+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario de Diario Córdoba:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 
   
 
 

La clave

El machista que hay en mí

 

Enric Hernández Enric Hernández
09/03/2018

Existe el machismo por acción y por omisión. El primero es supremacista, primitivo, procaz, tabernario. Se expresa en la mirada del Macho Alfa sobre el cuerpo femenino, en la palabra que violenta, en el roce rijoso, en el sometimiento psicológico o por la fuerza bruta. El segundo, más sutil, no es menos lesivo para las mujeres. Se camufla bajo un ropaje políticamente correcto: sensibilidad hacia la causa feminista, trato respetuoso e igualitario a las compañeras de trabajo, cierta predisposición a implicarse en las tareas domésticas y el cuidado de los hijos o dependientes...

Nos convencemos de que ser civilizados con las mujeres, rehuyendo (o reprimiendo) las conductas que de niños observamos en los adultos, basta para despojarnos de nuestra condición de machistas. Solo es un juego de apariencias, la benevolente coartada que nos procuramos para tranquilizar la conciencia. El estallido feminista de este 8-M nos invita a reconocer que todos albergamos el virus del machismo. Quizá con nuestros actos no provoquemos deliberadamente situaciones de iniquidad, pero las normalizamos con nuestra cómplice pasividad. En el ámbito laboral tal vez no favorezcamos de forma consciente a nuestros congéneres y celebremos sinceramente la promoción profesional de las mujeres, pero obviamos que en esta carrera ellas acarrean una mochila mucho más pesada que la nuestra. Los esfuerzos y sacrificios que las mujeres deben afrontar para cumplir sus anhelos son directamente proporcionales a las facilidades que nos brinda el patriarcado para satisfacer los nuestros. Tampoco es extraño que las reglas nos resulten propicias; no en vano las hemos diseñado nosotros.

Para los hombres que clamamos por la igualdad, lo cómodo es centrifugar responsabilidades, exigir leyes contra la brecha salarial y condenar a las empresas que la perpetúan. Cuesta más combatir, a título personal y de raíz, las causas de la discriminación, compartiendo de verdad el cuidado de los hijos y la logística familiar. Feminismo de boquilla que oculta nuestro machismo vergonzante.

* Periodista

Opinión

El Mundial

Manuel Fernández

Qué es esto

Miguel Aguilar

Córdoba CF femenino

Magdalena Entrenas

Desarrollo o contención

Francisco García-Calabrés Cobo

Atentos a la pantalla

Antonio Gil

Real Academia de Córdoba y la música

María José Porro Herrera / Académica numeraria y exsecretaria de la Real Academia de Córdoba

Lectores
CARTAS AL DIRECTOR / INFRAESTRUCTURAS

La Ciudad de los Niños y el cierre en verano

Nos ha sorprendido saber en los últimos días que la Ciudad de los Niños cerrará sus puertas ...

CARTA ILUSTRADA

Real Academia de Córdoba y la música

Transcurridos algunos días de la publicación en el diario CÓRDOBA en sus páginas de opinión del ...

solidaridad

Refugiados: ¿cuántas muertes más?

Los refugiados tienen ante sí un incierto destino. Como haríamos nosotros, huyen del horror en ...

política y religión

Sin Biblia ni crucifijo

¿Ha dejado España de ser católica? No, seguro que no. De ser cristiana, sí. Todos los integrantes ...