Diario Córdoba

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los efectos de la sequia

El verano se ‘bebe’ 67.000 millones de litros de agua de los pantanos de Córdoba

Casi la mitad del gasto, unos 31 hectómetros cúbicos, ha salido de Iznájar

El embalse de La Breña II, en una imagen de archivo. A.J. GONZÁLEZ

Los pantanos cordobeses van soltando agua irremediablemente. Durante el verano, que termina oficialmente este sábado, los ocho grandes embalses que se destinan al abastecimiento para el consumo humano han perdido 67 hectómetros cúbicos de agua, o sea, 67.000 millones de litros del preciado elemento. Es una cantidad suficiente como para llenar dos veces el pantano de Sierra Boyera, del que se abastecen las comarcas de Los Pedroches y el Guadiato.

Esos ocho grandes reservorios de agua son Iznájar en la zona sur; La Breña II y el Bembézar en la Vega; Martín Gonzalo en las poblaciones orientales del Valle del Guadalquivir; Puente Nuevo y Sierra Boyera para todo el norte; y San Rafael de Navallana y Guadalmellato, que abastecen exclusivamente a la capital. La Colada, en el término municipal de El Viso, no aparece en el Boletín Hidrológico Nacional que publica el Ministerio para la Transición Ecológica.

De acuerdo con las cifras oficiales, al comienzo del verano a finales de junio había en esos ocho pantanos un total de 487 hectómetros cúbicos de agua, mientras que a fecha de 18 de septiembre habían bajado a 420 hectómetros cúbicos. Hay que tener en cuenta que los embalses pierden agua no sólo por el consumo humano, sino también por la evaporación natural, mucho más pronunciada en los meses más calurosos del año. También se pierde agua en las canalizaciones y otra parte va para la agricultura (con dotaciones muy escasas ahora mismo) o la ganadería.

Casi la mitad de toda ese agua ha salido del pantano de Iznájar, el más grande toda Andalucía —y que abastece a otros pueblos fuera de Córdoba—, que ha pasado durante el estío de 177 hectómetros cúbicos a 144. Su situación es crítica, con tan solo un 16 por ciento de su capacidad teórica. Y eso que esta presa se recuperó un poco con las lluvias del pasado otoño e invierno: en octubre del año pasado estuvo con tan solo 119 hectómetros, pero mejoró hasta los 180 en marzo de este año.

La Breña II es el segundo embalse más grande de la provincia, casi al nivel de Iznájar con 820 hectómetros sobre el papel. Ahora, sin embargo, tanto solo tiene 92, que eran 104 en junio. Cerca, el Bembézar almacena otros 46 hectómetros cúbicos tras haber perdido cuatro durante el estío.

La presa de Martín Gonzalo, en el término de Montoro, es la más pequeña y se encuentra prácticamente vacía: ha pasado de 3 hectómetros almacenados a 2.

En el norte, de Sierra Boyera no hay nada que decir. Se secó por completo en marzo, tal como apuntaban las previsiones desde hacía meses, y desde entonces ha permanecido así. Puente Nuevo, que está infrautilizado, almacena ahora 31 hectómetros cúbicos desde los 34 que había en junio.

En la capital, los dos embalses que garantizan el suministro están mucho mejor que en la provincia y el agua está garantizada para dos años como poco. San Rafael de Navallana ha consumido ocho hectómetros cúbicos desde junio (de 67 a 59) y Guadalmellato otros 12 (de 52 a 44). Entre los dos aún tienen 113.000 millones de litros de agua, lo que hace que Emacsa no haya tenido que cerrar el grifo este verano.

El trasvase a Sierra Boyera mueve 5 Hm3


El trasvase provisional de agua desde el pantano de La Colada, en el término municipal de El Viso, hasta el de Sierra Boyera, donde está la potabilizadora que abastece a casi todos los pueblos del norte cordobés, está funcionando tal como estaba previsto después de haber superado los problemas técnicos iniciales. La Confederación Hidrográfica del Guadiana, encargada de una infraestructura que tiene carácter provisional, ha informado a este medio de que desde el mes de febrero, cuando se pusieron en marcha las estaciones de bombeo, se han movido 5 hectómetros cúbicos desde una presa hasta la otra. Es una cantidad más que suficiente dado que entre El Guadiato y Los Pedroches consumen entre 7 y 8 hectómetros cúbicos al año, pero ese volumen se refiere sólo a los últimos cinco meses. De todos modos, ese agua no puede usarse para el consumo humano, aunque sí para otras tareas como la higiene personal (excepto el cepillado de dientes) o el abastecimiento de industrias. Ello se debe a la elevada contaminación del agua de La Colada, que motivó la prohibición de su consumo por parte de la Junta de Andalucía en abril. Desde entonces sale agua del grifo, pero no se puede beber.


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