+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario de Diario Córdoba:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 
   
 
 

La rueda

El espejismo y el símbolo

 

Ricardo Crespo Ricardo Crespo
09/03/2018

Si uno va por el desierto, a veces puede ver un río o un lago o un charco y exclamar: ¡Agua! Si está sediento --lo que es muy probable-- se abalanzará en el líquido elemento y se dará de bruces con la ardiente arena. Esa agua es un espejismo. Puede incluso verla en un palacio entre el verde palmeral en donde brota de un manantial cristalino. Es igual. Nada de eso existe donde él lo ve. Como se sabe, el espejismo es un efecto refractario de algo que existe en otro sitio, quizás a muchos kilómetros de distancia. El espejismo esconde una verdad, no obstante. Y no hay que meterse en un desierto para comprobarlo. Vivimos mil espejismos diarios, que las cosas no son lo que parecen o como nos las cuentan.

Por poner unos ejemplos, en las áridas arenas de nuestra política parlamentaria, parece que el poder está en nuestros representantes y a ellos nos remitimos con aplausos o abucheos, siendo la verdad que son los actores del mundo económico internacional los que llevan las riendas y dirigen el cotarro. El poder existe, pues, pero está en otro lado. Se ve claro en Cs, que es un espejismo del Ibex-35 (véase su programa económico neoliberal), y a saber quiénes son los accionistas de esas empresas. El capital es global.

O fíjense en Puigdemont. Se creía que el poder de Cataluña estaba en el Parlament y luego, cuando el Art. 155 demostró que era un espejismo, se pensó que residía en Waterloo, cuando en realidad allí solo quedaba ya un símbolo. El símbolo de una derrota. El símbolo en sí no es más real que el espejismo. Remite a la cosa que simboliza y esta puede ser una falacia... ¿O es la justicia ciega? Depende, ¿verdad? El símbolo es una construcción imaginaria en todo caso, como lo es la nación o la bandera, que existe mientras que así lo quieran y puedan imponerla un número suficiente de ciudadanos. No es tanto una cuestión de razón como de voluntad y poder. La declaración de independencia de Cataluña fue un acto simbólico, dicen ahora los del procés y la DUI, cuando no pueden consumarla. Cataluña no es un espejismo, pero la nación catalana habita en la utopía.

El traer aquí a Cataluña y a Cs no es capricho. Ambos se retroalimentan. Cs no existiría en su versión actual sin el independentismo republicano catalán, que para eso ya estaban el PP o los nacionalistas integrados. Entendámonos. Según las encuestas, en el próximo futuro, Cs será un espejismo del cambio y el PP el símbolo de la corrupción. O sea, una reestructuración de la derecha.

* Comentarista político

Opinión

Gestos

Miguel Ranchal

El enigma

José Luis Casas Sánchez

Frivolidades y sospechas

Alberto Díaz-Villaseñor

Nos va la vida

Emma Riverola

Deja que te sorprenda la vida

Pilar Redondo. Escritora / Córdoba

Lectores
CARTAS AL DIRECTOR / SEGURIDAD

Trabajo y sacrificio poco valorado

A nivel urbano, son las unidades de Seguridad Ciudadana, y resto de unidades uniformadas, las que ...

CARTAS AL DIRECTOR / INMIGRACIÓN

Y las mafias sonríen

El negocio de las mafias que comercian con la vida e ilusiones de millones de seres humanos es ...

CARTAS AL DIRECTOR / LA CIUDAD

Andamios perennes

Por desgracia, son típicas en nuestra tierra las obras interminables. Para que se termine un ...

CARTAS AL DIRECTOR / intolerancia RELIGIOSA

Cristianos y sociedad

Estamos viviendo en España, al igual que en otros países, un proceso de descristianización y de ...