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ABUSOS EN LA IGLESIA

El Papa sentencia que no hay perdón para los curas pederastas

Es la primera vez que Francisco se manifiesta tan tajante sobre el futuro de los eclesiásticos

 

El papa Francisco - MAURIZIO DEGL INNOCENTI

ROSSEND DOMÈNECH
21/09/2017

“No concederé nunca la gracia a los culpables de pederastia”, o sea, el perdón. Lo ha dicho el papa Francisco recibiendo este jueves a los membros de la comisión para la protección de menores que constituyó poco después de ser elegido. Ha añadido que, una vez probado que un eclesiástico es pederasta “será condenado sin posibilidad de apelación”.

Es la primera vez que Francisco se manifiesta tan tajante sobre el futuro de los eclesiásticos pederastas, que de acuerdo con los casos formalmente denunciados ante el Vaticano deberían ser almenos entre 4.000 y 5.000 en todo el mundo.

"La pederastia es una enfermedad"
Jorge Bergoglio ha explicado que “la iglesia ha tomado conciencia demasiado tarde” de la pederastia clerical y que no concederá nunca la gracia a los culpables “porque, hay que metérselo en la cabeza,  se trata de un enfermedad”. “La persona que hace esto, sea hombre o mujer, está enferma, la pederastia es una enfermedad”, ha dicho, ilustrando lo que ha sucedido en muchos casos, en los que el eclesiástico acusado era trasladado de lugar y sus actos volvían a repetirse. “Hoy se arrepiente y sigue adelante, pero dos años después vuelve a caer de nuevo”, ha dicho el Papa.

Hablando sin leer ningún discurso preparado, Francisco ha explicado a los miembros de la comisión que “quien es condenado por abusos sexuales sobre menores puede dirigirse al Papa para obtener la gracia”, pero “yo nunca he firmado ninguna de estas peticiones y nunca las firmaré”. “Espero que quede claro”, ha subrayado, ilustrando que poco después de ser elegido firmó una sola gracia y que el interesado poco después reiteró el crímen. “No lo haré nunca más”, ha confesado.

Conciencia del problema
Para explicar el retraso con el que la iglesia ha tomado conciencia del problema, Bergoglio ha dicho que “la vieja práctica de trasladar a las personas ha hecho adormecer  las conciencias y cuando la conciencia llega tarde también llegan tarde los medios para resolver el problema”.

Pero no todo está perdido, les ha dicho el Papa, porque a un cierto punto “surgen los profetas” y ha citado explícitamente al arzobispo de Boston (EEUU), el fraile Sean O’Malley, quien fue enviado a la ciudad para sustituir al cardenal Bernard Francis Law, trasladado a Roma antes de ser juzgado en su país por encubrimiento de curas pederastas. Aquella historia fue objeto de una investigación de parte de los periodistas del 'The Boston Globe' y llevada a las pantallas por el film 'Spotlight' (Oscar 2016). Law se había afincado en la basílica de Santa María la Mayor de Roma, donde Francisco acude antes de emprender un viaje. “No quiero verle nunca más por aquí”, le dijo el Papa la primera vez que le vio.

O’Malley y los otros miembros de la comisión  “están trabajando duramente y contracorriente para hacer surgir el problema hasta la superficie y mirándolo cara a cara”, dijo el Papa.

Respecto a las polémicas sobre si los casos de pederastia clerical deban ir directamente a los tribunales vaticanos, como han pedido algunos, o pasar antes por una investigación de la Congregación para la Doctrina de la Fe -máximo órgano sobre la ortodoxia católica-, Francisco ha dicho que ha optado por el sistema actual. “Es algo práctico”, ha dicho el Papa, “porque así se esclarece bien” (se han producido numerosos casos de denuncias que después han resultado carecer de fundamento) y solo entonces el caso puede pasar a los demás “ministerios” para que el eclesiástico sea reducido al estado laical.

En su discurso, Francisco ha indicado tres pasos a seguir frente a cada caso. Primero “estudiar y clasificar el expediente”, aunque ha subrayado que muchos de ellos “no siguen adelante, están ahí...”. El segundo paso consistirá en introducir en la comisión que examina los casos “algún obispo diocesano”, porque ahora la mayoría de los miebros son canonistas (expertos en leyes eclesiásticas), pero así “existe siempre la tentación de los abogados de rebajar la pena”. “¡Viven de ello!”, ha exclamado Bergoglio.

La pederastia “es una enfermedad muy fea y antigua”, ha dicho Francisco, subrayando que hay que “seguir adelante con confianza”, porque si la cuestión es antigua “existen nuevas soluciones”.

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