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REPORTAJE

Vigilar el mar de olivos

Varios municipios, entre ellos Lucena, Cabra, Rute o Monturque, disponen de guardería privada Para costearla, el Ayuntamiento lucentino vuelve a aportar 12.000 euros

 

Vigilancia Uno de los agentes, en su tarea de control de un olivar lucentino. - Foto:

JUAN A. FERNANDEZ
08/02/2016

Una campaña más, un servicio de guardería privada vigila día y noche los olivares de varios municipios del sur de la provincia, entre ellos Lucena. A bordo de vehículos todoterreno, estos profesionales de la seguridad, comandados por Jaime Martín Alvarez, de Vigirul, se mueven de forma ágil entre un mar de olivos para impedir que los ladrones se lleven en pocas horas el fruto de los esfuerzos de los olivareros. Están en alerta y controlan incluso las fincas más apartadas del casco urbano y los caminos menos transitados, que suelen ser las vías de escape de los ladrones, que cada día tienen más complicada la venta en las compras de lo robado.

Aun así, según informa el presidente de la Cooperativa Virgen de Araceli, Antonio Cañete, hace poco un grupo de delincuentes intentaron llevarse en dos noches casi 20 toneladas de aceituna de una misma finca. Afortunamente, fueron sorprendidos cuando ya tenían envasado el fruto en sacos y la aceituna ha sido devuelta a su dueño.

Vigilar un área de 349 kilómetros cuadros de superficie, que es lo que mide el término lucentino, no resulta una tarea fácil. Por ello, las diferentes patrullas, dotadas de avanzados sistemas de telecomunicación, se encuentran perfectamente interconectadas entre ellas y con las fuerzas de seguridad. Los olivareros reconocen la labor de la Guardia Civil y los agentes de plan Roca, dotado este año con una unidad a caballo, y piden más efectivos para Lucena.

Naturalmente, ello tiene un coste, que en el caso de Lucena se eleva a unos 50.000 euros, de los que 12.000, al igual que en la campaña anterior, han sido aportados por parte del Ayuntamiento. Y es que los cooperativistas han unido sus esfuerzos para, con la ayuda municipal, poder sacar adelante un proyecto que está dando sus resultados en unas fechas en las que ya se enfila la recta final de la recogida de la aceituna. Por desgracia, ante la ausencia de lluvias, apenas se han perdido días de recolección.

La cosecha ha sido corta, aproximadamente un tercio inferior a la de hace un par de años, y por ello los precios de la aceituna están siendo algo más altos. A ello se suma el rendimiento del fruto en aceite, que sobrepasa el 20%, debido especialmente a las escasas precipitaciones, que rebajan el porcentaje de agua de la aceituna.

Los tractores siguen llegando cargados de fruto a las dos cooperativas de Lucena, Olivarera y Nuestra Señora de Araceli, ambas pertenecientes a Dcoop. Estamos en el epílogo de una campaña que hasta ahora ha sido tranquila, pero los vigilantes están al acecho para abortar cualquier intento de robo.