COAG Andalucía calificó ayer el 2020 como «un año malo en todos los sentidos: por la sequía (con los embalses al 40%), los precios inasumibles (con una diferencia entre origen y destino que ha llegado a superar el 1.000% en la patata, la lechuga o el ajo, por ejemplo), la espiral alcista de los costes (+31,6% en última década), la bajada de la renta agraria andaluza un 10,6% (en los últimos dos años), la competencia desleal de las importaciones y por la invasión de los fondos de inversión».

«Pero si algo bueno ha dejado 2020 es que ha puesto de manifiesto que el sector agrario es esencial y estratégico», afirmó la organización agroganadera. «La pandemia del covid ha tenido unas consecuencias negativas para los agricultores y ganaderos en Andalucía, especialmente en los sectores más dependientes del canal Horeca, como el porcino ibérico y otras carnes, así como para la flor cortada, al suspenderse los grandes eventos y las celebraciones a puertas de la campaña de primavera», añadió COAG.

«Los hombres y mujeres del campo han dado la cara, en los momentos más duros, por Andalucía, estando en primera línea durante la pandemia y el confinamiento, produciendo alimentos sanos y de calidad para la sociedad, cumpliendo así con una importante función social», mantuvo la organización agroganadera en una nota.