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VINOS

Cuatro lagares y una finca de Montilla-Moriles se conjuran para conservar el alzacola rojizo

Envidarte acoge un taller de trabajo sobre la "custodia del trabajo" impulsado por la Consejería de Agricultura de la Junta

El Proyecto Alzacola surgió en 2020 para proteger el alzacola rojizo.

El Proyecto Alzacola surgió en 2020 para proteger el alzacola rojizo. / José Antonio Aguilar

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Juan Pablo Bellido

Juan Pablo Bellido

Montilla

El Centro de Arte Contemporáneo y Vino de Montilla (Envidarte) ha acogido un taller de trabajo sobre «custodia del territorio» impulsado por la Consejería de Agricultura, Ganadería, Pesca y Desarrollo Sostenible, en colaboración con el Ayuntamiento de Montilla y la Fundación Social Universal (FSU), una organización surgida en 1993 como respuesta a las alarmantes condiciones de pobreza constatadas en muchas regiones del mundo.

Durante el transcurso del taller, se formalizó la adhesión de cuatro lagares y de un alojamiento rural al Proyecto Alzacola, una iniciativa que fomenta la conservación de este ave en peligro de extinción que tiene una especial relevancia en la zona Montilla-Moriles.

De este modo, los lagares Cañada Navarro, Los Raigones, Santa Magdalena, Hacienda Bolonia y el alojamiento rural Finca Buytrón se han convertido en colaboradores de la conservación de los valores naturales, paisajísticos y patrimoniales de la Campiña Sur, por lo que recibirán el asesoramiento de la FSU y de la asociación Harmusch.

El Proyecto Alzacola surgió en 2020 para proteger el alzacola rojizo –también conocido como colitajara, regarsa o abaniquero–, una especie migratoria muy ligada al viñedo.

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