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Tribuna abierta

Biblioteca Central, a por los próximos 10 años

David Luque Peso David Luque Peso
01/04/2017

 

Probablemente ya no nos acordemos de que hace tan solo 10 años la ciudad de Córdoba no contaba con ninguna biblioteca que realmente pudiésemos llamar pública, en toda la extensión del término y conforme a lo que la Unesco entiende como tal. Tanto la Biblioteca Pública Provincial como la Municipal, a la que muchos entonces denominaban Biblioteca del Archivo, compartían rémoras comunes: instaladas en edificios históricos pequeños y mal acondicionados para su función y lastradas por su tradición de bibliotecas de depósito patrimonial orientadas al estudio y la investigación. Representaban bien esa imagen de templo del saber reservado solo a una élite de eruditos.

En 2007, y coincidiendo con el Día Internacional del Libro Infantil y Juvenil, el 2 de abril, se inauguró el equipamiento que venía a derribar los muros --más simbólicos que reales-- que separaban a la ciudadanía de servicio público: la nueva Biblioteca Municipal Central, la Biblioteca de Lepanto, como se comenzó a llamar por ubicarse en dependencias del antiguo cuartel, o La Central, así a secas, como cada vez más se la denomina.

No fue una empresa sencilla. En lo económico, se trataba de una inversión millonaria, insólita para los presupuestos de la cultura. En lo urbanístico y social, se iba a descentralizar un equipamiento central, situándolo en un vértice entre varios barrios de idiosincrasia diversa pero con unas características comunes de ausencia casi absoluta de equipamientos públicos y nivel económico y cultural medio o medio-bajo. Arquitectónicamente tampoco era tarea fácil mantener una construcción --pues su nivel de protección impedía la creación ex-novo-- al mismo tiempo que se revertía completamente su naturaleza, pasando de ser una edificación cerrada, construida para defenderse del exterior, a convertirse en un edificio abierto trasparente y acogedor, que invitase a entrar y a permanecer.

Hoy, 10 años después, La Central ha instalado en nuestra ciudad el concepto de biblioteca como centro cultural activo, facilitador del acceso a la lectura y a la cultura a tantos sectores que se sentían ajenos a ella, y espacio de relación y convivencia. Basta pasar por la zona para percibir, en su entorno, siempre animado con gente de todas las edades, cómo es un aglutinador de la vida social del distrito e incluso un dinamizador económico, a la vista de los establecimientos comerciales que se han reactivado o instalado en sus cercanías. No es extraño si consideramos los tres millones de visitantes que ha recibido durante esta década, una media de 300.000 anuales. De entre ellos, muchos son estudiantes y opositores, pero, junto a ellos, personas mayores que van a leer el periódico, asistir a talleres de gimnasia mental o simplemente a encontrarse y charlar con amigos; vecinos y vecinas que con sus carritos de la compra camino del mercado pasan a recoger libros para llevar a casa; personas de distintas generaciones aficionadas al cine o al cómic que encuentran allí lo que las tiendas no les ofrecen; niños y niñas que llegan a disfrutar de la Hora del Cuento o participar en algún taller literario. Un trasiego constante generado por los recursos estables de que dispone La Central y por las más de 420 actividades que promueve cada año y que, sobre todo, muestran que los ciudadanos han hecho suya la biblioteca y éste es el mayor indicador del éxito de un equipamiento cultural.

La Central va a celebrar sus primeros diez años de servicio y lo hará, como buena biblioteca pública, sin grandes eventos, trabajando día a día desde abajo, tratando de atraer a más personas al mundo de la cultura y procurando seguir satisfaciendo a quienes la usan habitualmente, manteniendo sus programas culturales de pequeño formato pero largo y ambicioso recorrido, encabezando la red de 12 bibliotecas municipales que acercan el servicio a los barrios, y lo hará, sobre todo, atenta a las necesidades de la ciudadanía, porque la biblioteca es, hoy más que nunca, un ente vivo y dinámico que ha de ser capaz de adaptarse a una sociedad cambiante. Imaginemos qué biblioteca queremos para los próximos 10 años y pongámonos a construirla entre todos.

* Teniente de alcalde de Cultura y Patrimonio del Ayuntamiento de Córdoba

1 Comentario
01

Por vecino 8:12 - 01.04.2017

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Lo que hace falta también es invertir más dinero para la compra de libros y DVDs. Una biblioteca tiene que disponer de fondos actualizados y en la Biblioteca Central en estos últimos años se notan mucho los recortes para la adquisición de libros.

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