02/07/2012

Una parte del carbón que se extrae en España no es competitivo respecto del que se produce en otros lugares. De ahí que el Estado subvencione cada año esta industria; de otro modo, las centrales térmicas importarían toda la materia prima. España había pactado con Bruselas eliminar de forma paulatina esas ayudas hasta acabarlas en el 2018. Pero el Gobierno de Rajoy introdujo un recorte del 63% en la cantidad de este año en los Presupuestos. El PP quiere acelerar el proceso de liberalización ahora que cuenta con mayoría absoluta. Como pasó en el primer mandato de Aznar, cuando se puso la directa en la apertura de la economía española con una liberalización solo homologable a la británica, el PP se propone liquidar las últimas rémoras de las actividades asistidas. La experiencia nos ha enseñando que aquella rápida transición tuvo consecuencias negativas, como la desindustrialización del país que ahora tanto notamos. El Gobierno debería recapacitar e ir más allá de las doctrinas liberales. Una parte del sector del carbón puede ser competitivo y resulta estratégico contar con fuentes autóctonas de producción energética con las que compensar una situación internacional en la que la dependencia absoluta del gas nos convirtiera en rehenes de otros países.

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1 Comentario
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Por Costanillero: 08:22. 02.07.2012

¿No fué Zapatero el del lio negro del carbón? Parece ser que fué Aznar. Vaya, ahora nos enteramos y de lo que nos enteraremos.

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