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El ajo

Frutos pequeños, pero buenos

Ante las perspectivas de la reducción de la dotación de riego al comienzo de la campaña, los productores de ajo redujeron la superficie de cultivo

Después, el mal año meteorológico redujo el calibre del fruto, que pese a todo ha logrado mantener la elevada calidad

Un agricultor recoge un manojo de ajos de una plantación.

Un agricultor recoge un manojo de ajos de una plantación. / FRANCISCO GONZALEZ

Rafael Verdú

Rafael Verdú

Hablar del ajo en la provincia de Córdoba es hacerlo sobre un cultivo de carácter social, más que otros que requieren mucha mano de obra. Su recogida, que se realiza a finales de julio (este año se ha adelantado unos 15 días por las altas temperaturas), tiene que hacerse manualmente, lo que implica miles de jornales durante la campaña, que en territorio cordobés se concentra en la Campiña, especialmente en Montalbán.

En la pasada campaña, los balances oficiales apuntan a una bajada de un 20-30%.

Más de un tercio de la producción de ajo de toda Andalucía se concentra en Córdoba, de acuerdo con la información oficial de la Junta de Andalucía. Y eso que en la presente la superficie plantada de ajos ha caído en torno a un 40 por ciento debido a las previsiones de reducción del agua destinada a regadío. El ajo es muy eficiente en el uso del agua, pero requiere mucha para su normal crecimiento. Eso ha hecho que muchos agricultores hayan optado por dedicar sus tierras a otros cultivos mientras las dotaciones no sean aceptables.

Rendimiento de las cosechas

En el mes de abril, unas temperaturas extremadamente altas y escasísimas lluvias provocaron un marcado descenso en el rendimiento de las cosechas tempranas. Por el contrario, las lluvias de mayo y junio afectaron a las variedades más tardías como el ajo morado, con una disminución del calibre que supuso un descenso del rendimiento. Los balances oficiales apuntan a una bajada de un 20-30%, al pasar de unos 8.900 kilos de ajo por hectárea a 6.500 en la pasada campaña. La calidad, por el contrario, no se ha resentido.

En esta tesitura, COAG considera que en esta campaña la evolución de los costes de producción en el ajo han subido más de un 20%, mientras que debido a la falta de precipitaciones y las pocas expectativas de tener dotaciones de agua se sembró un 40% que el año pasado. Esto ha hecho que la producción se haya reducido alrededor de un 20%.

Más de un tercio de la producción de ajo de toda Andalucía se concentra en Córdoba.

Por su parte, UPA-Córdoba estima que en la pasada campaña se sembraron unas 800 hectáreas de ahora, cuando lo habitual es que la cifra esté entre 1.500 y 2.000. El precio se ha mantenido similar a años anteriores, en torno a 1,20 euros por kilo para el productor.

Para Asaja, la sequía ha supuesto limitaciones en los riegos al verse reducida la cantidad de agua disponible. Ello ha supuesto para este cultivo una siniestralidad en torno al 26%.

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