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Los herbáceos

La hierba se queda corta por la sequía

Los cultivos herbáceos están entre los que más han sufrido la sequía, hasta el punto de que algunas cosechas se han perdido enteras

En el cereal, la caída es del 60%

Las espigas de trigo no han alcanzado la altura adecuada en la mayor parte de la superficie plantada en la provincia de Córdoba.

Las espigas de trigo no han alcanzado la altura adecuada en la mayor parte de la superficie plantada en la provincia de Córdoba. / AJGONZALEZ

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Rafael Verdú

Rafael Verdú

Algodón, cereales, patata, remolacha, forraje, arroz, garbanzos, leguminosas... todas esas plantas y algunas más forman lo que se conoce como «cultivos herbáceos» porque su tallo recuerda al de la hierba. Están presentes, en mayor o menor medida, por todo el campo cordobés, tanto en el norte como en el sur y la franja central del Valle del Guadalquivir. Son cultivos muy distintos ya que tienen fechas, etapas de desarrollo y necesidades diferentes, pero todos comparten una misma condición: han sufrido enormemente el impacto de la sequía y de las altas temperaturas en el pasado año agrícola.

En los cereales, de media la pérdida de producción en toda la provincia ronda el 60%.

En algunas zonas y para determinados cultivos, la cosecha se ha perdido por completo, según han manifestado las organizaciones agrarias. Ha ocurrido por ejemplo con algunas plantaciones de trigo, que apenas han levantado un palmo del suelo antes de abrir las espigas, lo que ha impedido su recolección; otras se han secado antes de cosecharse.

«Los cultivos herbáceos tienen mucha variedad», apunta Miguel Cobos, secretario de la Unión de Pequeños Agricultores en Córdoba. Los más destacados en la provincia son los cereales, sobre todo el trigo de dos tipos (duro para harina panificadora y blando para la pasta seca, entre otras opciones), la cebada y la avena. En el año agrícola 2022-2023 la superficie de estos cultivos se ha mantenido relativamente estable, con una caída de un 4 por ciento y una extensión de unas 108.000 hectáreas.

Sequía y evolución de los precios

Las producciones, de acuerdo con UPA, han sido muy bajas porque «no ha llovido y cuando lo ha hecho ya era tarde para los cereales», con lo que de media la pérdida de producción en toda la provincia ronda el 60 por ciento. Un verdadero desastre, sobre todo por la «especulación» que denuncia Cobos en torno al manejo y comercialización. El dirigente agrario manifiesta que el precio de los cereales baja cuando comienza la campaña de recolección, y sube cuando ya no está en poder de los agricultores sino en manos de los intermediarios. A ello hay que añadir el aumento de los costes de producción. En cuanto a las leguminosas, «no tenemos mucho», refiere Cobos, unas 24.000 hectáreas contando guisantes, habas y garbanzos. Estos últimos han ido en aumento en los últimos años, con buenas producciones en general, pero «su impacto es poco significativo». Otro caso de bajadas en la superficie y producción es el del algodón, que va «disminuyendo año tras año»; en este ejercicio hay un 30% menos debido a la escasez de la dotación de agua para regadío. Se necesitan, apunta Cobos, 3.000 metros cúbicos de agua por hectárea y este año sólo estaban disponibles 600. Finalmente, el girasol ha visto un descenso de producción del 10 por ciento tras una campaña anterior en que sus precios estaban muy altos a causa de la guerra de Ucrania, uno de los principales productores del mundo.

Las cotizaciones del trigo duro y blando «han ido cayendo en el tiempo».

Asaja.

Asaja, por su parte, recuerda que «otro año más, como viene siendo habitual en los últimos, y para desgracia de nuestros agricultores, ha sido un 2022 marcado por la sequía que arrastramos, sin apenas cambios en el año meteorológico. En el comienzo de 2023 se perdía la esperanza de un buen año de cereales, las escasas lluvias otoñales y las nulas invernales presagiaban una nula cosecha de nuestros cultivos». El balance de la organización se centra en la evolución de los precios: «En el comienzo de campaña, las cotizaciones han sido algo superiores a la campaña pasada, siendo para los trigos blandos 388€/Tn y de 513€/Tn para los trigos duros. Todas estas cotizaciones han ido cayendo en el tiempo llegando a alcanzar los 323€/Tn los trigos blandos y cebadas y 473€/Tn los trigos duros».

La secretaria provincial de COAG, Carmen Quintero, confirma que «la situación de esta campaña ha sido preocupante». En el avance de producciones del mes de junio, cuando ya se encontraba casi toda la superficie recolectada, «todo hace ver que los rendimientos están siendo muy inferiores a los de la campaña anterior». Además, asegura que la falta de lluvias en invierno y primavera «no han permitido que los cultivos alcanzasen la talla adecuada».

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