Kiosco

Diario Córdoba

LA EVOLUCIÓN DE LA CADENA ALIMENTARIA

Del campo a la mesa

El precio medio de los productos agrícolas se multiplica casi por cinco entre el origen y el destino

Dos trabajadores, en la campaña de recolección de la aceituna.

Uno de los caballos de batalla constantes en el sector agrícola es el de intentar lograr unos precios razonables para las producciones, de modo que las explotaciones sigan siendo rentables. En algunos cultivos el agricultor se ve obligado a vender a pérdidas (por debajo del coste de producción) si quiere dar salida a toda su cosecha. En este sentido, desde el sector se asegura que estas son tácticas de las grandes cadenas distribuidoras, que utilizan artículos reclamo para captar clientes. El ejemplo más destacado es el del aceite de oliva virgen extra (AOVE).

En el último Índice de Precios y Destino (IPOD) de los alimentos publicado por la organización agraria COAG, correspondiente al mes de febrero, se recoge que cuando los precios agrícolas llegan al mercado su precio original se ha multiplicado casi por cinco (4,7 para ser exactos). En el caso que venimos citando, el del aceite de oliva virgen extra, la diferencia entre el origen y el destino ha sido de un 35%. En euros, la media es de 1,35. Y este año, sobre el aceite, según las fuentes consultadas por este periódico, el sector se muestra más contento porque el precio que se está recibiendo en origen es bastante bueno, pues se está pagando de media el litro de salida de almazara en torno a los 3,30 euros, y el cliente lo viene pagando a entre 4,15 y 4,70, según el lugar.

Diario CÓRDOBA ha hecho un recorrido por algunas de las producciones más habituales en la provincia, desde el campo hasta el mercado, para ver de qué modo va evolucionando el precio de las producciones agrícolas, así como la diferencia que puede existir entre aquellas hortalizas o frutas que proceden directamente del agricultor y aquellas otras sometidas a procedimientos de intermediación, bien con las lonjas (mercas) bien con las grandes cadenas distribuidoras.

Entre los productos más destacados de la provincia figuran el aceite, ya citado, y la naranja. Ahora empieza a tener una presencia destacada en el campo cordobés la almendra. Estos tres productos, junto a la aceituna de mesa, son los que trabaja la Cooperativa Olivarera Virgen de la Salud (Covidesa), de Posadas. En concreto, la aceituna sufre una diferencia porcentual del 323%, según la tabla IPOD de COAG del mes de febrero, ya que entre el origen del producto (donde de media de ha pagado 1,25 euros el kilo) y el destino (5,29) hay una diferencia de más de 4 euros. Sobre este producto, el gerente de Covidesa, Tomás Molina, señala que el de la aceituna es también un mercado muy variable, pues además de las tradicionales vecerías del olivar hay que tener en cuenta la entrada de productos de otros países.

"Entre los productos más destacados de la provincia figuran el aceite y la naranja. Ahora empieza a tener una presencia destacada la almendra"

decoration

Pero si nos centramos solo en la producción propia, indica que al precio de origen (el que cobra el agricultor) hay que sumarle el tratamiento. En ello se incluyen procedimientos como la clasificación por calibre y calidad, el deshuesado si procede, los productos de entamado y conservación y el envasado. Todo ello se puede estimar que encarece ya el producto, aproximadamente, dos euros más. Finalmente, si se le suma el transporte y el IVA, más el beneficio de cada uno de los participantes en el recorrido, el precio final aumenta considerablemente.

El caso de naranja es distinto. Mientras que la aceituna, una vez envasada, es un producto prácticamente imperecedero, en los cítricos no ocurre lo mismo. La primera diferencia es el coste del agua (al ser un cultivo de regadío) y la energía para su funcionamiento. En los precios finales de la naranja hay que incluir, según Molina, previsiones como el desecho (es decir, el producto que no da calidad una vez recolectado para ser vendido y el que, una vez llegado al destino, también se desecha por el mismo motivo); el transporte; los productos para su conservación, etcétera. El precio medio del kilo de naranja en árbol se situaba esta semana entre 0,10 euros y 0,25 y llega al comprador final a 1,50 de media. Es decir, un incremento del 875% (9,75 veces más). En este caso, la recolección requiere abundante mano de obra, que corre a cargo del agricultor, y el transporte, que suele ser del comprador. Este es uno de los casos en los que el productor se ve forzado en ocasiones a vender a pérdidas, porque determinados compradores (casi siempre grandes empresas) le ofrecen quedarse con toda la cosecha si aceptan el precio que ellos le proponen.

Para evitar situaciones como esta, además de para abaratar costes y garantizar canales de comercialización aceptables, es para lo que sirven las cooperativas y la concentración empresarial, explica Tomás Molina, porque es la mejor manera de que los pequeños productores puedan ser competitivos ante grandes productores y cadenas de distribución.

Volviendo a los productos, la almendra, que está ganando terreno. Ya hay unas 13.000 hectáreas sembradas en Córdoba, según ha indicado Miguel Cobos, secretario provincial de UPA en Córdoba. Este es uno de los productos mejor pagados, en torno a 4,20 euros el kilo limpio de pepita en origen, y se vende a unos 13 euros el kilo en los lineales de los comercios.

