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EL RELATO DE SUS ÚLTIMAS HORAS

Gallardo: "La presión se cargó a Rita Barberá y se ha cargado a Miguel"

«No venía a cazar; trajo su arma para no comprometernos» al pegarse el tiro. El amigo y gestor de la finca quita hierro a las ‘black’ porque «las tienen todos»

 

Fermín Gallardo, ayer, a las puertas del Instituto de Medicina Legal, rodeado de periodistas. - MIGUEL ÁNGEL SALAS

R. DE LA HABA
21/07/2017

Fermín Gallardo, uno de los gestores del coto de caza de la finca Puerto del Toro y amigo personal de Miguel Blesa, comparó ayer la muerte de este con la de la senadora y exalcadesa de Valencia. «Miguel Blesa es Rita Barberá -dijo-. La presión se cargó a Rita y se ha cargado a Miguel», señaló a las puertas del Instituto de Medicina Legal. Gallardo, además, salió en defensa del expresidente de Caja Madrid recordando que Blesa «ya estuvo dos veces en la cárcel y al juez lo echaron porque era injusto lo que había hecho con él», al tiempo que mantuvo que las tarjetas black «las tienen todos los bancos, todos los partidos y los sindicatos que estaban allí», por lo que este asunto «no era otra cosa que para llevárselo por delante».

Respecto a las últimas horas de Blesa, Gallardo las relató como un cúmulo de situaciones «anormales». De un lado, llevaba unos días dudando si viajaría hasta la finca y, finalmente, lo hizo casi por sorpresa, avisando a mitad de camino y llegando a las dos de la madrugada. «Era un hombre muy ordenado y eso no lo había hecho nunca», afirmó. Además, Blesa llegó sin apenas equipaje, tan solo con una camisa y una muda. Una vez en la finca, «se acostó pronto, y cuando se levantó y estaba desayunando le dijo a Rafael Alcaide (otro de los gestores del coto de caza): ‘Oye, ¿tú no tienes el número de mi mujer? Tómalo por si la tienes que llamar por algo’». En ese momento, «se levantó, cogió el coche para llevarlo a una sombra al garaje y allí...». Según su relato, sacó del maletero un rifle, se fue a la parte delantera del coche y «entonces se escuchó un disparo». «¡Miguel, Miguel!, corrió gritando Alcaide, pero no pudo hacer nada. Se había pegado el tiro y estaba muerto», narró. Lo hizo con un arma de su propiedad, cuando nunca viajaba con ellas porque empleaba las de la finca. Y eso cuando cazaba, porque Gallardo insistió en que Blesa llevaba ya dos años sin hacerlo. Está claro que «no venía a cazar y traía un arma suya para no comprometernos si se pegaba un tiro con una nuestra», apuntó el amigo.

Gallardo explicó que Blesa no visitaba la finca más de dos veces al año cuando estaba al frente de Caja Madrid, pero que ahora «venía más porque esto era para el como su paraíso, donde acudía a descansar». La última visita, en la que lo encontró «bien» aunque la posibilidad de entrar en la cárcel «preocupa a todo el mundo», fue a finales de abril y estuvo acompañado de su hija, el yerno, su nieto y su mujer, Gema Gámez. Sobre esta, que abandonó ayer el tanatorio de Las Quemadas sin hacer declaraciones, confesó que recibió la noticia «muy mal».

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3 Comentarios
03

Por JOSELU 15:22 - 21.07.2017

Gallardo, Gallardo. Le concedo el beneficio de la duda y le admito que fue la presión. Pero esa presión no tiene su origen en la maldad del ser humano, sino en unos actos reprobables y condenables.DEP

02

Por jose 14:43 - 21.07.2017

Siempre hay que lamentar cualquier muerte, y este señor falsea los datos, Rita, según la autopsia, murió de cirrosis, y este señor se la ha quitado sola. por los hechos que ha causado, y arruinado a miles de personas. El hecho de juzgarlo, es por lo que ha hecho el solo y los daños que le a causado a los demás. Hay cientos de juicios todos los días y muchos condenados por muchísimo menos y mucha mas pena

01

Por Michelis 12:16 - 21.07.2017

Le doy toda la razón. No hay más que ver la que se ha liado en el tanatorio. Decenas de periodistas, fotógrafos o lo que sean, pasándose por el arco del triunfo el dolor de una familia. Es increíble hasta donde puede llegar la morbosidad humana. Ahora me dirán que es periodismo y que hay que informar. Lo que se ha visto en el tanatorio no es periodismo, es un asalto a la intimidad en toda regla, lo pinten como lo pinten.