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REPORTAJE

Una campaña “bastante complicada” para las frutas con hueso

El melocotón, la nectarina y la ciruela pierden calibre por la falta de agua y las malas condiciones climáticas

Recolección de fruta en La Veguilla

Recolección de fruta en La Veguilla MANUEL MURILLO

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Recolección de fruta en La Veguilla Rafael Valenzuela

La Veguilla es una finca situada junto al Guadalquivir, en su margen izquierda, que dedica unas 40 hectáreas a la producción de frutas de hueso, como nectarinas, ciruelas y melocotones. Éste último es el fruto que la ha hecho más popular, ya que a diario, durante la campaña de recolección, no cesa la llegada de vehículos de los pueblos cercanos y de Córdoba para comprar sus productos en un puesto montado ex profeso a la entrada a la finca.

Sin embargo, este año, aunque la afluencia de clientes es la misma, la campaña es catalogada por el administrador de La Veguilla, Francisco Natera, como "bastante complicada", porque las restricciones de agua han perjudicado, el clima tampoco ha acompañado demasiado y porque ha producido “un cambio drástico para la fisiología de los árboles”. Señala que ha habido demasiados cambios climáticos en poco tiempo “y las plantas se resienten, se alteran sus mecanismos naturales”. Son síntomas ya, igual que las olas de calor tan frecuentes y acusadas, entre otros aspectos, del cambio climático, apunta Natera, que hace un llamamiento a “hacer un uso racional del agua”.

Esta problemática es la que ha influido este año en que las producciones no sean las esperadas, ya no en el número o cantidad de fruta recolectada sino en el calibre de la misma, que “ha disminuido considerablemente”, señala.

Francisco Natera, administrador de la finca La Veguilla. MANUEL MURILLO

El calibre, no obstante, explica Natera, no afecta al sabor ni a la calidad. “Porque nuestro objetivo desde hace años es vender frutas con sabor e intentamos educar al consumidor en que no se come con el ojo, sino que hay que comer fruta que cuando te la lleves a la boca sepa a fruta y te dé gana de repetir”. La venta al consumidor directo es solo un parte de la actividad, la minoritaria, puesto que la empresa distribuye sus producciones a través de la cooperativa Covidesa de Posadas (donde está la planta de procesado y envase), a otros punto del país. Y no dejan ningún canal si abastecer, pues también disponen ya de una página web donde se pueden adquirir sus productos. La Veguilla produce anualmente unos 800.000 kilos de fruta de hueso y, de ella, se dedica a la venta directa un 20%, aproximadamente.

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La finca La Veguilla se encuentra en plena recolección Manuel Murillo

Guerra de precios

No es ajena esta producción a la guerra de precios que se está dando este año en cuanto al precio que recibe el productor y el que paga el consumidor. Así, según explica Natera, “es muy difícil resolverlo, porque el poder de negociación de los agricultores es mínimo, incluso de las organizaciones agrarias, en comparación con la gran distribución”. De ese modo, añade que la diferencia de precio de adquirir el melocotón (o los otros frutos) en la finca o en la tienda es considerable. Mientras que sobre el terreno se paga en torno a 1,50 euros el kilo, “si vas a un comercio, lo normal es que el precio esté más cerca de los cuatro euros”, sentencia. En ese precio está, según aclara el agricultor, “el transporte, la clasificación, el envase y las comisiones que hay por medio. Como todos queremos tener los tomates, los pimientos y todo en la puerta de nuestra casa, pues eso tiene un coste”.

Paco Natera explica que este año ha sido difícil mantener el tipo por las restricciones de agua, situación que se ha salvado debido que al ser una finca extensa en la que se plantan otros cultivos, se ha priorizado el riego para los frutales en detrimento de esos otros cultivos que han dejado de regarse durante la primavera o se han regado menos. Además, al tener implantado, desde hace décadas, el riego por goteo éste se distribuye y se concentran en los momentos que más necesidad tienen los árboles.

Una trabajadora muestra las nectarinas que se recolectaban este sábado en La Veguilla. MANUEL MURILLO

Otra de las características que tiene este tipo de cultivos es el de la mano de obra, pues los frutales, como el melocotón, generan en torno a 125 jornales por hectárea a lo largo del año (poda, aclare, poda en verde, recolección), además de los de clasificación y manipulación en la planta de Covidesa. Los trabajadores, mujeres en su mayor parte, proceden de los pueblos más cercanos de la Vega del Guadalquivir, como Posadas, Almodóvar, Fuente Palmera o Guadalcázar. Y, pese al calor, se afanan en su labor desde las 7 de la mañana, combatiendo las altas temperaturas con sombreros o gorras y una buena dosis de buen humor. De esa manera se hace más llevadera una jornada laboral que concluye poco después de las 13.00 horas.

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