RADIOGRAFÍA AGROALIMENTARIA DE CÓRDOBA | EL MERCADO LABORAL
Nuevo acuerdo en el campo
Las relaciones laborales entre más de 70.000 trabajadores y unas 7.000 explotaciones de la provincia serán reguladas, en los próximos tres años, por un nuevo convenio del campo que reflejará el SMI en los jornales de los trabajadores fijos, fijos-discontinuos y eventuales

El nuevo convenio colectivo abarca desde explotaciones agrarias, forestales y ganaderas, hasta las encargadas del desarrollo del producto hortofrutícola. / JOSÉ ANTONIO AGUILAR
El sector agrario y ganadero cordobés afrontará los próximos tres años, hasta 2023, con la tranquilidad del convenio del campo firmado a finales del pasado julio por las organizaciones agrarias Asaja y COAG así como por los sindicatos UGT y CCOO. El acuerdo regulará las relaciones laborales de más de 70.000 trabajadores y alrededor de 7.000 explotaciones de la provincia. El nuevo convenio del campo de la provincia de Córdoba regulará las condiciones de trabajo de explotaciones agrícolas, forestales y ganaderas, así como el manipulado, envasado, empaquetado, comercialización y recolección de productos hortofrutícolas. También contempla los cultivos bajo abrigo, jardinería, producción ganadera, incluida la avícola y apícola.
En materia salarial se ha acordado reflejar el salario mínimo interprofesional (SMI) aprobado por el Gobierno de España en las tablas, tanto para los trabajadores fijos y fijos discontinuos, como para los eventuales. El acuerdo indica que se aplicará lo que marque el salario mínimo interporfesional que fije el Gobierno para los posibles incrementos salariales sucesivos. Como media, esta aplicación supone una consolidación de los incrementos salariales en el personal fijo de entre el 5 y el 9% según las categorías, explica el secretario provincial de la Federación de Industria, Construcción y Agroalimentación (FICA) de UGT Córdoba, Pedro Téllez.
Al mismo tiempo, el nuevo marco laboral recoge los compromisos de igualdad retributiva y de establecer planes de igualdad en las empresas cuyo volumen de plantilla lo requiera. Téllez, destaca, en relación con las mejoras laborales, el trabajo del sindicato en el colectivo del ajo, «donde se ha logrado reconvertir decenas de contratos eventuales en fijos discontinuos» en la provincia de Córdoba, una medida que ha tenido «especial repercusión en el empleo femenino en el área de manipulado».
En relación a las condiciones económicas en el campo cordobés, en opinión de Agustín Jiménez, secretario general del Sindicato de Industria de CCOO, «están todavía muy alejadas de otras provincias limítrofes como Jaén o Sevilla, en donde son bastante mejores en relación a las tablas salariales de Córdoba». Aún así, matiza, «en la última negociación del convenio del campo de Córdoba se han sembrado las bases para que los salarios rompan la barrera del SMI y se pueda avanzar en unas tablas con salarios dignos para todos los colectivos del sector».
Por parte de la patronal se ha negociado «con responsabilidad para dar una solución definitiva al salario del campo cordobés y no estar judicializando las relaciones laborales» reconoce Jiménez, que destaca que «con este acuerdo se da respuesta rápida y se aborda la realidad del campo», no sin advertir que «aún queda un largo camino por recorrer para conseguir que el sector primario deje de ser el más precarizado». De hecho, CCOO está convencido de que «el futuro del campo pasa, precisamente, por una mejora de las condiciones laborales». Con relación a la jornada laboral, el acuerdo alcanzado fija la continuidad de las horas de trabajo del anterior marco colectivo (2017-2020). Para las vacaciones se recoge que se mantendrá el mismo número de días de vacaciones anuales del convenio de 2017-2021, debiéndose garantizar, al menos, 26 días laborables.

