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Al contrataque

La cultura de la violación

 

Lucía Etxebarria Lucía Etxebarria
19/06/2017

Hace unos años me violaron en Marruecos, a punta de navaja. La policía encontró al violador, que ya había violado a otras mujeres antes y que había sido identificado. Y le dejaron ir porque yo no tenía moratones. Si yo no tenía moratones, no me había resistido. Además era una turista, y por lo tanto iba buscándolo, y por lo tanto me había gustado. Hace pocos días una amiga acabó borracha en casa de un chico. Se despertó, no sabía lo que hacía allí. El tipo, mucho más alto y fuerte que ella, la inmovilizó y la violó. Ella no se resistió porque sabía que iba a ser peor. Y no denunció porque no tenía moratones, y nadie la iba a creer. Cuando se lo conté a un amigo la puso verde a ella. Por haber bebido, por no haber denunciado.

Amarna Miller graba escenas de violaciones en películas porno mainstream, para hombres como el que me violó a mí o el que violó a mi amiga, que disfrutan violando a una mujer. O que, si no pueden hacerlo, disfrutan viendo cómo otros la violan. Amarna colabora en la cultura de la violación alimentando esa fantasía, y legitimándola. Amarna puede trabajar en lo que quiera. Pero que se llame feminista es un insulto para el feminismo que lucha, entre otras cosas, contra la cultura de la violación que Amarna promueve.

La cultura de la violación es un término usado para describir una cultura en la cual la violación es un problema social y cultural y es aceptada y normalizada debido a actitudes sociales sobre el género, el sexo y la sexualidad. La cultura de la violación se manifiesta a través de la aceptación de las violaciones como hecho cotidiano, e incluso una prerrogativa masculina. Puede ser exacerbada por la apatía de la policía. Como fue mi caso. Puede ser exacerbada por la culpabilización de la víctima. Como es el caso del amigo que puso verde a mi amiga violada. La cultura de la violación vincula relaciones sexuales no consensuales al tejido cultural de una sociedad, donde las visiones del mundo patriarcales, mezcladas con la misoginia y la desigualdad de género, se transmiten de generación en generación, lo que lleva a la aceptación social e institucional de la violación. Como es el caso del porno. La causa fundamental de la cultura de la violación es la dominación y objetivación de las mujeres. Amarna Miller aparece en los catálogos americanos como teen (adolescente). Miente sobre su edad y hace creer que es menor. Graba escenas para hombres a quienes gustaría estar con una menor, y que les excitan las niñas o adolescentes. No puedo llamar a eso feminismo.

Una mujer es violada cada ocho horas en España. Muchas, como mi amiga, no lo van a denunciar. Tú, que me estás leyendo, igual lo has vivido también. A ti también te ha pasado. De ser así, por favor, no permitas que una mujer que rueda escenas de violaciones en películas porno mainstream para disfrute de hombres a los que una violación les excita se convierta en el referente del feminismo español.

* Escritora.

Opinión

Crónicas nicaragüenses

Miguel Ranchal

Invitación a la lectura

José Luis Casas Sánchez

Presencias entre letras

Alberto Díaz-Villaseñor

De lector a lector

Care Santos

Sergio Ramírez

Diario Córdoba

Daniel Ortega

Diario Córdoba

Lectores
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