que seguir lamentando la situación del Genil-Cabra, de mucha importancia para los municipios donde se siembra la mayor superficie del ajo y por el que apenas circula el agua al estar colmatado de barro. Ahora mismo, la situación del cultivo en campo es bastante buena gracias a las precipitaciones del mes de marzo, por lo que, aunque habrá menos cosecha al reducirse la superficie sembrada, "la calidad se espera que sea magnífica", pero siempre dependiendo de las condiciones meteorológicas.
En referencia a las cotizaciones, "parece que ahora mismo hay unos precios interesantes como consecuencia de la menor cantidad de existencias en el mercado", pero hay que esperar que esta inercia continúe en los próximos meses siempre que no sigan llegando producciones desde Egipto, como viene ocurriendo últimamente.
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