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SITUACIÓN CRÍTICA DEL SECTOR

Las autoescuelas españolas, en reserva

Muchas academias de formación vial están al borde del cierre por el colapso que supone la huelga de examinadores

 

Protesta de autoescuelas en Barcelona, este martes, 18 de julio. - ACN / LUCIA BLANCO

VÍCTOR VARGAS LLAMAS
19/07/2017

Suspenso. La fatídica palabra que no quieren escuchar los aspirantes a obtener el permiso de conducir es la recurrente cantinela que amenaza, ya no solo a los alumnos, sino a todo el sector que rodea a los exámenes prácticos de aptitud para futuros conductores por la huelga de examinadores. Quedan en suspenso buena parte de actividades, tanto de los tests oficiales como de la mayoría de rutinas de las autoescuelas, muchas de ellas sufriendo por su futuro, cruzando los dedos para que cese un conflicto laboral que las mortifica y ya ha obligado a un buen puñado de ellas a bajar la persiana.

Lo sabe bien Iñaki Duran, en el oficio desde 1995 y propietario de una autoescuela en la Sagrera, atestigua "un bajón de negocio del 95%".

"¿Cómo se puede vivir así? Esta mañana me he reunido con el banco para re-negociar la deuda, y suerte que son razonables o mi situación sería insostenible; no en vano ya han cerrado 42 escuelas en la provincia de Barcelona", describe el propietario de la autoescuela Iñaki.

Acumula más de 6.000 euros de números rojos, entre el préstamo bancario y aplazamientos a administraciones, "y sin contar el crédito de un vehículo de prácticas". Sostiene que desde que comenzara el paro, "solo se ha apuntado un alumno", frente a la treintena mensual habitual de media cada año en esta época estival.

"Es la mejor época del año, buena parte de nuestra subsistencia, y lo saben perfectamente los examinadores, a los que no les importa convocar el paro en estos meses porque han mirado solo por sí mismos, no por los miles de familias que estamos ante el abismo", se lamenta el también portavoz de la plataforma Las autoescuelas dicen basta.

"Somos un sector secuestrado por 700 y pico personas", destaca Álex Requena, propietario de dos academias en Sant Joan Despí y Cornellà. Él ha dejado de ingresar 20.000 euros desde junio, lo que le ha llevado a pedir un crédito de 35.000 euros "para aguantar hasta octubre". "Paso noches en vela porque si el banco no me aporta liquidez, la situación será insostenible; y hablamos de un negocio familiar. ¿Sabes lo duro que es pensar en que el futuro de tu gente depende de algo en lo que no tienes nada que decir?", se lamenta.

EROSIÓN

Duran se emociona al cifrar en un 80% las opciones de cerrar en septiembre en caso de que los examinadores "radicalicen su postura" y convoquen huelga indefinida. Un extremo que no quiere ni pensar Marta García, que empezó prácticas el 25 de abril, y ya lleva invertidos 1.200 euros con ayuda de sus padres en sus 33 horas al volante, con la sensación de haber hecho más de las que precisaba "para posponer la subida a práctica".

"Subía el 3 de julio y ese mismo día me avisan de que se suspendía la prueba, ¡alucinante!; me dan cita para el martes, 25, pero tampoco me garantizan que se celebre definitivamente", explica esta joven de El Prat. La explicación es que los únicos días con subida a examen garantizada son jueves y viernes, el resto solo pueden hacerlo los agraciados en un sorteo en Jefatura de Tráfico, "aprovechando que hay examinadores que no hacen huelga", dice Requena.

Reacciones adversas que no erosionan la voluntad de los examinadores de mantener el paro, que comenzó el 19 de junio y concluye el 31 de julio, mientras el Gobierno no atienda a su petición de incorporar a su salario un complemento específico que supondría un aumento de "unos 230 euros brutos al mes", expone Gustavo Palma, delegado en Cataluña de la Asociación de examinadores de Tráfico (Asextra).

"El Ministerio del Interior y la Dirección General de Tráfico se comprometieron a intentar conseguir que cobráramos ese complemento tras otra huelga que hicimos en el 2015, pero no han cumplido", lamenta Palma. La Asextra sostiene que "todos menos el PP" desean la resolución del conflicto, tan sencillamente como recibiendo ese complemento salarial. Pero Requena cuestiona el fondo y la forma: "No hubo un compromiso firme de la DGT ni de Interior para nada más que para tratar de que [la Comisión Interministerial de Retribuciones] les subiera el salario, pero nada definitivo, y si no que muestren ese documento firmado. Montan una huelga de un castillo de naipes y de ese castillo depende nuestro futuro".

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