Estos ejemplos ponen de manifiesto que una cosa es lo que cobra el agricultor una vez completado todo el proceso de cosecha al vender su producto y otra lo que el consumidor paga en el mercado. En el camino, cada pequeño paso, cada detalle, va incrementando el precio final con el que el ciudadano se encuentra en el súper.

Campaña de recogida de naranja en Palma del Río. Elisa Manzano

Energía, agua y mano de obra, costes en origen

Entre los aspectos fundamentales que se han de tener en cuenta en el proceso de la cadena alimentaria está si el cultivo es de riego o de secano y si requiere mucha mano de obra para su producción y recolección. En este sentido, uno de los cultivos más destacados es la naranja, que requiere mucha mano de obra tanto en su recolección como en los almacenes. Igual ocurre con todos los productos de huerta como el ajo, el espárrago, las alcachofas o los calabacines (estos últimos este año no se han sembrado todavía). Estos son aspectos que encarecen el proceso productivo y que no siempre los hace rentables. En el primero de ellos, las oscilaciones del mercado son abundantes y la competencia de producto extranjero también. A la hora de fijar el precio en el campo se ha de tener en cuenta no solo la demanda, sino también el porcentaje que se desecho, tanto en su origen para el transporte, como una vez en el destino final. En el mes de febrero, el precio medio de la naranja en origen estaba en 0,16 euros y en destino se estima en 1,56 euros. El caso de la mandarina es distinto, pues tanto en origen como en destino se paga mucho más cara, porque es un producto con una gran demanda.

Tratamiento de aceitunas por parte de una trabajadora. CÓRDOBA

El valor de la recepción, tratamiento y envasado

Una de las fórmulas más interesantes para hacer rentables las pequeñas explotaciones agrícolas es la de las cooperativas. En ellas, los agricultores pueden lograr objetivos que no estarían a su alcance en caso de que actuaran de manera independiente, porque en el proceso productivo, para colocar el producto en el mercado, juega un gran papel la imagen, la marca y la capacidad de distribución. Así, otro paso importante en la cadena alimentaria es preparar el producto para su conservación y comercialización, lo que hace que se incremente ligeramente el precio. Las infraestructuras que se necesitan, los productos que se utilizan y también el transporte para la distribución acaban por sumar unos céntimos por kilo al producto en cuestión. Un buen ejemplo de ello es el de la aceituna de mesa, que una vez cosechada tiene que ser sometida a un proceso de clasificación y entamado, para después pasar al envasado. Otros pasos que encarecen también el precio son el deshuesado (si procede) y el envasado final. Así, si el olivarero recibe por el kilo (según el tipo de aceituna que sea) en torno a un euro, tras ser sometida al proceso antes citado el precio final al salir del almacén se encuentra ya en algo más de 2 euros. En el mercado, tras la intermediación, pasa de los 5.

Espárragos en una planta.

En el almacén, manufactura, etiqueta y al camión

En lo que se refiere a la huerta, uno de los productos estrella y que ahora precisamente está en recolección es el espárrago verde. Juan Osuna y su hija Laura explotan una fanega de terreno en Santaella. La ventaja de este producto es que su plantación permite recoger cosecha durante ocho años. Tiene como contrapartida que requiere riego y abundante mano de obra para su recolección en el campo. Después, en el almacén, se procede a su limpieza, clasificación por calibres (hay 4 distintos, según el grosor), su empaquetado y preparación para el transporte. El precio del espárrago, según señala Laura, es de unos 3,60 el kilo. El precio final en los supermercados ronda los 10 euros. En ellos influye que el almacenista, como ocurre con la empresa Hortofrutícola Ramírez, de La Montiela, tiene que asumir los trabajos de clasificación, empaquetado (en lo que trabajan varias mujeres) y transporte (ahora más caro con la huelga) con destino a los mercados centrales, sobre todo de Madrid y Barcelona, aunque otros se destinan al extranjero. La familia Osuna también cultiva, pimientos y calabacines, aunque este año no ha sido posible. En estos casos, la diferencia de precios entre origen y destino está en 2,19 euros y 3,60, respectivamente.

María José Muñoz, en una tienda de cercanía en Posadas.

La cercanía es un valor añadido al precio final

El paso final es el de la llegada de la hortaliza al mercado. La intermediación, como se ha citado antes, es fundamental en el incremento de precios. Pero también existen los pequeños negocios, tiendas que se abastecen en parte de los hortelanos locales. Este es el caso de María José Muñoz, de Posadas, cuya propia familia y otros vecinos le sirven parte de los artículos que vende. La diferencia de precio es notable, «porque al abastecernos de nuestros propios productos nos ahorramos los intermediarios». Un ejemplo claro son los espárragos, que ella los vende con un precio algo más alto que el que cobra el productor, pero se queda muy lejos de lo que se paga en grandes supermercados. Aunque matiza que ellos intentan pagar al agricultor un precio lo más justo posible y de acuerdo al mercado, para que también al productor le merezca la pena, ya que son producciones pequeñas, y le sea rentable. Se lamenta María José de que la gente no siempre sabe valorar la diferencia de la calidad de un producto directo y el que viene de las lonjas, sino que el comprador se suele dejar llevar por el precio, mirando por la economía familiar. Aunque, a veces, el producto de fuera, al ser un pequeño comercio, ha de pagarlo ella también más caro.

Compartir el artículo

stats