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CARTAS AL DIRECTOR / TERRORISMO

El falso final de ETA

 

Manuel Armenteros Martos / Tres Cantos (Madrid)
06/03/2018

¿Por qué este titular? Sencillamente porque el movimiento de terror etarra que busca la ruptura de esta región vasca de España, continúa por vía política, ¡no estamos ante el final de ETA! Este movimiento terrorista separatista nació y «se gestiono» con dos brazos: uno el mal llamado «brazo militar» (porque todo militar lucha abiertamente frente al enemigo) y otro el «brazo político». Ciertamente nuestra Guardia Civil en colaboración con la Gendarmería Francesa venció ese primer brazo asesino armado terrorista. Aquel del tiro en la nuca y por detrás, el de las bombas a cuarteles, vehículos de la Benemérita y hasta en los centros comerciales, como Hipercor en Barcelona, etc. y sus sicarios (casi todos) se encuentran entre rejas. Pero ETA no ha tocado fin, pues continua su lucha por la vía política, su segundo brazo, desde formaciones políticas como Bildu y otras radicales de izquierdas.

Es un ridículo sarcasmo que estos etarras en prisión, anuncien su fin y pretendan con ello pasar, directamente, a la lucha desde ese segundo brazo político. Lucha y estrategia que han exportado a la región catalana y que secunda ya la valenciana y llega a nuestras islas. ¿Cómo? A través de esa inmersión lingüística, permitida por los gobiernos de España. Que comenzando desde las escuelas (hace años) ha pasado a ser exigida para los funcionarios regionales, haciéndola imprescindible, renegando de nuestra lengua española..., incumpliendo frotantemente nuestra Constitución. Lucha de ruptura que esta apoyada por gran parte de la Jerarquía eclesiástica. La cual abiertamente la defiende desde la Conferencia Episcopal Tarraconense.Es obvio que nos consideran tontos/as y nos quieren hacer ver el final de ETA. La historia nos juzgará a todos y Dios omnipotente también. La distorsión de la mente y la irrealidad por sentimientos anacrónicos, en un mundo globalizado irreversible, es cosa del «maligno» no de Dios, ni por Dios. Jesús nuestro Señor no se metió con el Imperio Romano y nuestra querida nación no es tal, antes bien ha mimado y favorecido a estas regiones siempre.