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UN PAÍS CONVULSO

Las venas abiertas del Rif

La región marroquí se rebela medio siglo después de la sangrienta sublevación contra el Ejército

 

Manifestación de protesta en Alhucemas, el 29 de mayo. - AFP

BEATRIZ MESA / RABAT
30/05/2017

El Rif peleón retorna medio siglo después de odiosos episodios en los que se recuerda al Ejército marroquí sofocando con violencia, por decir algo suave, cualquier foco de revuelta levantado por quien entonces era indiscutiblemente su enemigo: el rifeño. Esta vez regresa con nuevos protagonistas y similares contenidos, porque los problemas asociados a unas tierras pobres—aunque actualmente el cultivo del cannabis ha elevado el estatus económico del Rif—siguen siendo motivo de sublevación y catalizador principal para emigrar hacia otras regiones marroquís más prósperas o hacia una Europa dorada donde se asienta una importante diáspora rifeña.

 

Entonces, el actor principal era Abdeldrim El Hattabi, un hazañoso combatiente dispuesto a morir por la causa anti-imperialista cuya tenacidad de ideas y actitud le impidió morir en su casa del Rif y falleció en Egipto en 1960. “Dijo que no regresaría a Marruecos mientras permanecieran tropas extranjeras”, recuerda a este periódico Hakim El Hattabi, un familiar directo. Hoy, el líder rifeño que intenta reproducir, aunque pacíficamente, la lucha del viejo guerrero, se llama Nasser Zafzafi y desde hace seis meses ha venido encabezando manifestaciones multitudinarias en las que se exige más justicia social, desarrollo económico y nuevas oportunidades para las poblaciones rifeñas jóvenes, asfixiadas por el desempleo. Su última pataleta el pasado viernes, en el interior de la mezquita, después de que un imán animara a los fieles a retirarse del movimiento de protesta social, le ha conducido hacia la puerta de la prisión. Zazfafi aprovechó el suicidio en diciembre de 2016 de un vecino rifeño, vendedor de pescado, a quien las autoridades le confiscaron la mercancía, para iniciar una permanente ofensiva contra los poderes fácticos.

DESMILITARIZACIÓN
 

En el centro de las protestas también se situaba la reclamación de la desmilitarización de la región. Una sublevación de los rifeños en 1959 provocó una durísima intervención por parte del Ejército de Hassan II que sirvió de pretexto para asentar bases militares y mantener neutralizado el Rif. La reivindicación política, sin embargo, de carácter indentitario --siendo el Rif tierra de bereberes a quienes les une una lengua (el tamazigh), unas costumbres y una cultura--, ha quedado en un segundo plano en este nuevo siglo. En especial, tras la entronización del rey Mohamed VI, quien discretamente ha recogido los rescoldos de la actuación vengativa de su padre, Hassan II, para quien el Rif era sinónimo de desprecio y vapuleo por imprimir a la protesta un carácter “independentista”.

A ojos de los analistas, el monarca actual, sin embargo, ha conseguido conciliar norte y sur y colocar al Rif en una posición honorable. Mohamed VI cambió drásticamente de estrategia y visibilizó el norte haciendo de Alhucemas—el bastión paradigma de la resistencia rifeña—su lugar habitual de vacaciones. De hecho, cada verano los medios de comunicación marroquís muestran a un rey jovial subido en motos acuáticas o conduciendo su yate en aguas del Mediterráneo. “Los rifeños han apreciado mucho el hecho de que el monarca cada verano viaje a Alhucemas y la convierta en referente”, señala Mohamed Boudra, presidente del Consejo de la localidad de Alhucemas.

MEJORA DE LAS INFRAESTRUCTURAS
Otro gesto del monarca fue la presentación de una batería de propuestas relacionadas con la mejora de las infraestructuras y un megaproyecto de desarrollo bajo el nombre de “Alhuceimas Manarat Al Moutawassite”, que contempla la instalación de infrastructuras turísticas, de conducción de agua, y otras iniciativas sociales que permitan generar empleo. Sin embargo las ideas y las buenas intenciones adormecen sobre el papel porque la realidad se impone y las familias rifeñas están condenadas a la precariedad, salvo aquellas que habitan en el corazón de las cloacas del hachís, entre las montañas, y han conseguido aferrarse a la planta del cannabis como oro caído del cielo. El hachís apareció en los años 70 por antojo europeo, cuando un grupo de extranjeros desembarcó y enseñó a los agricultores a transformar la planta en hachís. Desde entonces la producción y tráfico de esta droga han sido imparables convirtiendo a Marruecos en el segundo país exportador del mundo, después de Afganistán.

Las rutas abiertas para el tránsito del hachís desde el país magrebí hacia Europa y hacia el Sahel con destino a Oriente Próximo han permitido generar una economía paralela capital para una élite del Rif. Pero “¿acaso esta riqueza ha sido repartida entre los rifeños?. No. Sólo está en manos de un puñado de hombres poderosos”, denuncia Ibrahim Irrifai, militante socialista del partido de la Unión Nacional de Fuerzas Populares (USFP). Este partido junto con los islamistas del PJD y el nacionalista Istiklak, ha emitido un comunicado en la pasada madrugada denunciando los “arrestos arbitrarios” cometidos por las autoridades contra activistas del movimiento popular y el “uso de la fuerza” contra los manifestantes. En las últimas horas, 40 personas han sido detenidas provisionalmente, según un comunicado del procurador general del rey (fiscal), por su participación en las marchas el pasado viernes en Alhucemas. “Se les imputan cargos por desacato, insurrección armada, destrucción de vehículos y otros bienes de interés general”, añadió. El Estado marroquí trata, mediante el descabezamiento del movimiento, recuperar la tranquilidad y la estabilidad para el norte, pero sin curar la base de la indignación.