ANTONIO Gil 08/06/2013

Vivir y vivir bien, ése es el problema, el gran tema, la meta de todo el mundo. Aunque quizás sea simplificar un poco, puede decirse que cabe vivir de dos maneras. O bien se deja que la mente siga su curso al son de lo que espontáneamente surja ante lo que nos sucede, o bien se opta por dirigir conscientemente nuestra actividad mental. Esos dos estilos corresponden, por decirlo de modo sencillo, a dos niveles de uso de inteligencia: la inteligencia simple y la inteligencia guiada inteligentemente. Lo verdaderamente inteligente, valga la redundancia, es lo segundo: implantar en nuestro interior los estilos intelectuales y emocionales que consideremos mejores o más adecuados a nuestra situación. Este planteamiento lo formula Alfonso Aguiló, en su libro Carácter y acierto en el vivir . Ciertamente, o vamos viviendo según un guión improvisado, según se nos ocurra, o empezamos a utilizar la cámara con acierto. El director de una película puede obtener efectos muy distintos de una misma realidad que está filmando. El ángulo y el movimiento de la cámara, el tipo de música de fondo y su volumen, el color y la calidad de la imagen, pueden crear en el espectador impresiones enormemente diferentes. Hay todo un conjunto de detalles que influyen mucho en los sentimientos que una misma realidad puede generar en quien la vive o la presencia. Algo parecido sucede con el mundo interior de cualquier persona. Dependiendo de cómo se utilice la cámara con que observamos lo que nos sucede, o la música con la que acompañamos esa mirada, o los diálogos que establecemos en nuestro interior, una misma situación objetiva puede generar en nosotros efectos subjetivos muy distintos. Puede ponernos en pantalla ideas positivas o negativas, estados emocionales favorables o desfavorables, argumentos alentadores o depresivos. Valga la sugerencia para tanta incertidumbre en la vida.

* Sacerdote y periodista

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4 Comentarios
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Por La mejor forma de vivir es la que tienes derecho a elegir 1: 13:19. 08.06.2013

Señor Gil solo puedo decirle que estoy de acuerdo con usted en parte, porque no existen, ni deben existir, reglas definidas para establecer la conducta para todas las situaciones y las diversas circunstancias que en cada una de ella se dan. Es cierto que se dan unos patrones de comportamiento en las interrelaciones humanas pero ha de tener en cuenta que solo en las situaciones cotidianas y comunes. El hombre, todos nosotros, tendemos por error a juzgar a otros hombres y a imponerles nuestra visión e idea de las cosas, esto ha sucedido lo largo de toda la historia que durante en el transcurso de la misma se han dado por incomprensión infinidad de injusticias. Nuestro conocimiento de la diversidad y por tanto de la realidad va avanzando, sin embargo continua en nosotros la tendencia de juzgar personas cuyos casos desconocemos, teniendo que tener además en cuenta que por mucha información que tengamos nunca vamos a llegar a comprender la vivencia misma, y el comportamiento del otro.

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Por La mejor forma de vivir es la que tienes derecho a elegir 2: 13:19. 08.06.2013

Con la particularidad que la actuación de cada persona se deriva de todo el bagaje que ha acumulado por su experiencia, quizás sea por eso, que para Dios cada hombre sea de una belleza excepcional por su singularidad. Por todo ello, podemos también entender que un hombre esté actuando o comportándose por la inteligencia simple cuando en realidad está actuando con arreglo a su inteligencia guiada. Querer llamar a las cosas por su nombre cuando otros prefieren disfrazarlas no puede considerarse inteligencia simple, en tal caso quienes estarían comportándose con arreglo a esa inteligencia simple serían los que prefieren disfrazar u obviar el verdadero hecho. Ahora se habla mucho de la corrupción, y pienso que se ha llegado tales extremos porque hemos sido demasiado tolerantes, y “simplistas” también, durante demasiado tiempo, definir a un personaje político con arreglo a su modo de proceder en el ejercicio de su cargo debería considerarse inteligencia guiada, por ponerle un ejemplo, si un político ha estado robando lo más natural sería definirlo como chorizo, y si ese hombre o mujer ha incumplido unos acuerdos que violan los derechos y afectan al modo en que te ganas la vida para sobrevivir, lo menos que cabe definir, calificar o llamar a ese personaje público es embustero o embustera.

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Por La mejor forma de vivir es la que tienes derecho a elegir 3: 13:18. 08.06.2013

Y por consiguiente, con todo calificativo que defina su modo de actuar, si es ejemplar pues también. Sin embargo, a pesar de las injusticias, abusos de poder o situaciones que desembocan en la violación de derechos fundamentales tendemos a acallar a las víctimas. No podemos negar que el ejercicio de la violencia comúnmente utilizada por quienes han ejercido el poder, desde reyes absolutistas, dictadores stalinistas , nazis, sindicatos radicales de izquierda, grupos políticos de izquierda radical, órdenes religiosas (Santa Inquisión) etc etc. Y sin bien es verdad, que en la sociedad de hoy la violencia no tiene cabida alguna; también es cierto que, el insulto, la coacción, la presión, el buylling y las amenazas, son las nuevas formas de violencia encubierta que utilizan ciertas organizaciones, especialmente los sindicatos y partidos radicales de izquierda.

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Por La mejor forma de vivir es la que tienes derecho a elegir 4: 13:18. 08.06.2013

Y aunque normalmente las llevan a cabo durante la realización de las manifestaciones que convocan, también es verdad, que proceden así de forma habitual. Su fin es imponer sus ideas y propuestas por cualquier medio. Uno de ellos podría ser que fueses a un taller a cambiar una rueda y que te lo entreguen sin haber puestos los tornillos de dicha rueda. A esta clase de ente señor Gil, lo primero que habría que hacerles es retirarles y prohibirles por ley toda subvención del estado, porque la violencia de ello, nace y se deriva del interés por el dinero público. Todos padre Gil deberíamos defender en esta ciudad el derecho de pensamiento y credo en cualquier empresa pública, y el derecho de los ciudadanos a reclamar la garantía de sus derechos fundamentales, entre ellos los poder pedir al Ayuntamiento de Córdoba que te respeten lo que te pertenece, y más, cuando de ello depende tu trabajo para subsistir. Después también están los que se consideran “justos y morales” y que por incoherencia e hipocresía tienen por costumbre hacer uso de esa inteligencia simple haciendo aplicación de una ley que no viene recogida en ningún lugar.

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