Recogida de melocotones en una explotación de Córdoba. / MANUEL MURILLO
A pesar de las buenas perspectivas que plantea el convenio del campo, el sector continúa afectado por condicionantes que lastran la situación laboral de los trabajadores, como es la temporalidad. En este sentido, Téllez analiza que el motivo de la alta temporalidad de los trabajadores del campo hay que buscarlo en los contratos, que se extienden al tiempo de campaña y que «no llegan a convertirse en fijos-discontinuos en la regulación del convenio colectivo y en la normativa en vigor aplicable», que requiere 170 días anuales, durante tres años consecutivos o cuatro años alternos en la misma empresa. Desde CCOO coinciden en señalar que «el gran handicap del empleo agrario sigue siendo la excesiva temporalidad y precariedad» y apuntan a la reticencia, por parte de los empresarios, al uso del contrato fijo-discontinuo, algo que, en opinión de Jiménez, «resolvería muchos problemas estructurales de demanda de mano de obra para los empleadores» y, al mismo tiempo, «daría una mayor estabilidad y calidad» al empleo.
Otra de las circunstancias que inciden en la precarización de las relaciones laborales es la proliferación de empresas de servicios y ETT, apunta Jiménez. En cuanto a la estacionalidad que sufre el colectivo, los datos que arroja la Encuesta de Población Activa (EPA) trimestralmente son claros. En el primer trimestre del 2021 la población que ocupaba el sector primario era de algo más de 44.000 personas, mientras que, tres meses después, a 30 de junio, esa cifra había descendido en casi 17.000 trabajadores. Precisamente, el sector agrario es el que genera más contratos en la provincia de Córdoba, con 240.409 y el 53,8% de los firmados en el 2020, superando a servicios (30,8%), construcción (8,8%) e industria (6,4%). Factores como la estacionalidad inherente al campo, la vulnerabilidad frente a la climatología y la avanzada edad de la población rural convierten en imprescindible la presencia de programas de apoyo al colectivo agrario y ganadero, así como el mantenimiento de los subsidios y rentas agrarias en los periodos del año de «menos faena». De esta forma, el Programa de Fomento del Empleo Agrario (PFEA) «supone una herramienta fundamental para la población agraria eventual», al tiempo que se configura como «un impulso a la mejora de infraestructuras de los municipios», señala el responsable de UGT.
En fechas fuera de campaña, las zonas ejecutan, anualmente, alrededor de 300 proyectos gracias al PFEA. De hecho, tan solo en 2021 está prevista la contratación de 17.288 trabajadores para casi 290.000 jornales, «con un relevante papel de la mujer rural», indica Téllez. Estas jornadas contabilizan para la percepción del Subsidio Agrario, aunque no para la Renta Agraria, algo que en UGT estiman que debería cambiar, «ya que los jornales deberían contar tanto para los beneficiarios de una como de otra ayuda». En relación a este asunto, añade, «desde hace unos meses, se está trabajando para la modificación de estos programas», ya que se hace necesario adecuar la legislación a las «nuevas realidades y necesidades del mundo rural» para que «sigan siendo útiles para el colectivo agrario». En la provincia de Córdoba existe una media de beneficiarios de ambas ayudas cercana a las 27.000 personas. El incremento en un 9,52% de las aportaciones a estos planes de empleo previstos en los PGE 2021 es valorado positivamente por parte de CCOO, dado que «supondrá la realización de unos 190.000 contratos de trabajo en las zonas rurales para obras y servicios de interés general y social para mejorar las infraestructuras sociales de los municipios». Igualmente, suponen una importante media «para el mantenimiento de la calidad de vida de las personas que viven en los municipios rurales y, por consiguiente, de fijación de la población al territorio».

Trabajadores durante la recogida del ajo en la provincia de Córdoba. / FRANCISCO GONZÁLEZ
En la provincia de Córdoba existen zonas que llevan años sufriendo el fenómeno de la despoblación progresiva, algo que, el trabajo del campo y los programas y subsidios contribuyen cuando no a frenar, sí a ralentizar. Comarcas como el Alto Guadiato y Los Pedroches cuentan con municipios que han perdido más del 25% de sus vecinos en apenas dos décadas. «Seguir avanzando en la consolidación, dignificación e innovación del mundo agrario y ganadero para que los jóvenes encuentren opciones reales de trabajo en sus pueblos, así como para atraer a nueva población» es uno de los retos que tiene por delante el sector agrario y ganadero, según UGT.
En este sentido, el sindicato apunta que, para el mundo rural y la lucha contra la despoblación, es «fundamental mejorar la red de comunicaciones con los distintos municipios», al tiempo que resulta esencial «asegurar una adecuada cobertura sanitaria, educativa y tecnológica», junto a servicios necesarios para los vecinos como, por ejemplo, oficinas bancarias o de Correos.
El olivar se convierte todos los años en el cultivo que genera más contrataciones en la provincia de Córdoba, superando a los cítricos y a los ajos. La importancia de la ganadería tiene también un peso significativo en la creación de trabajo, concentrado sobre todo en el norte de la provincia. Precisamente, el peso que tiene la agricultura y la ganadería en la creación de empleo provoca que en la mayoría de los municipios de la provincia el sector agrario sea el que permite la firma de un mayor número de contratos. Así, durante el 2020, en 51 de los 77 términos de la provincia la agricultura fue la actividad económica en la que se hicieron más contrataciones.
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