+
Accede a tu cuenta

 

O accede con tus datos de Usuario de Diario Córdoba:

Recordarme

Puedes recuperar tu contraseña o registrarte

 
 
   
 
 

Tribuna abierta

Diez años de crisis y de cambios

Se cumple, en medio de enormes cambios, una década del comienzo de la recesión

 

Diez años de crisis y de cambios -

Se cumple estos días de agosto una década del inicio de la crisis financiera y económica, que, y vaya por delante, no se ha llegado a superar del todo. Así lo reflejan la mayoría de los indicadores, el crecimiento potencial y el empleo son dos buenos ejemplos, en Estados Unidos y la Unión Europea. Para entendernos, en el primer caso, las economías mejoran, pero lo hacen por debajo de sus posibilidades; en el segundo, aun cuando haya algunos países donde el nivel (cuantitativo) de empleo haya alcanzado los niveles anteriores a la crisis, la recuperación de los mercados de trabajo sigue teniendo un largo camino (cualitativo) por delante. Más cuando arrecia el debate sobre el impacto de la revolución tecnológica y sus efectos sobre el empleo, un asunto extraordinariamente relevante que enfrenta a «pesimistas» y «optimistas», como apunta BBVA Research, donde los primeros creen que el 47 por ciento de los trabajos actuales serán automatizados frente a solo el nueve por ciento de los segundos.

Se cumplen también diez años de crisis en medio de enormes cambios, unos perceptibles y otros más silenciosos, en los que ese impacto de la revolución tecnológica se ha traducido en un inmenso proceso de desintermediación en las relaciones políticas, económicas, empresariales, sociales (y hasta personales), que más allá de las consecuencias sobre el empleo y las perspectivas sobre los mercados de trabajo, han transformando las expectativas vitales. Y el mismo período con el también tremendo impacto tecnológico que ha propulsado y transformado la Investigación y los avances científicos en cualquier ámbito abriendo expectativas esperanzadoras para mejorar la los fundamentos actuales de la calidad de vida humana. Cuestiones todas que también tienen sus pesimistas y optimistas: ¿aumentarán el bienestar general o la desigualdad social? ¿Serán sostenibles, en sus condiciones positivas o provocarán conflictos irresolubles y profundos daños medioambientales?

Pero más allá de todo esto, la cuestión es si se ha aprendido de la inmensa crisis financiera o no. Si siguen latentes los riesgos de incendio o los mecanismos de seguridad, requisitos de capitalización y control bancarios, son suficientes. No hay que olvidar el origen de la crisis y el inmenso exceso de liquidez que se vivía en los primeros años del siglo (como ahora de nuevo) en condiciones perfectas para que germinasen las célebres «subprimes» o créditos hipotecarios concedidos con las mínimas garantías, o directamente inexistentes, a personas que jamás podrían devolverlos. En paralelo, la ingeniería financiera alcanzaba sus mayores cotas de «creatividad» con los derivados y los famosos fondos estructurados, ante la pasividad, cuando no el beneplácito, de los reguladores de mercado. Y no pasó solo en Estados Unidos. También ocurrió en España.

La recesión llegó a la microeconomía y los bancos centrales a ambos lados del Atlántico, tuvieron que volver a abrir el grifo de la liquidez que, dicho sea de paso, sirvió para limpiar los balances bancarios (y reordenar el sector a ambos lados del Atlántico) y poco para reactivar la actividad de buena parte de las empresas, esencialmente, pequeñas y medianas, en un escenario divergente de política económica según la doctrina de cada país, como hemos visto en la Unión Europea y sus diferentes bandos: el alemán y otros.

Han pasado diez años y las incertidumbres no acaban de despejarse. Antes de la crisis, se decía que la Historia había desembocado en un «bucle virtuoso» de la economía donde el crecimiento sería permanente. Durante la crisis, ha arraigado la idea contraria, que la «inestabilidad» y el cambio permanente llegaron para quedarse. La realidad es que seguimos divididos entre quienes siguen creyendo íntimamente que los «viejos buenos tiempos» volverán alguna vez, y no me refiero al dinero, y quienes siempre han entendido que la libertad y el bienestar, y el de la sociedad, tienen que ver con su esfuerzo, porque ellos son su única empresa.

* Periodista

Opinión

Grandes garcías

Juan M. Niza

Posible suicidio

José Luis Casas Sánchez

Pregúntale a Patricia

Marcos Santiago Cortés

Loco, no; provocador, sí

Carmelo Casaño

Contigo, Pablo

BERNARDO Ríos

Pragmatismo político

Francisco Dancausa

Palomo Spain

Diario Córdoba

Lectores
CARTAS AL DIRECTOR / CARNAVAL

Sin sentimientos

La culpa, en última instancia, la tiene su madre, por haber vivido de hablar de la niña y de su ...

CARTAS AL DIRECTOR / PROMOCIÓN 1965-1968

Antiguos alumnos de la Escuela Normal de Magisterio de Córdoba

Somos un grupo de alumnos de la Escuela Normal de Magisterio, concretamente del curso 1965/1968, ...

CARTA ILUSTRADA

Rumor presente

A la memoria de nuetro ilustre y entrañable poeta. Aún suena la música de Rumor oculto por los ...

SOBRE DONALD TRUMP

El vendedor de humo

Cuando en febrero del pasado año Donald Trump, so pretexto de aumentar el gasto militar, dijo que ...