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CONFERENCIA DE LAS NACIONES UNIDAS SOBRE DESARROLLO SOSTENIBLE

La cumbre de Río+20 concluye con una enorme decepción

La declaración final es un texto plagado de ambigüedades

ALBERT GILBERT 23/06/2012

La llamaron la cumbre del "bla bla". A lo largo de tres días se ha hablado mucho, pero todo sigue igual. La Conferencia de la ONU sobre desarrollo sostenible, Río+20, debía concluir anoche, madrugada en España, con un evidente sabor rancio. El documento final, titulado El futuro que queremos , no solo recibió críticas por parte de oenegés de toda índole, sino que ni siquiera estaba garantizada una firma unánime ante las reticencias de algunos presidentes. "Fracaso de proporciones épicas", lo definió Greenpeace por sus lagunas y ambigüedades. Quienes defendieron el texto solo atinaron a esgrimir que sus 49 páginas fueron lo mejor que pudieron obtener tras arduas negociaciones.

"Es un atentado a los pueblos porque es un documento vacío, sin alma y sin compromisos concretos", lo definió Amigos de la Tierra Internacional. El futuro que queremos , señalaron los impugnadores, no ofrece un horizonte esperanzador: falta un explícito compromiso de los países ricos con la financiación de las acciones del desarrollo sostenible. Está lleno de "sugerimos", "consideramos" y "estimamos", pero brillan por su ausencia las acciones concretas. Otras oenegés lamentaron no haber conseguido elevar a la categoría de agencia independiente el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma).

PESO MAS LA CRISIS Río+20 puso otra vez en escena las divisiones entre EEUU, Canadá y la Unión Europea, de un lado, y el llamado G77+China, que reclamó crear un fondo anual de 30.000 millones de dólares para promover el desarrollo sostenible. La crisis global convirtió esa demanda en irrealizable.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, pasó por todos los estados de ánimo. Primero dijo que al documento final le faltaba ambición. Luego rectificó. En la mañana de ayer se reunió con representantes de la Cumbre de los Pueblos. Ellos le entregaron una carta de repudio y un documento que reúne las principales propuestas de la sociedad civil. Entre otras cosas, sostiene que la economía verde no es la solución para las cuestiones sociales que afectan al planeta.

"Queríamos cambios radicales en ese documento. No expresa lo que los pueblos quieren. No han sido escuchados", le dijo Iara Pietricovsky, quien, en nombre de la Cumbre de los Pueblos, reiteró que se le quitara al texto final el párrafo referido a la frase "con la participación de la sociedad civil".

Con la misma vaguedad que la declaración final, el ministro español de Agricultura y Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete, destacó que el texto de Rio+20 marcaba "la senda para avanzar en el desarrollo sostenible".

"Estamos peleando desde hace dos décadas, pero Río ha dado un paso atrás. Es impensable que, en el siglo XXI, el Vaticano aún tenga influencia en un documento como este", dijo a su vez Pietricovsky sobre la exclusión del derecho reproductivo de las mujeres.

La secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, también lamentó esa omisión. "Se debe dar a la mujer el poder de tomar decisiones sobre si quiere tener hijos y cuántos", dijo.

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