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Diario Córdoba

VENTANA A LA NATURALEZA

El milano real, la cometa dorada

La especie se encuentra en peligro de extinción, por lo que está incluida en un plan de recuperación y conservación con el objetivo de alcanzar, al menos, 130 parejas reproductoras en Andalucía

Milano real en Centro de Recuperación de Los Villares. ARENAS

Todos los inviernos aparece una rapaz de mediano tamaño de cierto color dorado, alas alargadas con dos manchas blancas en su parte inferior y cola ahorquillada. Se le puede observar por la Campiña y Los Pedroches. Se concentran preferentemente durante el día en torno a las plantas de tratamiento de residuos sólidos urbanos donde encuentran parte de su alimento, sin desdeñar piezas de vertebrados de pequeño y mediano tamaño e incluso grandes invertebrados. Puede considerarse como una especie necrófaga facultativa y, de hecho, esta incluida en el Plan de Recuperación y Conservación de este grupo de aves en Andalucía, junto al quebrantahuesos, el alimoche y el buitre negro. Se encuentra en el Catálogo Español de Especies Amenazadas como «en peligro de extinción». En este punto hay que señalar que la mayoría de las aves que invernan en Andalucía proceden del norte de Europa, donde es una especie reproductora. Los datos disponibles de acceso público indican que todos los inviernos pasan con nosotros entre 1.500–2.000 ejemplares y, de ellos, más de la mitad en la provincia de Córdoba. El resto lo hace en Huelva, Cádiz y Sevilla. Esta población andaluza supone algo más del 2% de los 50.000 ejemplares que invernan en España, según la Sociedad Española de Andalucía (SEO).

Al atardecer se tornan muy gregarios y utilizan dormideros comunales. Suelen ser bosquetes aislados de altos árboles rodeados de espacios abiertos, en muchas ocasiones eucaliptos que le brindan mayor protección por su porte. Una gestión eficaz en la Campiña cordobesa y del resto de las provincias andaluzas debe pasar por conservar los escasos bosques islas y conjunto de árboles aislados, porque son fundamentales para el mantenimiento de esta especie. En toda Andalucía existen menos de 30 dormideros, por lo que su conservación no supone un gran esfuerzo. Sólo hay que dar instrucciones a los agentes de la autoridad (Agentes de Medio Ambiente, Seprona y Policía autonómica) y a los técnicos que tramitan las cortas. La celebración de convenios de colaboración con la propiedad donde se ubiquen estos dormideros puede ser una herramienta que ayude también a incrementar el grado de concienciación de la población que vive en contacto con el milano real. Junto a ellos también se localiza un escasa población sedentaria que nos acompaña durante todo el año. Atraviesa por una situación muy delicada, no quedan más de 25-30 parejas reproductoras, la mayoría en el entorno de Doñana, concentradas principalmente en la Reserva Biológica de Doñana y en la finca del Puntal, que soportan un 70 % de la población reproductora. Este espacio ha brindado su protección en los últimos años y aún parece existir gracias a él. El Parque Natural de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche mantienen 3 parejas y, recientemente, se ha descubierto una en Los Pedroches.

Bosque isla de gran importancia para la conservación de la biodiversidad. ARENAS

El objetivo del plan de recuperación son 130 parejas reproductoras, que es la cifra que se estimó en un censo realizado en 1994. Desde ese año, la población sedentaria de milano real viene descendiendo de manera moderada hasta los mínimos valores actuales.

La mayoría de los años tiene una baja productividad por motivos aún no aclarados. Se piensa que en la base puede estar una alta mortalidad de ejemplares adultos que son sustituidos por individuos subadultos e inexpertos en el proceso de cría.

Precisamente, los centros de recuperación de especies amenazadas pueden ser una buena fuente de información para conocer las causas de mortalidad no natural de esta especie, pero parece no ser suficiente. Hay que tener en cuenta que se concentran en Doñana y, quizás, los datos de los centros tengan que ver más con la población invernante, aunque puede ser un buen punto de partida.

A estas alturas aún se desconoce el funcionamiento demográfico de la población y su tasa de crecimiento actual. No se sabe si la población es capaz de auto-sostenerse o si necesita de inmigración de individuos nacidos en otros núcleos reproductores para mantenerse estable. Además, tampoco se sabe si el crecimiento o declive actual depende más de la supervivencia en la fase de vida adulta, de la supervivencia en los primeros años de vida o de otros parámetros vitales como por ejemplo el éxito reproductivo. También se desconocen las tasas de supervivencia de la población, tanto de los reproductores como de los ejemplares jóvenes durante sus primeros años de vida. Además, aún existe cierto vacío sobre las causas de mortalidad, si son de origen antrópico o no y cuándo, dónde y en qué fases de vida se concentran. Los patrones de movimiento son desconocidos en gran medida, vitales para el conocimiento de su exposición a riesgos de electrocución, envenenamiento o de colisión con aerogeneradores. Todo ello añadido a que se encuentra en el borde meridional de su área de distribución y le puede estar afectando el cambio climático.

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