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La escasez de lluvias durante el otoño pone en jaque los principales cultivos

El sector del vino considera «prematuro» calibrar a estas alturas del año agrícola los efectos de la sequía

 

Los efectos de la escasez de lluvias son visibles en muchas fincas. - JOSÉ ANTONIO AGUILAR

J.P. BELLIDO / I. TÉLLEZ MONTILLA
21/12/2017

La preocupación entre los agricultores comienza a ser patente por los devastadores efectos que podría tener un nuevo otoño con lluvias escasas sobre los principales cultivos de la Campiña Sur.

«Probablemente estemos ante el ciclo de sequía más largo de los últimos treinta años», aseguró Juan Rafael Portero, presidente de la cooperativa La Aurora, quien se mostró convencido de que ni siquiera los ciclos de sequía registrados en la década de los ochenta y de los noventa, que afectaron notablemente la producción de los viñedos, los olivos y los cereales, generaron una situación «tan dramática» como la sequía actual.

En campañas como la del aceite de oliva, los efectos de la falta de lluvias son más que evidentes. De este modo, el primer aforo de producción del olivar de la Consejería de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural prevé una caída del 15,8 por ciento, una estimación que se mantiene a pesar de las lluvias que se han registrado en las últimas semanas.

Por su parte, desde la cooperativa La Unión reconocen que aunque la producción de aceite caerá «irremediablemente» este año entre 14 y 16 puntos con respecto a la pasada campaña, el rendimiento del fruto «parece mejorar» con respecto al aforo dado a conocer el pasado mes de octubre.

«Las últimas lluvias se han transformado en seis o siete puntos más de rendimiento, pero si llega el frío antes de que caiga más agua, la tierra se secará totalmente», explicó el gerente de la entidad, Antonio Martínez, quien se mostró confiado en que la merma en la producción de aceite a nivel nacional no implique un problema de desabastecimiento del mercado, dado que otros países como Italia y Grecia prevén un 70 por ciento más de producción esta campaña.

La situación para los viñedos tampoco es muy diferente. Tras un verano de temperaturas extremas, que obligaron a adelantar la vendimia, la ausencia de lluvias no hará sino complicar la próxima cosecha. Con todo, los responsables de La Unión reconocen que «todavía es pronto» para analizar los posibles efectos de la sequía. En la misma línea, Juan Rafael Portero aseguró que aunque la última campaña terminó siendo algo más positiva de lo que se había previsto, «las viñas están ya agotadas».