09/06/2008 LAROSI Haidar
A lo largo de las últimas semanas se ha hablado mucho y mal del Registro Civil de Córdoba. La causa aparente de la furia desatada contra los funcionarios encargados del honorable registro es, según se alega, la ilicitud y la incompetencia que caracterizaron su proceder a la hora de resolver los centenares de expedientes de nacionalidad presentados por ciudadanos saharauis: ciudadanos de la extinta provincia española número 53. De hecho, hasta se ha blandido la amenaza de recurrir muchas nacionalidades tramitadas hasta ahora. Y claro, uno se preguntará qué es lo que ha sucedido para que tantos dedos acusadores apunten repentinamente y con tanta vesania hacia los funcionarios del desafortunado Registro Civil, concretamente hacia la magistrada encargada del registro y la secretaria judicial, Rocío Montes .
Al parecer, gran parte de los saharauis solicitantes de la nacionalidad no estaban empadronados en Córdoba, con lo cual según los expertos y duchos en leyes y fenómenos similares, quedarían fuera de la competencia de su Registro Civil. Según otros, más duchos incluso, aciertan a asegurar que los saharauis no tienen ningún derecho a ostentar la nacionalidad española apoyándose en el falaz y cobarde argumento parido y adoptado por la Magistratura, según el cual los saharauis nunca fueron "ciudadanos españoles" sino únicamente "súbditos españoles". ¡Lo que hace la mala fe con el lenguaje! Pero sin buscarle los tres pies al gato, los saharauis fueron españoles y seguirán siéndolo mientras el Estado español no lleve a cabo una descolonización en toda regla y no una puesta de pies en polvorosa tras una aberrante venta del territorio. España se deshizo del territorio pero no de la población. El lector que quiera ilustrarse y conocer los entresijos de toda la maraña jurídica que envuelve el tema tabú de la nacionalidad española de origen de los saharauis puede ojear el sincero y esclarecedor artículo del catedrático de Derecho Constitucional Carlos Ruiz Miguel , titulado Nacionalidad española de ciudadanos saharauis: secuela de una descolonización frustrada (y frustrante) . Es más, sería aconsejable que todos los encargados de los registros civiles lo leyeran con detenimiento.
Y volviendo a Córdoba, sin echar por los cerros de Ubeda, está claro que aun reconociendo la posible existencia de errores en la tramitación de ciertos expedientes, la labor realizada en este sentido por los encargados del Registro Civil es más que plausible. Respecto al hecho de que muchos de los solicitantes no estaban empadronados en la localidad, la razón es bien sencilla, aunque para muchos obvie el reglamento: dada la aparición de mediadores y traficantes desalmados que cobraban por empadronar a una persona hasta 400 euros y más, se optó justificadamente por eximir a muchos de dicho requisito. ¿Qué es más lícito? Apegarse a las normas y exigir a los saharauis la presentación del justificante de empadronamiento, participando así en la proliferación de un tráfico fangoso que se nutre de la acuciante necesidad de los solicitantes o, por el contrario, obrar de buena fe y eximirles de este requisito para erradicar este tipo de lacras. No hace falta ser filósofo para responder a la pregunta.
Además, todos conocemos las alergias y picores que suele causar en la piel de toro del Estado español todo aquello que, de alguna manera, esté relacionado con la saharauidad . Y por supuesto, conocemos también la razón de tan cochambrera reacción convertida en uso y costumbre por parte de las altas esferas del poder en los distintos gobiernos de España desde la instauración de la democracia y que no es otra, desgraciadamente, que el miedo atávico al vecino del sur. En pocas palabras: por miedo al moro intransigente y amenazador se sacrifica al beduino, pacífico y sumiso, a pesar de haber sido y seguir siendo español de origen. Sin embargo, y teniendo en cuenta que de los políticos se puede esperar de todo, lo que sí duele y defrauda es ver cómo personas mucho más sencillas, y supuestamente muchos más legales, le siguen el juego obedientemente y sin rechistar a esas estancias politizadas donde la carcoma del miedo y la traición acampa a sus anchas. Y el dolor alcanza su paroxismo cuando esas mismas personas, contraviniendo legitimidad, ética y decencia, intentan sabotear la obra de quienes altruistamente y siempre en el marco de la legalidad, trabajan abnegadamente para que un puñado de saharauis españoles disfruten de un derecho básico e ineludible. Este es el caso de la secretaria judicial del Registro Civil de Córdoba, Rocío Montes, de la que todo el mundo pretende hacer leña cuando en realidad, y dadas las circunstancias, se le deberían erigir monumentos. Sin contar con que lo ideal sería que surgieran cientos de Rocíos en toda la nación para que, una vez por todas, los saharauis dejen de ser los bastardos de España y sean españoles legítimos como el resto de la ciudadanía.
* Profesor de la Universidad de Granada
Puedes compartir esta noticia usando estos servicios:
Qué es esto?: Estos servicios permiten al usuario, entre otras cosas, clasificar , valorar, compartir o comentar los contenidos que encuentra en la red.
Esta noticia no admite comentarios.
Solo es posible comentar noticias de la edición del día.
SORTEOS
Consulta los resultados de todos los sorteos de loterías y apuestas...
Canal Motor
Toda la información del mundo del motor en nuestro canal.
Enlaces Recomendados: Despedidas Soltero - Soltera | Organización eventos - organización fiestas | Hoteles | Oferta Formativa | Vuelos | Cursos y masters | Apuestas Deportivas stanjames.es | Hoteles | Articulos Informativos | Venca.es conecta con la moda | Vuelos baratos | Entradas Barcelona | Barcelona tickets | Jamon iberico | Juegos | Pisos y casas | Bingo | Proteja ahora su casa por sólo 99€