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El olivar

Más que nunca puro ‘oro líquido’

Inquieta la altísima cotización alcanzada por el aceite de oliva entre dos mermadas campañas, que ya ha llevado al consumo nacional y a las exportaciones a retraerse

Extracción de aceite de oliva en una almazara situada en la provincia de Córdoba, en una imagen de archivo.

Extracción de aceite de oliva en una almazara situada en la provincia de Córdoba, en una imagen de archivo. / Europa Press

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Juan M. Niza

Juan M. Niza

«Busco a alguien con quien comprar aceite de oliva a medias y lo que surja», dice uno de los ‘memes’ que están circulando por plataformas y redes sociales ironizando sobre el estratosférico precio al que se ha puesto el, este año más que nunca, ‘oro líquido’ del campo andaluz. Y es que a nadie se le oculta, y menos para el pueblo sabio, un fenómeno que según los expertos no beneficia a nadie: el de un aceite de oliva virgen extra cotizando a 8,4 euros el kilo a principios de septiembre de 2023 en la lonja de la Junta, más del doble del año pasado. Basta recordar que en esas mismas fechas de 2022 el AOVE estaba a 3,85 euros, con operaciones al máximo valor desde 2017 y con muchos que ya por entonces se llevaban las manos a la cabeza y advertían que la sequía y las previsiones de baja cosecha iban a tensionar el mercado. Pero nada que ver con lo que estaba por llegar para el que es, de largo, el principal cultivo de Córdoba.

En el primer semestre, las exportaciones de aceite de oliva en Córdoba cayeron un 9%.

Ya el pasado año, en octubre, el aforo de la Junta para la campaña 2022/23 apuntaba una producción de aceituna para almazara en Córdoba de 850.000 toneladas, con una producción de aceite de 158.000 toneladas, un 47,3% menos de la producción final de la campaña anterior y un 42,9% por debajo de la media de los últimos cinco años. Para colmo, las previsiones fueron hasta optimistas porque la cifra a la que se llegó fue de solo 142.000 toneladas. Eso sí, con buenos precios que a priori sería una gran noticia para el olivar, al compensar con esa alta cotización la baja cosecha... Pero no para todos. La mermada producción, unida al aumento de costes (tratamientos, mano de obra, electricidad y combustible, etcétera), llevó a muchas explotaciones, sobre todo en olivar de sierra, a que no se llegara a recoger el fruto en determinadas parcelas. Con estos mimbres, en otoño de 2022 se miraba ya hacia la siguiente campaña con la atención puesta en los precios.

Al respecto, y aunque tradicionalmente adentrarse en las causas que mueven el precio del aceite ha sido como buscar la clave de la Cábala, tener la fórmula de la Coca-Cola o, modernamente, predecir los algoritmos del buscador Google, de vez en cuando hay alguna razón patente en la que todos están de acuerdo. Y este año, sin duda, ésa ha sido la falta de agua y el haberse encadenado dos campañas, la anterior y la presente, de bajísima producción.

La subida en el precio del aceite y la escasez de lluvia han condicionado la recogida del fruto.

Porque la sequía, que todo lo condicionó en 2022, se dejó sentir especialmente en una primavera de 2023 con temperaturas de récord, que aunque en un primer momento dispararon la floración del olivar también hicieron caer la flor antes de tiempo, con unas lluvias de mediados y finales de mayo que terminaron de arruinar esta primera fase de la formación del fruto.

Así las cosas, y ya siendo evidente que donde no hay flor no habrá fruto, independientemente de que llueva o no llueva (que no llovió más) y de que hubiera o no hubiera riegos (que tampoco hubo muchos), a principios de junio las operaciones disparaban el precio del AOVE en la lonja de la Junta a 6,15 euros el kilo.

Caída de las exportaciones de AOVE

Ya desde julio de 2023 se conocía que las exportaciones de aceite de oliva en Córdoba caían en el primer semestre un 9%, rompiendo la racha de los últimos años, y que también debido a los altos precios el consumidor nacional se estaba retrayendo en un marco que tampoco ayuda al cargar la cesta de la compra: en plena crisis inflacionista de la mayoría de productos del campo. Otra cuestión es que la inquietud que ha despertado la alta cotización del aceite ha eclipsado otras noticias sobre el olivar, no todas negativas, como en el capítulo de la investigación y de los enormes avances científicos en los que Córdoba es un referente, en asuntos como el progresivo aumento del cultivo a intensivo y superintensivo o los movimientos de fondos de inversiones para hacerse con grandes y productivas explotaciones, pero que relegan al pequeño agricultor en el acceso a la tierra.

El olivo es el principal cultivo de Córdoba.

El otoño de 2023 comienza de nuevo con las miradas puestas en el cielo a la espera de unas lluvias que, aunque no aumenten notablemente la cosecha, al menos palíen el bajo rendimiento previsto de la aceituna.

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