JOSE MANUEL Cuenca Toribio JOSE MANUEL Cuenca Toribio 02/07/2011

Las sociedades democráticas encuentran uno de sus rasgos esenciales en el elevado nivel de exigencia crítica, tanto propia como ajena. A lo largo de varios decenios del pasado, la apelación a conspiraciones foráneas e indígenas a la hora de asumir responsabilidades y buscar "culpables" estuvo vigente con inusitado vigor en los círculos del poder. Las generaciones formadas en la dictadura depositaron las mayores esperanzas en que, con su fin, desapareciera también tan desaconsejable conducta. De ahí, pues, su hiperestesia ante cualquier actuación que reproduzca, consciente o inconscientemente, dicho comportamiento.

Posiblemente, el genius loci , el plausible amor a la patria chica, la lógica exaltación de lo telúrico entren en mínima dosis a la hora de juzgar que, de todas las muy respetables opciones a la capitalidad cultural europea en el año distante pero aun así no menos de gracia del 2016, la mejor era la cordobesa. Numerosos y justos títulos la avalaban, según el propio articulista, postremus inter omnes , lo expusiera tiempos atrás en este mismo Diario CORDOBA. Sin embargo, un jurado indisputadamente cualificado no lo estimó de igual manera por razones que en medida alguna deben descalificarse, al menos in totum y de modo apresurado. Tempus tacendi, tempus loquendi . Pasó ya el momento de ponderar incluso bombásticamente nuestra candidatura y llegó el momento de reflexionar sobre las sombras y flaquezas que el sugestivo proyecto de la comisión tuvo y que pudieron dar vado o facilitar la propuesta triunfante.

Todo es aquí legítimo menos el victimismo. Durante el dilatado recorrido de los trabajos preparatorios ni el observador más superficial dejó de anotar la muy escasa crítica que, en general, los medios periodísticos --afortunadamente, valiosos y pluralistas sin excepción alguna-- ejercieron sobre la marcha de las labores de la comisión. Tal postura respondió sin duda a la creencia de que en una ciudad de la que, en los tiempos contemporáneos, la frustración constituye su seña de identidad, cualquier reserva o duda podía dar munición a otras candidaturas o entibiar el ánimo colectivo cara a un objetivo en cuya consecución se ventilaba el porvenir de la urbe califal en un horizonte de largo paralaje. Obviamente, en los trabajos y los días del citado organismo oficial se registraron deficiencias y desnortamientos a las veces notables. Nada de ello fue, empero, suficiente para que instituciones o individuos por su función o prestigio intelectual autorizados --más bien se diría que obligados...-- emitieran su opinión, en aras siempre del principio --de otro lado, tan engañador y lábil-- de que el fin justifica los medios y de que todo, shakesperianamente, está bien, si bien acaba... En ningún foro o tribuna de cierta audiencia se escuchó crítica alguna de cierto porte o envergadura sobre la ruta seguida por la comisión. Es harto probable que más de una corporación o sujeto experimente en la actualidad una pulsión acibarada por no haber adoptado otra posición.

Pero tampoco en estos instantes puede ser ello motivo de lamento o amarga meditación. Cuando se goce ya de cierta perspectiva, los historiadores introducirán en su agenda el análisis sine ira et studio de tan capital episodio cordobés. Lo que resulta de todo punto inadmisible es que, como en otros muchos lances del reciente itinerario de la ciudad, se intente disimular o enmascarar ante la opinión pública --y pocas entre ellas usufructúan en España una ecuanimidad y sensatez comparables a la cordobesa-- la gravedad inmensa del acontecimiento del 28-J 2011. Todos los habitantes de la undécima capital de la nación han de tener plena conciencia del sobrecogedor paisaje abierto ante ellos por el fallo negativo del jurado frente al ensueño más que al proyecto presentado a su consideración. Por supuesto que no habrá que imitar el gesto de los antiguos numantinos, pero tampoco dejarse influir por quienes, mal o bien y siempre, desde luego, con la mejor voluntad, ocuparon los puestos de dirección en el itinerario de la comisión, a nivel provincial y también autonómico. Su tutela finiquitó en la tarde del 28.J. Son otros los actores y las fuerzas que han de movilizarse para que lo que en el dolor del presente se dibuja como una catástrofe, sea sólo un desastre y, como tal, factible de paliar en los años próximos y hasta de superar. Unicamente con rigor implacable, esfuerzo ahincado se llegará a meta tan deseada. Que la historia registre la proeza...

* Catedrático

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