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verano

Un baño contra la crisis

Este año abre la piscina de Poniente, que en una quincena de julio ha registrado una media de 14.000 usuarios

ANTONIO PINEDA CABELLO 01/08/2012

Siempre se habla de la dualidad playa--montaña como el único margen de elección que le queda al veraneante para escapar del termómetro cuando, en los meses de verano, caprichoso, decide pasearse por encima del infernal umbral de los 40º. Sin embargo, existe un refugio para aquellos que no quieran o que, desgraciadamente, no puedan abandonar Córdoba durante los calurosos meses estivales. Efectivamente: la piscina.

La capital cordobesa cuenta con un total de seis piscinas municipales que, previa concesión pública, se encargan de gestionar diferentes empresas de carácter privado. IDM La Fuensanta, IDM Santuario, IDM Marbella, CDM Lepanto, CDM San Cayetano y CDM Poniente son las trincheras desde las que Córdoba hace frente al mercurio y al tedio que las altas temperaturas provocan durante ciertas horas del día en que la ciudad parece paralizarse hasta que el calor da cierta tregua. El verano pasado abrió sus puertas la de San Cayetano; este año, los bañistas podrán estrenar otra nueva, la de Poniente.

Hasta septiembre parece ser que el calor no se despide de Córdoba así que las piscinas se amoldan a esta realidad. Todas ellas estarán abiertas hasta mediados de septiembre, siendo San Cayetano y Poniente las que más se esforzarán por exprimir todo lo que sea posible el verano; ambas cerrarán el 16 de septiembre.

Lo cierto es que estas piscinas acaban convirtiéndose en auténticos centros de recreo a los que acudir después de trabajar, antes de ir a cenar o incluso todo el día para quien disfrute de sus más o menos merecidas vacaciones. Los responsables de estos centros intentan completar los servicios prestados al máximo: cafetería y cursos de natación son los servicios estrella. Lo normal es que abran entre las 11.00 y las 21.00 horas, pero está teniendo buena acogida la nueva iniciativa que está poniendo en práctica la piscina de la Fuensanta, por ejemplo. Esta ha ampliado su horario de 22.00 a 2.00 horas, permitiendo a los cordobeses que acudan tras ponerse el sol, en esas horas en que Córdoba parece recobrarse después de cierto estado de latencia. Los más jóvenes parecen estar bastante contentos con esta nueva iniciativa, que "permite aprovechar el agua después de que le haya dado el sol todo el día", opina una joven del barrio de la Fuensanta que frecuenta la piscina; "además, no hay tanta gente como durante el día", sentencia la joven.

La crisis está dejando su sello también en este aspecto, aunque en esta ocasión parece que para bien. Si comparamos los datos de junio desde el 2010, teniendo en cuenta que en aquel año aún no estaban abiertas al público la de San Cayetano ni la de Poniente y que junio no es precisamente el punto álgido en lo que a asistencia se refiere, los datos de las otras cuatro piscinas restantes apuntan un incremento en el número de usuarios en consonancia con la acentuación de la recesión. 7.000 nuevos usuarios han registrado estas cuatro piscinas en el mes de junio desde 2010; a ello, evidentemente, debe sumarse las cifras registradas por las otras dos piscinas. San Cayetano por ejemplo, que solo abre diez días en este mes de junio, aportó al cómputo ya mencionado 9.000 y 10.000 personas mas en los diez días que abrió en el mes de junio del 2011 y 2012, respectivamente, y Poniente, estrenada este verano, tan solo abrió quince días de junio, registrando 14.000 personas. Estos datos dejan entrever que las piscinas municipales suponen una alternativa sólida en los meses de verano cuando toca apretarse el bolsillo. Franciso Castillo, responsable de la piscina de la Fuensanta, da cierta explicación a estos datos explicando que "existe cierto equilibrio, hemos perdido algunos que no pueden costeárselo pero hemos ganado con los que no pueden irse de vacaciones", afirma.

De hecho, "los fines de semana se vuelven un poco agobiantes" y algunos prefieren incluso acudir entre semana, como una madre de familia que asegura haber comprado uno de los bonos familiares que las piscinas ponen a disposición de los usuarios, dado que "son las únicas vacaciones que vamos a tener". El recinto acaba convirtiéndose en un verdadero centro social que en el que se reúnen, por lo general, gente conocida del vecindario. Las piscinas "se convierten en una especie de plaza del pueblo en la que socializarse", declara un joven cordobés asiduo a esta forma de ocio. Si en algo somos expertos es en acostumbrarnos a situaciones más o menos límites, y esta crisis es sin duda una de ellas.

Desde la Consejería de Salud se

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