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REPORTAJE

Un kilo de amor llamado Paula

La segunda hija de Melani y Víctor tuvo mucha prisa por nacer y vino al mundo en la semana 27 de gestación. La pequeña aún está ingresada en neonatos del Reina Sofía y su evolución es positiva

 

Melani Mohedano, en el Reina Sofía, donde está ingresada hace más de 2 meses su hija nacida prematura. - MANUEL MURILLO

M.J. Raya M.J. Raya
09/07/2018

Paula Sánchez Mohedano, la segunda hija de Melani Mohedano y Víctor Sánchez, tenía mucha prisa por nacer y lo hizo en la semana 27 de gestación, de forma muy prematura. «Antes del parto lo único que me notaba es muy hinchada. Me estaban controlando el embarazo en el hospital de Cruz Roja. Fui para que me vieran y me dejaron ingresada. Se me había producido un desplazamiento de la placenta, que me había causado un hematoma en el cuello del útero, y me derivaron rápidamente al hospital Reina Sofía. Todo fue muy rápido. A las 14.33 salí de Cruz Roja. A las 15.15 ya me habían hecho una cesárea urgente en el Reina Sofía y había nacido mi hija», cuenta esta cordobesa de 28 años.

Desde el momento que nació Paula, la pequeña se quedó primero ingresada en la UCI neonatal del hospital cordobés y luego ya pasó a neonatos. «Mi pequeña pesaba al principio apenas un kilo, como un paquetito de arroz, y delgadísima, pero ha ido remontando de forma muy positiva e incluso ya le han retirado las sondas por donde se alimentaba las primeras semanas. Pasó luego a nutrirse por sonda y boca hasta la situación actual en el que no está rodeada de tubos como al principio. Ya pesa cerca de 2 kilos y 400 gramos», relata esta madre.

Melani Mohedano tiene diagnosticada colitis ulcerosa, pero los médicos descartaron que su patología pudiera tener alguna relación con el adelanto del parto. «Perdí mucha sangre, me tuvieron que hacer una transfusión y me quedé ingresada unos días tras dar a luz. La primera noche de la vida de nuestra hija mi marido y yo no podíamos creer que hubiera pasado algo así y decidimos que pasara lo que pasara saldríamos adelante, porque mi vida pudo correr peligro y la de la niña también», señala Melani. «Paula ya lleva más de dos meses ingresada. La puedo ver cada tres horas. Me dejan darle el biberón y luego por la tarde practico el método canguro, contacto piel con piel, que refuerza el vínculo del bebé con sus progenitores», explica.

Esta joven madre destaca que «ya estoy más tranquila, porque veo que ha cogido peso, pero lo hemos pasado muy mal. Tienes que sacar fuerza de donde no hay porque estás cansada y el agotamiento te hace estar muy sensible. Mi hijo mayor, Adrián, de 6 años, me echa de menos, y pregunta mucho por su hermana. Aquí en neonatos hay otras familias de prematuros, la mayoría de más de 30 semanas, pero otros también de poco tiempo como mi hija. Nos apoyamos unos a otros, sintiéndonos afortunados del magnífico equipo de profesionales que trabaja en el Reina Sofía. No hay palabras para agradecérselo», añade.

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