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ANTONIO Gil 03/02/2012

La palabra crisis no se nos cae de los labios. Las cifras no pueden ser más negras y desalentadoras. Y, además, la crisis se derrama en ámbitos diversos, como si afectara a todos los engranajes de la sociedad. Es cierto: no sólo hay una crisis económica sino también una crisis de valores. Que el aborto y la eutanasia sean considerados, respectivamente, como "derecho" y "muerte digna", en lugar de hechos traumáticos y deplorables, debería hacernos reflexionar sobre nuestras conciencias éticas y morales. Que actuar según criterios de conciencia se convierta en algo excepcional en lugar de ser la regla que regule nuestros actos, debería escandalizarnos. Quizás, por eso, Benedicto XVI, clarividente siempre, ha apuntado con acierto que la crisis actual, antes de ser una crisis económica y social, es una crisis de significado. Atención: crisis de significado, más profunda y radical que una crisis moral. Porque la moral nace de nuestra posición ante la realidad, así que de poco sirve apelar a la regeneración moral: el hombre no sabe quién es, para qué sirve, por qué tiene sentido sacrificarse y construir. Quizá se esté cerrando el ciclo que comenzó con la deriva anticristiana de una Ilustración. El capitalismo liberal, la democracia y la laicidad son los tres pilares sobre los que se asienta el Estado liberal moderno. No es el capitalismo el que falla, tampoco la democracia. Y la religión, incluso, mejora el Estado de derecho. ¿Qué es lo que no funciona? A esta pregunta, Jorge Trías contestaba que lo que no funciona son las instituciones, que deberían impulsar y controlar el funcionamiento de la democracia y el capitalismo. Y no funcionan porque estamos sumidos en una "crisis de significado", porque "hay quien, habiendo decidido que Dios ha muerto, se declara dios, considerándose el único artífice del propio destino, y el propietario absoluto del mundo". Desolador paisaje.

* Periodista

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3 Comentarios
03

Por Hombre de confianza: 11:21. 03.02.2012

El hombre no sabe muchas cosas y usted, señor cura, tampoco. Ni siquiera el Papa lo sabe. Pura soberbia es el papelito que representan. Si Dios existe, ya se verán las caras, amigo.

02

Por Hombre de confianza: 11:17. 03.02.2012

Son hechos traumáticos y deplorables pero que están ahí. La enfermedad es traumática y deplorable; tampoco se quiere pero se tiene que atender. Ya me dirá cuando su sobrina se vea en esa situación o usted mismo sufra en la agonía. Señor cura...

01

Por Estamos destruyendo el medio ambiente: 11:09. 03.02.2012

El significado del pasaje bíblico del huerto del Eden, advierte ya de eso. Cuando el hombre aspira a ser como Dios, esta rechazando el orden espiritual existente por lo que se convierte en el responsable y culpable. Bien ha dicho vd al decir que la democracia no es mala, porque esta se podría asemejar al libre albedrío que Dios otorgo al hombre. El hombre al tomar del fruto de la ciencia del bien y del mal opta por convertirse en su juez y acusador, introduciéndole en un bucle descendente en el que es incapaz de convertirse en defensor de sí mismo y de los demás. El hombre por si solo, ya no puede salir del propio orden en que ha entrado por elección personal. Su única elección es reconocer que necesita ayuda, la ayuda del orden y conocimiento superior del que los creo. Pienso que quienes han hecho mucho daño en la búsqueda de Dios, son aquellos intransigentes, que han creído que ha Dios hacía falta defenderle, un ejemplo entre muchos recogido en la propia biblia es: la persecución de Pablo a los cristianos. Este pasaje al igual que el del huerto del Eden, refleja la falta de confianza del hombre para con el orden de Dios (el hombre no puede defender a Dios, es al contrario). Pero esta crisis de significados, es avisada por Dios en su palabra. Resulta curioso que el hombre siempre hable a la ligera de cambio, que significa crisis, pero el hombre es incapaz de ver el futuro, es decir, probablemente no llega a prever todos los efectos de su elección al igual que no pudo preverlos en el huerto del Eden. Todo esta escrito: la ciencia aumentara y las gentes irán de aquí para allá, pero tu Daniel…

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